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UN PUEBLENSE EN LA RUTA QUETZAL

Autor del artículo: Pedro David Bardaji Miguelez
  Artículo publicado en la Revista “Historias d´aquí” Nº2, Noviembre de 2011
Revista editada por la Asociación Cultural de la Puebla de Castro
 y que dirige Rafael Franco Suiles


Soy Pedro David Bardají, hijo de la Puebla de Castro de casa Romeu, durante el verano de 2011 he vivido la aventura de mi vida pasando 35 días entre Perú y España de la mano de la Ruta Quetzal. Otra pueblense, hace 10 años, tuvo también el privilegio de participar en esta aventura de élite, mi prima Laura Ciria Suarez, de casa el Tejedor (Tixidó).



Pero, ¿qué es esto de la ruta?
Itinerario de la ruta por el Perú


     Hace unos 30 años, el famoso aventurero Miguel de la Quadra-Salcedo, sugerido por el Rey de España, decidió desarrollar un programa con el objetivo de consolidar, a través de los jóvenes de la ruta, los nexos de unión de la familia de naciones iberoamericanas y de más países de habla hispana. De este sueño nació la Ruta Quetzal.




Itinerario de la ruta por España
 La “ruta” es principalmente un viaje iniciático en el que se mezclan cultura y aventura. Una experiencia formativa en la que los participantes (o “ruteros”),  además de ampliar conocimientos, desarrollamos un espíritu de cooperación internacional, creando así una escala de valores más autentica.  

     Mi relación con la Ruta Quetzal se remonta a mi infancia cuando, con unos siete años, la veíamos en familia por televisión. En ese momento, aunque yo no estaba muy seguro, mis padres me dijeron: “Si quieres ir, irás”. Mi trabajo me ha costado pero, diez años después, ya puedo decir que soy rutero.

          A principios de este año vi las bases y me decidí a participar. De entre los temas que me proponían elegí la cultura Moche, anterior a los Incas; y construí un juego de mesa, porque me pareció la forma más didáctica de transmitir toda la información que había buscado.


Juego de Mesa creado por Pedro David para participar en la ruta Quetzal

          Quedé preseleccionado y, tras una entrevista en la Universidad Complutense Madrid, fue confirmada mi participación. Iba a ser uno de los 225 expedicionarios de 54 países diferentes que vivirían La aventura de Martínez Compañón, del desierto de Moche a la selva amazónica.

Llegando a Madrid para iniciar la ruta.

Hasta el momento de partir, las horas fueron pasando muy lentamente. El 15 de junio, fui a Madrid equipado con los materiales que me habían enviado (mochilas, ropa, botas…) y me reuní, en primer lugar, con los otros 3 ruteros aragoneses. Aunque todos estábamos un poco perdidos, ese día nos enseñaron a montar las tiendas y conocí a mis compañeros del grupo 11, con los que iba a convivir durante 35 días.


Llegada al aeropuerto de Lima (Perú)

Al día siguiente, cogimos un avión a Lima (Perú) donde fuimos recibidos por Miguel de la Quadra-Salcedo y por el mismísimo presidente del Perú Alan García.


Recibimiento en Lima

Recibimiento del Presidente del Perú Alan Garcia

Recibimiento del Presidente del Perú Alan García

Tiempo libre para recorrer Lima.
          Perú es como un sueño hecho realidad y vivirlo en compañía de otros ruteros es una experiencia que guardo en el alma. Hicimos de todo: vimos museos, caminamos por la selva, cruzamos el desierto, asistimos a conferencias, visitamos el santuario de Pachacámac, dormimos en la playa, subimos a Kuélap (a 3.000 metros de altura) con una vista espectacular, serpenteamos hasta la catarata de Gocta (la tercera más grande del mundo)… ¡toda una aventura!





Catarata de Gocta

Marcha hacia la catarata de Gocta

Llegando a la catarata de Gocta

Pedro David en la catarata de Gocta

Iniciando la marcha hacia la fortaleza de Kuelap

Camino de la fortaleza de Kuelap

Camino de la fortaleza de Kuelap

Camino de la fortaleza de Kuelap

En la fortaleza de Kuelap

En la fortaleza de Kuelap

Ensayo del Coro en la fortaleza de Kuelap

Campamento en la fortaleza de Kuelap




Puesta de sol en la fortaleza de Kuelap

Ritual en el santuario de Pachacamac, con hojas de coca

Rituales Moche en la playa de Huanchaco

Hemos construido un caballito de totora

Campamento en la playa de Huanchaco vigilado por policía

Conferencia en la Huaca del Brujo

Puesta de sol en la Huaca del Brujo

          Uno de los lugares que más me impresionaron fue la visita a la tumba del Señor de Sipán, el descubrimiento arqueológico más importante después de la tumba de Tutankamón. El Señor de Sipán, alto dignatario de la cultura moche, sobre la que hice mi trabajo para la ruta, fue enterrado en Huaca Rajada (un monumental templo de adobe) junto a un séquito de 8 personas: su esposa, dos mujeres jóvenes, un niño, un jefe militar, el portaestandarte, el vigía, el guardián de la tumba y además, dos llamas y un perro.


Tumba del Señor de Sipan

Charla de Walter Alva, arqueólogo descubridor de la tumba del Señor de Sipan.

Los seis aragoneses que participan en la ruta, dos monitores y cuatro ruteros.
Realizando un taller de arqueología.

          Tras quince maravillosos días en Perú regresamos a España, a seguir viviendo experiencias: visitamos Segovia, subimos el puerto del Reventón, estuvimos en Navarra durante San Fermín visitando el Parque Natural de Urbasa, embarcamos en el Buque “Castilla” de la Armada y pasamos allí varios días. A bordo del barco visitamos Bilbao, Portugalete, Santander (dónde celebré mi cumpleaños con mis compañeros y disfrutamos de la belleza de la Ruta del Cares que atraviesa los Picos de Europa), Avilés (y el Centro Niemeyer), Marín (en el que nos reunimos con los Príncipes de Asturias) y  Lisboa. Después, volvimos pasando por Trujillo a Madrid.


Los ruteros llegan al aeropuerto de Madrid desde Lima.

Visita al Palacio Real de Madrid

Subida al puerto del Reventón en Segovia.

Pedro David en Segovia.

Lancha de embarque al buque Castilla

Foto de grupo en el buque Castilla

Desembarco del buque Castilla

Encuentro de los ruteros con los Príncipes de Asturias en Marín.

Encuentro de los ruteros con los Príncipes de Asturias en Marín.

Visita al centro Niemeyer.

Marcha por la ruta del Cares y Picos de Europa.

Marcha por la ruta del Cares y Picos de Europa.

Marcha por la ruta del Cares y Picos de Europa.

Conferencia en la iglesia de Fitero.

Charla en la iglesia de San Nicolas de Bari en Gordexola.

          Tras una emotiva entrega de diplomas en la Universidad Complutense, llegó el día 20 de julio, el día de decir adiós. Fue muy duro. Atrás quedan días inolvidables, cargados de gran intensidad. Momentos que han dejado en mí una huella indeleble. Personas de todo el mundo que te marcan en el corazón. Instantes muy especiales que recuerdo con los ojos envueltos en melancolía. La ruta es una experiencia única.


Torre de Belem en Lisboa

Baño en el Atlántico, en Lisboa.

Participar en esta aventura es algo que personalmente recomiendo. ¿Queréis saber por qué? ¿Por qué ser rutero?
Porque aprendes a ser mejor persona.
Porque no hay ningún día que te acuestes sin haber hablado con tres acentos diferentes.
Porque en caso de necesitar ayuda, sabes que todos te la van a ofrecer.
Porque es genial ver la cara de la gente cuando ve a una fila de 300 chavales andando con una mochila más grande que ellos en la espalda, con cara de desesperación y aún así hablando de buenas.
Porque te abren la mente y te enriquecen las diversas culturas que se visitan.
Porque cantar en medio de la selva o en casa del embajador no tiene precio.


Pedro David conversando con Miguel de la Quadra-Salcedo.
 Porque aquel verano cambió mi vida…
…y porque si la vida es el camino, la ruta es un atajo.




Haciendo clic sobre las palabras siguentes escritas en rojo pueden consultar un video sobre el trabajo que Pedro David presentó para participar en la ruta:
                                   JUEGO DE MESA LEGADO MOCHE







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