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ALFARJE MUDÉJAR DE LA ERMITA DE CASTRO

TECHUMBRE MUDÉJAR DEL CORO DE LA ERMITA DE SAN ROMÁN DE CASTRO,DE LA PUEBLA DE CASTRO.




MOTIVOS MITOLÓGICOS, ANIMALÍSTICOS, HUMANOS, VEGETALES Y CÚFICOS.  






Datación del Coro: finales del S. XIV (1)


Fernando Martín Bravo y Pedro Bardají Suarez


Autor del artículo: Pedro Bardají Suarez
 
Autores de las fotos: Fernando Martín Bravo y Pedro Bardají Suarez.






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ÍNDICE

  1. Introducción
  2. El alfarje del Palacio de Villahermosa de Huesca y el del coro de la Ermita de Castro
  3. La techumbre de Castro vista por Mª Isabel Álvaro Zamora
  4. Acceso al coro y su mobiliario
  5. La techumbre en tres secciones
  6. Técnica decorativa y temática ornamental: los Bestiarios medievales
  7. Decoración en la Sección Primera
  8. Decoración en la Sección Segunda: las zapatas y el Elefante
  9. Las tablas robadas: Pereza Castro
  10. Decoración en la Sección Tercera: cabezas de proa y Bestias
  11. Bibliografía

CLICANDO sobre las FOTOS podrá disfrutarlas a MAYOR TAMAÑO.




1 - INTRODUCCIÓN


El presente artículo lo dedicaremos al análisis de los signos cúficos, decoración vegetal, diferentes escenas historiadas, y representaciones humanas y de animales, tanto fantásticas como reales, que aparecen en el artesonado mudéjar del Coro de la Iglesia de Castro (consagrada al culto en 1120); dejando para otro artículo el estudio heráldico de los 39 escudos de la techumbre.

Alfarje es una palabra que proviene del árabe “al-farj” que significa: techo de madera sobre el que se puede pisar. El alfarje se forma con vigas principales (vigas maestras) llamadas jácenas, que apean en el estribo directamente o mediante canetes. Sobre estas vigas maestras se colocan, perpendicularmente, otras de menor tamaño, llamadas jaldetas, que soportan la tablazón.

El Alfarje fue utilizado en la arquitectura religiosa para soportar los Coros en alto, dispuestos a los pies de las iglesias.



El Alfarje mudéjar que sirve de soporte al Coro de la Ermita de San Román de Castro presenta varias peculiaridades:

  • Está construido en un templo románico, no en un templo mudéjar como era lo habitual.
  • Recoge las influencias decorativas de, al menos, dos de los monumentos emblemáticos de la carpintería mudéjar Aragonesa, uno religioso: la  techumbre mudéjar de la Catedral de Teruel; y otro civil: la techumbre mudéjar del salón de Recepción (“cambra vermella”) del rey Pedro IV, en el Palacio Real de la Alfajería de Zaragoza (motivos de decoración heráldicos del 1370 que fueron luego renovados en el año 1387 con motivo de las fiestas de la coronación del nuevo rey Juan I).

Techumbre mudéjar de la Catedral de Teruel.







Gonzalo M. Borrás (2), catedrático de historia del arte de la Universidad de Zaragoza, en su aportación al libro “El palacio de Villahermosa. Casa de los Condes de Guara. Huesca.”, sostiene que la techumbre mudéjar de la nave central de la Catedral de Teruel, datada hacia 1285, fue una obra tan extraordinaria y excepcional por su estructura y decoración que tuvo que marcar escuela a lo largo del siglo siguiente. En este sentido, y siguiendo esa estela, propone la existencia de un posible taller oscense, itinerante, de carpinteros mudéjares que trabajaría en el alfarje mudéjar del Palacio de Villahermosa de Huesca, el más importante de la arquitectura civil de Aragón (superior a los alfarjes del Palacio Real de la Alfajería de Zaragoza), y que culminaría con la techumbre mudéjar del Coro de la Ermita de San Román de Castro, que Mª Isabel Álvaro Zamora (1) fechó en torno al año 1.400, y que comparte muchos elementos formales y decorativos con el anterior.

Los motivos decorativos que se repiten en estas dos obras, el alfarje del Palacio de Villahermosa y el del Coro de la Ermita de Castro, son: por un lado los motivos vegetales y por otro los animales: ciervo, león, pez, zancuda, águila, serpiente, conejo, oso, anfisbena, dragón mordiéndose una pata y elefante portando un castillo.
 
Alfarje del Palacio de Villahermosa de Huesca.


Para ver un estudio fotográfico detallado del alfarje del Palacio de Villahermosa de Huesca pueden consultar el trabajo de José Antonio Tolosa Urieta (3) en su web Aragón Mudéjar.






Mª Isabel Álvaro Zamora (1), catedrática de historia del arte de la Universidad de Zaragoza es autora del estudio tituladoLa techumbre de Castroque presentó en el Segundo Simposio Internacional de Mudejarismo celebrado en Teruel en 1981. Trabajo que, sin ser superado, ha servido, por su rigor, de base y estímulo para posteriores aportaciones, incluyendo la presente, en el estudio de esta extraordinaria obra del mudéjar de la arquitectura religiosa del Alto Aragón.


Álvaro Zamora (1) clasifica la techumbre de Castro dentro del grupo de las llamadas: “Techumbres Planas o Adinteladas, y dentro de ellas, corresponde a la modalidad de los alfarjes, que se diferencian de un segundo grupo, el de los “taujeles”, en que dejan las vigas vistas. El techo plano del coro de Castro muestra las vigas maestras o jácenas todas en una misma dirección (longitudinal desde la puerta), constituyendo un entramado de 17 vigas, muy gruesas, sobre las que descansan, cabalgando transversalmente sobre ellas, otros largueros (vigas de menor escuadría), denominados jaldetas, de cuyo cruce resultan espacios rectangulares o cuadrados cerrados por sus consiguientes plafones.



Las jácenas (vigas maestras) apoyan, a los pies del templo, en viga estribo de madera empotrado en el muro, soportado por cuatro grandes zapatas en forma de “T”,


y terminan en el extremo opuesto, superando el arco rebajado que les sirve de soporte, talladas como canecillos en forma de cabeza de proa.


En los extremos y en los espacios que dejan entre sí las jácenas (vigas maestras) se colocaron tabicas inclinadas, en una disposición que permite la perfecta visualización de los motivos ornamentales, fundamentalmente heráldicos.”


La baranda, que concluye el conjunto, está compuesta por ocho paneles de madera, siete de ellos calados,  formando celosías de motivos geométricos.




En la fotografía siguiente se observa un soporte corrido, añadido con posterioridad a la creación de la baranda, como atril para las partituras del canto. En una de las últimas restauraciones del templo se retiró.



Autor de la foto: Manuel Iglesias Costa.




4 - ACCESO AL CORO Y SU MOBILIARIO


El acceso al coro se realiza por el lado izquierdo del edificio, debajo del coro, mediante escalera de madera pegada al muro norte, de época posterior a la realización de la techumbre. La construcción de este acceso supuso la destrucción de parte de la techumbre; afectó a la jácena primera de la izquierda con las vigas menores y plafones adyacentes que faltan.



En origen, al coro se accedía por delante, mediante escalera pegada al muro norte hasta alcanzar la baranda. Todavía se conserva el marco de madera de la entrada. En el lado derecho de la baranda hay signos del paso a lo que debió ser un balcón corrido por el muro de la epístola (muro sur).

 
Reconstrucción virtual de la escalera original que daba acceso al Coro. Autor: Fernando Martín Bravo.


Sobre el coro, en los muros derecho (sur) e izquierdo (norte) del templo, son visibles huecos que debieron utilizarse para el soporte de la sillería del coro y de un posible órgano hoy desaparecidos.








5 - LA TECHUMBRE EN TRES SECCIONES


Siguiendo la descripción de Álvaro Zamora (1) “la techumbre ocupa la anchura total del templo (8’60 m.), prolongando su largo desde la puerta hasta más allá del arco rebajado sobre el que apoya (el total es de 4’88 m.: 3’26 m. hasta el arco, 3’ 83 m. incluido éste, y 4’88 m. hasta su conclusión)”.

Esta autora divide la techumbre en tres secciones o zonas consecutivas:


Sección 1ª: de escasas dimensiones, en el muro oeste del templo; ocupa el rectángulo que cubre las jambas del hueco de acceso al templo. 


En esta sección, inscrita en la viga horizontal que sirve de estribo a las jácenas (vigas maestras) de la Sección 2ª, perfectamente visible al abrir la puerta, aparecía la fecha de creación del coro y otros datos. Hoy en día sólo es legible: “Anno...” y algún número romano, muy impreciso.


Sección 2ª: recogiendo la anchura total de la iglesia, llega hasta el arco rebajado que sostiene el coro.


Sección 3ª: apoyada en el arco rebajado y saliendo de él, sirve de conclusión al conjunto.










La decoración, dice Álvaro Zamora (1), “es de factura sencilla, algo tosca y popular, dando un cierto aire arcaizante al conjunto. La ornamentación de la techumbre se basa casi exclusivamente en la decoración pintada, dado que la talla afecta sólo al sencillo desbaste de la terminación de sus vigas y zapatas de apoyo.




La pintura debió de realizarse al temple, sobre la madera previamente preparada y recubierta de una capa de yeso, cuyo blanco puede verse en las zonas deterioradas, y que es por otra parte el fondo apropiado para lograr el mejor efecto de los colores.


En cuanto al color, presenta una limitada gama cromática, con la que sin embargo se ha logrado un excelente efecto ornamental, gracias a la explotación del máximo contraste entre los colores, logrado por la alternancia preferente del verde y el rojo en los fondos. A éstos se unen el blanco, no menos vivo, el negro (muy utilizado para perfilar figuras y motivos), el dorado de ciertos escudos y motivos, las tonalidades intermedias de los sombreados y un color rojo que presenta degradaciones que van desde un rojo vivo hasta un rosáceo blanquecino.


La temática ornamental, seguimos a Álvaro Zamora (1), “…es muy variada y recoge los siguientes motivos: heráldicos, animalísticos, figurativos humanos, que componen a veces escenas historiadas, vegetales, geométricos y epigráficos. La evidente filiación mudéjar de sus artífices se deja sentir en dicha temática, en la que se funde lo musulmán y lo cristiano-gótico, en este caso bastante arcaizante, pues el estilo de muchas de sus pinturas podría enlazarse con las características del gótico lineal.

En cuanto a los motivos animalísticos y humanos, él o los artistas de estas pinturas se inspiraron, entre otras fuentes, en los llamados “Bestiarios medievales” que recogían en volúmenes ilustrados descripciones de animales, plantas y seres fantásticos de tradiciones y culturas primitivas (griega, romana, etc.), atribuyéndoles cualidades simbólicas, siendo el más famoso el “Physiologus”.


Otra importante fuente de inspiración fue el “Libro de las Maravillas del Mundo de Juan de Mandeville (4), libro fantástico de viajes que fascinó durante más de 100 años a todas las cortes Europeas de la época, desde finales del S. XIV hasta el “descubrimiento” de América; “descubrimiento” que produjo un nuevo flujo de extraordinarias narraciones que eclipsaron las del “Libro de las Maravillas del Mundo”. Juan de Mandeville se presentaba como un médico y caballero inglés que había viajado hasta la China pasando por Tierra Santa y que al final de su vida decidió recoger sus verídicas aventuras en este libro, escrito originalmente en anglonormando. En realidad se trataba de un falso libro de memorias, en el que se mezclan algunas vivencias biográficas del autor con relatos, historias, mitos y leyendas que recoge de otros viajeros, de libros anteriores, de Herodoto, Plinio el Viejo, etc., e incluso del Libro de Viajes de Marco Polo. Juan I de Aragón, siendo todavía príncipe, quedó tan fascinado por el libro que pidió su traducción al aragonés, fue la primera traducción del manuscrito, año 1380. La influencia de Aragón en Europa propagó su difusión llegándose a copiar y traducir a numerosas lenguas.


Fruto de las influencias anteriores nace el compendio de imágenes representadas en el artesonado del coro de la Ermita de Castro, reflejo de lo maravilloso y fantástico de la mentalidad simbólica medieval.

La decoración en la techumbre se concentra en la Sección Tercera. En las secciones  Primera y Segunda se limita a las tabicas inclinadas (la mayoría con temas heráldicos), jácenas (vigas maestras) y jaldetas (vigas menores), mientras que los plafones con que se cubren carecen de ornamentación.

Álvaro Zamora señala que “…pese a la bastante buena conservación general, se aprecia el deterioro de algunas zonas, especialmente las más próximas a la puerta, siempre mucho más expuestas a la intemperie”.

Seguidamente veremos en detalle y con imágenes la decoración por secciones.




7 - DECORACIÓN EN LA SECCIÓN PRIMERA


Las jaldetas (vigas menores) van pintadas en su parte inferior (papo) en color rojo sobre el que se desarrolla un motivo en forma de “S” en blanco. Sus laterales presentan decoración en forma de “punto” negro sobre fondo blanco. Los plafones rectangulares no se decoran. Las pequeñas jácenas (vigas maestras) de esta sección, presentan tiras longitudinales de rojo, dejando vista parte de la madera, produciendo el efecto de la señal real de Aragón (barras de gules sobre fondo dorado).


Ya hemos señalado anteriormente que, inscrita en la viga horizontal que sirve de estribo a las jácenas (vigas maestras) de la Sección 2ª, aparecía la fecha de creación del coro y otros datos, siendo hoy en día sólo legible: “Anno...” .









Al igual que hemos visto en la Sección 1ª, también aquí las jaldetas (vigas menores) van pintadas en su parte inferior (papo) en color rojo sobre el que se desarrolla un motivo en forma de “S”, aquí en dorado. Los laterales presentan decoración en forma de “T” negra sobre fondo blanco;  José Antonio Tolosa (3) lo define como “decoración de almenas negras sobre fondo blanco”; motivo que se repite también en las zonas superiores e inferiores de algunas jácenas (vigas maestras). Los plafones, que parecen enmarcados con el motivo en “T” descrito, no se decoran.


En el espacio entre las tabicas inclinadas (la mayoría con motivos heráldicos) y la jaldeta (viga menor), se presentan pequeños paneles rectangulares con el siguiente motivo: cinco estilizadas “eses” con principio y fin en ataurique (flor), tres en rojo y dos en dorado, puestas de forma alternativa.


Las jácenas (vigas maestras) presentan tiras longitudinales de rojo, dejando vista parte de la madera, generando el efecto de la señal real de Aragón (barras de gules sobre fondo dorado), efecto que hemos visto también en la Sección 1ª. Finalmente una decoración vegetal (forma de palmeta o acorazonada) se repite, enlazada insistentemente, recorriendo, a modo de cenefa, la parte inferior (papo) de las vigas que enmarcan la techumbre.


En el muro oeste, a los pies del templo, encontramos 2 soportes laterales y cuatro zapatas en forma de “T” con caras humanas, sobre las que apoya la viga estribo que soporta las jácenas perpendiculares (vigas maestras).


En los dos soportes laterales y en los brazos de las cuatro zapatas, encontramos  talladas  y pintadas cabezas de perfil, de expresión inquietante, similares a las de los canetes  en forma de proa del  voladizo del coro (Sección 3ª): pelo largo, una oreja al descubierto, ojos grandes, almendrados, pupila redonda, una mano les tapa la nariz (el número de dedos varía entre 3 y 6) y una gran boca abierta enseñando dientes apretados y larga lengua. En su parte inferior (papo) flanquean una y, si el espacio lo permite, dos estilizaciones vegetales a modo de lanzas.  En el centro de las zapatas, cabezas de frente: portan corona, larga melena, muestra las dos orejas, la nariz, los pómulos rosados y unos labios entreabiertos que, a la vez que enseñan los blancos dientes apretados, esbozan una media sonrisa; la expresión final del rostro es dulce, serena y saludable. En los planos laterales de estas cabezas, sendas caras de perfil, similares a las descritas en los soportes laterales y en los brazos de las zapatas, pero esta vez con una larga nariz visible. Como detalle curioso, en algunas de las cabezas de perfil, la larga lengua surge de entre las dos filas de dientes apretados, sin embargo, en otras, la lengua aparece por encima de éstos.


Álvaro Zamora (1) ve en estas pinturas la pervivencia del estilo gótico lineal, “…como el sentido prototípico, la estilización y los fuertes contornos del dibujo”.


Soporte Lateral 1º:



Zapata 1ª:






Zapata 2ª:






Zapata 3ª:





Zapata 4ª:





Soporte Lateral 2º:





De la decoración de la Sección 2ª, destacan DOS tabicas con MOTIVOS NO HERÁLDICOS que se presentan en planos inclinados (el estudio de las tabicas con motivos heráldicos, 39 escudos, lo desarrollamos en otro artículo):

  • Una tabica muestra 7 castillos, a base de dos filas de tres y cuatro castillos en oro sobre gules (rojo). Cada castillo presenta tres torres almenadas, donjonado (la torre central más alta que las laterales), con puertas y ventanas de sable (negro). El motivo podría ser únicamente ornamental y/o también estar vinculado a las armas de Castilla que aparecen representadas en 3 escudos de la techumbre. El entronque de los Castro con las armas de Castilla vendría, según Fantoni y Benedí (5), del matrimonio del cuarto Felipe de Castro (falleció en 1370) con Juana de Castilla, hija de Alfonso XI de Castilla y León y de Leonor de Guzmán y Ponce de León, señora de Medina Sidonia y Cabra, hermana de quien sería Enrique II de Castilla, Conde de Trastámara.




  • La otra tabica presenta un extraño elefante que carga un castillo.




Simbólicamente el elefante se asocia al bien, siendo su enemigo natural la serpiente (el mal), por ello algunos expertos han visto en este motivo una analogía de Cristo cargando con los pecados de los hombres. Pensamos que, siendo compatible con la explicación anterior, el autor del dibujo se inspiró en el “Libro de las Maravillas del Mundo”, donde Juan de Mandeville (4) dedica un apartado a una isla llamada Cavlet: “… el rey de aquella tierra tiene más de trece mil elefantes prestos, que los hace criar por su reino a los labradores, porque cuando él tiene guerra cerca de su reino él hace subir gente de armas sobre castillos que hacen encima de los elefantes para combatir a sus enemigos, y así se usa en todos los reinos de aquella partida porque la práctica es aquella.”

Ilustración del Libro de las Maravillas 
de Juan de Mandeville. Edición del 1540.




9 - LAS TABLAS ROBADAS: PEREZA CASTRO


De la estructura y decoración orinal de la Sección 2ª del alfarje faltan, como mínimo, 6 tabicas, algunas o quizá todas por robo, se supone que tres portaban motivos heráldicos. En cuanto a las otras tres

1º)-  Una tabica mostraba a un hombre pequeño, seguramente un pigmeo, sujetando con las manos una especie de mazo y frente a él, un ave zancuda, probablemente una grulla. Gracias a la conservación de fotografías antiguas, la tabla fue reconstruida bajo el patrocinio de la Asociación Cultural de La Puebla de Castro y realizada por el artesano Carlos Mendieta en el año 2001. Actualmente se exhibe en el Centro de Interpretación municipal del legado cultural e histórico de La Puebla de Castro.


El motivo representaba la “fábula del pigmeo y las grullas”, de tradición grecolatina.  Estos pigmeos o “Trispítamos” (“tres palmos” de alto), según Homero, guerreaban contra sus enemigos naturales, las grullas, y por ello tenían que hacer cada primavera una expedición hasta la orilla del mar para destruir y comerse los huevos de estas aves y evitar así ser atacados por las siguientes bandadas. Juan de Mandeville (4) recoge esta leyenda en su “Libro de las Maravillas del Mundo”, en el que dedica un apartado a la Tierra de los Pigmeos: “…donde son las personas chicas que no tienen sino tres palmos de alto y son gentiles y graciosos; y como son de medio año engendran hombres y mujeres, y no viven sino seis años, y si viven ocho lo tienen por muy viejo. Estas gentes de esa estatura son buenos maestros en hacer seda y algodón y de otras cosas de que ellos viven; y tienen muchas veces guerra con las grullas y con otras aves de rapiña que los toman y se los comen.”

Ilustración del Libro de las Maravillas
de Juan de Mandeville. Edición del 1540.


2º)-  La segunda tabica robada mostraba un grifo luchando contra, quizá, una esfinge o una mantícora. Hay quien ve en este motivo la lucha del arcángel San Miguel, que significa “fuerza de Dios”, representado por cuerpo de león y alas de ángel, luchando contra el demonio, representado en un grifo.  La tabla, al igual que la anterior, fue reconstruida bajo el patrocinio de la Asociación Cultural de La Puebla de Castro y realizada por el artesano Carlos Mendieta en el año 2001. Se exhibe en el Centro de Interpretación municipal del legado cultural e histórico de La Puebla de Castro.




3º)-  La tercera tabla robada mostraba al famoso “PEREZA CASTRO”, un icono de La Puebla de Castro, por fortuna recuperada y devuelta al pueblo por Mosén José Mairal Villellas. Se expone en el museo de la iglesia parroquial de Santa Bárbara.  En la pintura se nos presenta a un hombre vestido, barbudo y con pelo largo, entre dos árboles, la pierna derecha sin rodilla levantada y asida con ambas manos, con el pie vuelto sobre la cabeza. En la tradición popular de La Puebla de Castro se identificaba esos árboles como cucharas y a Pereza Castro con un señor de Castro muy flexible físicamente y muy perezoso. Se decía: “… Pereza Castro era un señor tan vago que por no coger la cuchara para comer, comía con el pie.


El motivo tiene una clara inspiración en los llamados “Esciápodas” o “Esciápodos” (en griego significa “a la sombra del pie”), criaturas muy ágiles y veloces en la carrera, dotados de una sola pierna rígida y de un único y enorme pie que utilizaban, cuando apretaba el sol, para tumbarse de espaldas en el suelo y usarlo como sombrilla. Plinio el Viejo, en su “Historia Natural” los llamó “Monocolos” (“un solo pie”). También se les llamó “Unípodos”. San Agustín los aceptó como hijos de Adán y San Isidoro los incluyó en sus “Etimologías” (Libro XI: “acerca del hombre y los seres prodigiosos”). El Beato de Burgo de Osma, manuscrito del año 1086 que copia el Apocalipsis de San Juan y los comentarios que sobre este texto escribió en el S. VIII el Beato de Liébana, incluye un mapamundi en el que se representa, en la zona de la derecha y separada por una franja vertical, a África, albergando la figura de un Esciápodo, allí habitaban estos seres, y el siguiente texto: "Esta región permanece para nosotros desconocida e inhabitable por el ardor del sol".

Mapamundi del Beato de Burgo de Osma. Autor de la foto: Sarin Blanco. http://sarin-eltallerdesarin.blogspot.com.es/2013/03/mapamundi-burgo-de-osma-sobre-tapa-de.html
En el “Libro de las Maravillas del Mundo”, Juan de Mandeville (4) los sitúa en el reino de Etiopía: “… en Etiopía hay muchas y diversas gentes que no tienen sino un pie así ancho que con él se hacen sombra a todo el cuerpo cuando están echados al través.”

Ilustración del Libro de las Maravillas
de Juan de Mandeville. Edición del 1540.
Pereza Castro es fruto de su tiempo, fue pintado en torno al año 1400, nace del compendio de imágenes maravillosas y fantásticas de la mentalidad de un pintor medieval que creía en la existencia de los Esciápodos. Sin embargo el artista quiso dotarle de singularidad: a diferencia de las versiones descritas en las que el personaje aparece desnudo y con una sola pierna, nuestro “Pereza Castro” se presenta vestido y con dos piernas.


En el estudio que realizó la Asociación Cultural de La Puebla de Castro de las fotografías disponibles de principios del S.XX para la reconstrucción de las tablas robadas, Rafael Franco Suiles (6) observó que algunas de las escenas estaban pintadas sobre tablas en las que debajo se adivinaba la figuraba anterior de un escudo. Podría ser que se aprovechara una tabla pintando encima de un motivo anterior o, también, se podía deber a que se pintaba sobre un escudo de una familia que, por alguna razón, se hubiera enfrentado a los Señores de Castro o hubiera caído en desgracia ("damnatio memoriae": condena al olvido). En la fotografía siguiente, rodeado por un círculo, vemos la escena del pigmeo luchando contra la grulla y de fondo se adivina la silueta de un escudo.

Fotografía del año 1908.
Fotografía del año 2015. Se aprecian los huecos de tres de las tabicas robadas.




10 -  DECORACIÓN EN LA SECCIÓN TERCERA: CABEZAS DE PROA Y BESTIAS



El voladizo sobre el arco de piedra es la zona mejor conservada de la techumbre. Las jácenas (vigas maestras) terminan en esta zona en canecillos  en forma de cabeza de proa. Representan rostros muy expresivos e inquietantes, bajo el pelo asoman las orejas y unos grandes ojos en forma almendrada y pupila redonda. La boca abierta muestra una larga lengua que surge siempre de entre las dos filas de dientes apretados. Una mano, cuyo número de dedos varía entre 3 y 6, les tapa la nariz.  Flanquean las cabezas en su parte inferior (papo) dos estilizaciones vegetales a modo de lanzas. Este motivo lo hemos visto también a los pies del templo, en la Sección 2ª, en los soportes laterales y en los brazos de las zapatas que soportan la viga estribo.





Todas las tabicas inclinadas de esta sección, colocadas en los espacios que dejan entre sí las jácenas (vigas maestras), contienen motivos heráldicos, cuyo estudio, reiteramos, desarrollamos en otro artículo.
     
En el voladizo, los espacios entre jácenas (vigas maestras) presentan, en el centro, un plafón con decoración circular, entre dos pequeños paneles rectangulares con el siguiente motivo ya visto: cinco estilizadas “eses” con principio y fin en ataurique (flor), tres en rojo y dos en dorado, puestas de forma alternativa. El plafón con decoración circular acoge una gran margarita ribeteada en negro con diez pétalos alternativamente rojos y dorados, y enjutas de trifolios blancos. Álvaro Zamora (1) ve en este motivo una versión pintada de las cupulillas de lóbulos o rosas que se encuentran excavadas o pintadas en muchas techumbres musulmanas y mudéjares. El contorno se completa con decoración, ya vista, en forma de “T” negra sobre fondo blanco.



Los papos (parte inferior) de los canecillos llevan decoración vegetal. Son atauriques dispuestos en estructuraciones simétricas, que anudadas en el centro, describen un largo “ocho”. Álvaro Zamora (1) señala que el motivo aparece con variaciones, cambiando sucesivamente su trazado y el colorido de dibujo y fondo, en los que se alterna el verde y el rojo, junto con el blanco y el negro de su interior y contornos. Una decoración vegetal ya vista (forma de palmeta o acorazonada) recorre, a modo de cenefa, la parte inferior (papo) de la viga que corre junto al arco.







Los laterales de estos canecillos en forma de proa vienen decorados con animales reales y fantásticos y con signos cúficos (caligrafía árabe) y motivos vegetales.

Los animales pintados tienen un significado simbólico: 

  • Se identifica con EL BIEN: al pez, el elefante, el león, el ciervo, el ave zancuda y al águila


  • Se identifica con EL MAL: la serpiente, el lobo, el oso, el conejo, la anfisbena y al dragón. Muchas de los motivos plasmados en estas tabicas aparecen parcialmente cortados por su colocación en la techumbre.




Veamos  en detalle las imágenes, que aparecen en esta sección del artesonado.

Un barco navegando, con la vela desplegada, sobre un ondulado oleaje, lleva en la popa, dos personas, y en la proa de la nave, un pájaro posado. En el centro del barco, un mástil y sobre él, la canastilla del vigía.




Un pez y una serpiente debajo. Simbolizan la contraposición de la pureza del alma cristiana frente a la tentación, el pecado, y el demonio.




Un león o leona en actitud de ataque. Suele simbolizar la figura de Cristo.




Un ciervo en movimiento con gran cornamenta. Simboliza la pureza y a Cristo.




Un ave zancuda en movimiento, posiblemente una grulla. Simboliza la diligencia, la previsión y la sabiduría.




Un águila con las alas desplegadas y la cabeza girada hacia un árbol. Simboliza a Cristo, y la Ascensión.




Una serpiente en movimiento. Simboliza el pecado, la tentación y el demonio.




Un lobo en movimiento o, según algunos autores, un zorro. Simboliza la mentira y el demonio.




Un oso en movimiento con la cabeza agachada. Simboliza el demonio y los apetitos carnales.




Un conejo en movimiento. Símbolo de la lujuria, por su fertilidad.




Una anfisbena. Animal mitológico con dos cabezas, una de ellas en la cola, esto le permitía andar hacia delante o hacia atrás. Simboliza la desconfianza, la ambigüedad, la maldad y el demonio.




Aparecen 7 dragones pintados. Simbolizan el demonio, son enemigos de Dios y del hombre:

-  Un Dragón con 4 cabezas.




-  Un dragón con lengua en forma de ataurique (típico adorno vegetal de la arquitectura árabe) o arrojando un ataurique por la boca.




-  Un Dragón de 3 patas que echa fuego por boca.




-  Un dragón arrojando fuego por la boca.




-  Un dragón de tres patas que está mordiéndose una pata.




-  Un dragón con la cabeza vuelta hacia atrás y una larga lengua.




-  Un dragón que parece estar mordiéndose el lomo.




Vemos también 5 escenas en las que 2 dragones se enfrentan y pelean:

-  Un dragón con 2 colas peleando con otro dragón y con sus cuellos entrelazados. Tienen pezuñas en lugar de garras.




-  Dos Dragones enfrentados. El de la derecha con cola termina en ataurique.




-  Dos dragones enfrentados. El de la izquierda con cola terminada en ataurique.




-  Dos dragones enfrentados con la cabeza ligeramente hacia atrás en posición de ataque y la cola baja entre las patas traseras.




-  Dos dragones enfrentados enseñando la lengua.





Finalmente mostraremos las seis tablas decoradas con motivos cúficos (caligrafía árabe), arcos lobulados y vegetales con las que se completa la Sección 3ª del alfarje:

-  En las dos tabicas siguientes aparecen alafias con caracteres cúficos. Álvaro Zamora (1) sugiere que debe tratarse de una frase cliché tan repetida y modificada que, degenerada ya, ha perdido el cuerpo de la letra pasando a convertirse en una vistosa ornamentación geométrica, por la forma angulosa de su trazado. Estas degeneradas inscripciones se enmarcan bajo arcos lobulados.







-  En las dos tabicas siguientes los atauriques se disponen bajo arcos lobulados. Álvaro Zamora (1) sugiere que recuerdan la evolución nazarí de este motivo, cuando la hoja se alarga aproximándose al tallo en grosor, a la vez que cobra flexibilidad, y los sitúa como una derivación del ataurique de las decoraciones de la Alhambra. 







-  Un ataurique parecido al anterior pero presentando formas acorazonadas:





Y una última versión:







11 - BIBLIOGRAFÍA
  1. Mª Isabel Álvaro Zamora: La techumbre de Castro (Huesca). Actas del 2º Simposio Internacional de Mudejarismo 1981. IET, Teruel 1982, páginas 227 a 240. ISBN 84-00-05266-8 .
  2. Gonzalo M. Borrás (2): aportación al libro “El palacio de Villahermosa. Casa de los Condes de Guara. Huesca.” Colección Boira. Editado por Ibercaja. Año 2010.
  3. José Antonio Tolosa Urieta: Web www.aragonmudejar.com: “Palacio de Villahermosa (Huesca)”; http://www.aragonmudejar.com/huesca/pag/villahermosa01.htm; “Ermita de San Román (La Puebla de Castro)” www.aragonmudejar.com/ribagorza/pag/castro01.htm
  4. Juan de Mandaville: Libro de las Maravillas del Mundo. Editado por Ioan Navarro. Año 1540. Transcripción y presentación de Estela Pérez Bosch. Revista Lemir nº 5 (2001). Ed. electrónica e imágenes José L. Canet. http://parnaseo.uv.es/lemir/Textos/Mandeville/Index.htm
  5. Rafael de Fantoni y Benedí: La  Real Casa de Castro en Aragón: los marqueses de La Puebla de Castro. Emblemata, Nº 6. 2000. Págs. 61-96.
  6. Rafael Franco Suiles: El artesonado de San Román de Castro. Artículo publicado en el “Libré de las fiestas” de La Puebla de Castro de 2005.





Si desea consultar el artículo sobre los motivos heráldicos (39 escudos) en el alfarje mudéjar de la ermita de San Román de Castro haga “clic” en el siguiente título:







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