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PEREZA CASTRO y MOSÉN JOSÉ MAIRAL

PEREZA CASTRO VUELVE A ESTAR ENTRE NOSOTROS

Pereza Castro. Tabla del artesonado mudejar
del Coro de la Ermita de San Román de Castro

Mosén José Mairal Villellas, nacido en Artasona, fue Ecónomo Diocesano y Secretario General del Obispado de Barbastro-Monzón, y Párroco en La Asunción (Barbastro) y de las localidades de Graus, Salas Altas y Salas Bajas. 

Desde el 12 de octubre de 1998 es Párroco de La Puebla de Castro y grupo, labor que compagina con sus cargos de Vicario Judicial del Obispado de Barbastro-Monzón, Canónigo de la Catedral de Barbastro y Delegado Diocesano de Liturgia, así como el de Capellán de la Casa Amparo y de la Cofradía de San Ramón.

El día en que los/as Pueblenses le celebrábamos un homenaje por sus 50 años de Sacerdocio, Mosén José hizo entrega a La Puebla de Castro, de la tabla de PEREZA CASTRO, símbolo emblemático del Pueblo. 4 de diciembre de 2010.


Video realizado por: Pedro Bardaji Suarez.
Protagonistas: Mosén José Mairal Villellas y los/as feligreses de la parroquia de La Puebla de Castro.


La tabla recuperada del famoso “Pereza Castro” se expone en el museo de la iglesia parroquial de Santa Bárbara.  En la pintura se nos presenta a un hombre vestido, barbudo y con pelo largo, entre dos árboles, la pierna derecha sin rodilla levantada y asida con ambas manos, con el pie vuelto sobre la cabeza. En la tradición popular de La Puebla de Castro se identificaba esos árboles como cucharas y a Pereza Castro con un señor de Castro muy flexible físicamente y muy perezoso. Se decía: “… Pereza Castro era un señor tan vago que por no coger la cuchara para comer, comía con el pie

Pereza Castro. Autor de la foto: Pedro Bardaji Suarez
 
El motivo tiene una clara inspiración en los llamados “Esciápodas” o "Esciápodos" (en griego significa “a la sombra del pie”), criaturas muy ágiles y veloces en la carrera, dotados de una sola pierna rígida y de un único y enorme pie que utilizan, cuando apretaba el sol, para tumbarse de espaldas en el suelo y usarlo como sombrilla. Plinio el Viejo, en su “Historia Natural” los llamó “Monocolos” (“un solo pie”). También se les llamó “Unípodos”. San Agustín los aceptó como hijos de Adán y San Isidoro los incluyó en sus "Etimologías" (Libro XI: “acerca del hombre y los seres prodigiosos”).

Recogen también a estos seres los llamados “Bestiarios medievales” que recopilan, en volúmenes ilustrados, descripciones de animales, plantas y seres fantásticos de tradiciones y culturas primitivas (griega, romana, etc.), atribuyéndoles cualidades simbólicas, siendo el más famoso el “Physiologus”.
 

Otra referencia la hallamos en el Beato de Burgo de Osma, manuscrito del año 1086 que copia el Apocalipsis de San Juan y los comentarios que sobre este texto escribió en el S. VIII el Beato de Liébana. El manuscrito incluye un mapamundi en el que se representa, en la zona de la derecha y separada por una franja vertical, a África, albergando la figura de un Esciápodo, allí habitaban estos seres, y el siguiente texto: "Esta región permanece para nosotros desconocida e inhabitable por el ardor del sol". 

Mapamundi del Beato de Burgo de Osma. Autor de la foto: Sarin Blanco. 
http://sarin-eltallerdesarin.blogspot.com.es/2013/03/mapamundi-burgo-de-osma-sobre-tapa-de.html

Finalmente al Esciápodo lo encontramos en el Libro de las Maravillas del Mundo de Juan de Mandeville (1), libro fantástico de viajes que fascinó durante más de 100 años a todas las cortes Europeas de la época, desde finales del S. XIV hasta el “descubrimiento” de América, “descubrimiento” que produjo un nuevo flujo de extraordinarias narraciones que eclipsaron las del “Libro de las Maravillas del Mundo”. Juan de Mandeville se presentaba como un médico y caballero inglés que había viajado hasta la China pasando por Tierra Santa y que al final de su vida decidió recoger sus verídicas aventuras en este libro, escrito originalmente en anglonormando. En realidad se trataba de un falso libro de memorias, en el que se mezclan algunas vivencias biográficas del autor con relatos, historias, mitos y leyendas que recoge de otros viajeros, de libros anteriores, de Herodoto, Plinio el Viejo, etc., e incluso del Libro de Viajes de Marco Polo. Juan I de Aragón, siendo todavía príncipe, quedó tan fascinado por el libro que pidió su traducción al aragonés, fue la primera traducción del manuscrito, año 1380. La influencia de Aragón en Europa propagó su difusión llegándose a copiar y traducir a numerosas lenguas.

Portada del Libro de las Maravillas del Mundo de Juan de Mandeville

En el "Libro de las Maravillas del Mundo", Juan de Mandeville sitúa a los Esciápodos en el reino de Etiopía: “… en Etiopía hay muchas y diversas gentes que no tienen sino un pie así ancho que con él se hacen sombra a todo el cuerpo cuando están echados al través.”

Ilustración del Libro de las Maravillas del Mundo de Juan de Mandeville. Editado por Ioan Navarro. Año 1540. Transcripción y presentación de Estela Pérez Bosch. Revista Lemir nº 5 (2001). Ed. electrónica e imágenes José L. Canet

"Pereza Castro" es fruto de su tiempo, fue pintado en torno al año 1400, nace del compendio de imágenes maravillosas y fantásticas de la mentalidad de un pintor medieval que creía en la existencia de los Esciápodos. Sin embargo el artista quiso dotarle de singularidad: a diferencia de las versiones descritas en las que el personaje aparece desnudo y con una sola pierna, nuestro “Pereza Castro” se presenta vestido y con dos piernas.


(1)  – Juan de Mandaville:
Libro de las Maravillas del Mundo. Editado por Ioan Navarro. Año 1540. Transcripción y presentación de Estela Pérez Bosch. Revista Lemir nº 5 (2001). Ed. electrónica e imágenes José L. Canet. 


 
Pueden consultar el artículo sobre el alfarje mudéjar del Coro de Castro y la decoráción vegetal y animalística del mismo haciendo clic sobre el título siguiente:

 





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