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FOTOGRAFÍA DE ESCUELA DE LA PUEBLA DE CASTRO. GUPO DE ALUMNAS, CURSO 1935-1936

Grupo de alumnas de la escuela de La Puebla de Castro junto a su maestra (la Nº 18), curso 1935-1936.

Fotografía facilitada por: Serafina Suárez Salamero.

La maestra ha sido identificada como Dª Asunción. El Periodico de Huesca publica que en 1935 se nombra como maestra interina de La Puebla de Castro a Dª María Soledad Salazar Ibañez.

Haga clic sobre la foto si desea disfrutarla a mayor tamaño.

Foto de las niñas del curso 1935-36 de la escuela de La Puebla de Castro. Foto de Serafina Suárez Salamero.

Foto de las niñas del curso 1935-36 de la escuela de La Puebla de Castro. Maestra Dª Asunción.

FILA PRIMERA (la superior), de izquierda a derecha:   Nº 1- Josefa Arnal Salamero de Casa el Guardia,   Nº 2- Soledad de Palacín,   Nº 3- Lidia Cemeli Torres de casa Cemeli,   Nº 4- Ángeles Lecina Nadal de casa Feliciana,   Nº 5- Aurora Arnal Sopena de casa Pinza,   Nº 6- Leocadia Vidal Mora de casa el Redondo,     Nº 7- Mercedes Visar Egea de casa el Triguero,   Nº 8- Pilar Morancho Giral de casa Morancho,   Nº 9- Amalia Guillén Castarlenas de casa Sierra,   Nº 10- Mercedes Vidaller Fierro de casa el Molinero,   Nº11- Mª Teresa Moliner Guillén de casa el Alguacil,   Nº12- Encarna Portella Torres de casa Campón.

FILA SEGUNDA, de izquierda a derecha:   Nº 13- Mercedes Guillén Guillén de casa Tomasa,   Nº14- Evelia Franco Nadal de casa el Palacín,   Nº15- Mª Teresa de casa el Tixidó,   Nº 16- Anunciación de casa del Ferreré,   Nº17- Albina Burrel Guillén del Mesón,   Nº18- La Profesora Doña Asunción ,   Nº19- Ángeles Pau Arnal de casa el Bravo, Nº 20- Joaquina Espuña Trell de casa Cañada,   Nº21- Josefina Mur Latorre de casa el Sastre,   Nº22- Amalia Cajigós,   Nº 23- Julia Riba Vidal de casa Chanroy,   Nº24- Emilia Bruballa Trell de casa Rosa Cañada.

FILA TERCERA, de izquierda a derecha:   Nº25- Pilar Franco Clemente de casa Tereseta,   Nº26- Orosia Espuña Trell de casa Cañada,   Nº27- Joaquina Subias Nadal de casa el Oncino,   Nº 28- Julia Subias Nadal de casa Oncino,   Nº29- Emilia Portella Torres de casa el Campón,   Nº30- María Espuña Colomina de casa el Cafetero,   Nº 31- Antonia Sopena Asín (Antonieta) de casa el Zapatero,   Nº32- Mª Teresa Guillén Guillén de casa Tomasa,   Nº33- Pilar Mur Sarrato de casa el Ferrero,   Nº34- Antonia Sarroca Miranda (Antonieta) de casa Liso,   Nº35- Concepción Baquer Sarrablo (Conchita) de casa Baqué.

FILA CUARTA (la de delante), de izquierda a derecha:   Nº36- Mª Teresa de casa Pincelons,   Nº37- Rosario de casa el Triguero,   Nº38- Carmen de casa el Cafetero,   Nº 39- Vitoriana Baquer Sarrablo (Vito) de casa Baqué,   Nº40- Ignacia Lacasa Tellet de casa el Tixidó,   Nº41- Serafina Suárez Salamero de casa Romeu,   Nº42- Pilar Rami Bruballa (Pilareta) de casa Ilena,   Nº43- María  Gros Suárez de casa la Casilla, Nº44- Adoración Arnal Salamero (Dora) de casa el Guardia,   Nº45 Mª Cruz de casa el Correo,   Nº46- Candelaria Baquer Sarrablo de casa Baqué,   Nº47- de casa Machín. Foto de Serafina Suárez Salamero.



LA PUEBLA DE CASTRO: EVOCACIONES DE UNA FOTO DE 1.934

La Puebla de Castro en los años previos a la guerra civil,
las campanas de la torre y
La Macaria, la bruja del pueblo.
      

Autor del artículo: Antonio Torres Rausa

Artículo publicado en el “Diario del AltoAragón”,  domingo 10 de Noviembre de 2002




La diferencia de una foto y de un vídeo, es que la foto fija en su memoria muchos momentos que uno puede ir viendo cuánto más la mira, mientras que un vídeo se acaba en la actualidad de su movimiento, como una eyaculación precoz. La foto que presentamos fija muchos momentos importantes de la vida de La Puebla de Castro, desde el 1.934, en que fue capturada por Eugenio Cama con su primera cámara fotográfica, hasta los años cincuenta en que desaparece La Macaria, la gran bruja de La Puebla de Castro.

Fuente del Portal. La Macaria a la izquierda.
Detrás, la torre con las antiguas campanas.
Foto realizada por: Eugenio Cama. Año 1934
La Macaria aparece entre hombres con ganas de subvertir el orden social, uno de ellos encaramado impúdicamente en el tejadillo de la fuente... Al fondo, la torre de la iglesia con las soberbias campanas que serán objeto de desacuerdos entre el cura y las fuerzas laicas (entonces anticlericales) del pueblo. Al final, como las campanas, todo quedará hecho añicos en Julio de 1.936.

La actitud revolucionaria y anticlerical de gran parte del pueblo, ó al menos de los que más ruido hacían, queda bien patente en la correspondencia que cruzan el Obispo y D. Manuel Arnal, cura de La Puebla desde el año  1.927 hasta Julio del 36, en que fue prendido y asesinado después de una penosa cacería por los tejados de la abadía. Pero la cacería, como digo, ya venía de mucho tiempo atrás. El 29 de Julio de 1.934, D. Manuel escribe una carta al obispo de Barbastro de la que entresacamos los siguientes párrafos:

Vea de nuevo otro anónimo más atrevido y más sucio que el anterior... y ya no ocultan que son tres jóvenes que se han empeñado en desbaratarlo todo con su matonismo. He de manifestarle que desde el día que retiré el Sacramento (hace más de un mes) no he estado más a celebrar la Santa Misa... El último día que estuve en ese pueblo me vi obligado a llamar la atención a un vecino con el pretexto de tener arrendada una pequeña parcela de la casa rectoral, y que antes servía de jardín, se aprovechaba para tener los cerdos en deterioro de las paredes de la Abadía, prometiéndome los retiraría porque ya comprendía que no era aquél lugar a propósito para tener una piara de puercos... Nunca pude soñar en cosas tan fuera de tino”.

En otra carta de fecha 27 de Febrero de 1.935, el mismo sacerdote, que por lo que se ve ya había regresado a La Puebla, le escribe al Excmo. Sr. D. Nicanor Mutiloa, Obispo de Barbastro, la siguiente carta:

Muy amado en Cristo: No puedo sufrir por más tiempo el abuso de poder (a mi entender) que viene cometiendo en mi desdichada parroquia por parte de la autoridad civil, y voy a ver si con la ayuda de V.E. logro corregirlo. En el día de hoy ha tenido lugar un enterramiento civil, uno de los muchos que se vienen haciendo, hasta el punto que si esto no tiene pronto remedio por demás habrá sacerdotes en este pueblo y me veré obligado a pedir el traslado por no vivir entre fieras; y digo esto porque la mayoría de los casos, tanto en matrimonios como en enterramientos, ya se hacen civilmente, y los niños quedan sin bautizar, habiendo madres que han consentido ver morir a sus hijos después de algún tiempo nacidos, sin bautizar; y como digo, pues, ha tenido lugar un enterramiento civil y tanto en éste como en los dos casos anteriores han hecho uso de las campanas constituyendo esto una burla ó escarnio para la misma Iglesia y para el sacerdote; ya no digo que la víspera por la noche se publicó un pregón con permiso de la autoridad anunciando el enterramiento civil; voy solamente al uso de las campanas. ¿Puede la autoridad civil mandar tocar las campanas para dichos actos?...Mucho le agradecería interpusiera su influencia para ver de corregir estos abusos, porque me encuentro sólo, nadie hay en el pueblo que saque la cara por las cosas de la religión ni por el cura, y en esta situación de abandono, de burla y de desprecio se hace imposible la vida...

A esta dramática carta, el Obispo de Barbastro, le contesta el 4 de Marzo, a máquina de escribir y sin firmar, el siguiente escrito, tan prudente como escolástico.

Muy amado Rvdo. Sr. C.P. de La Puebla de Castro
(La carta empieza con puntos suspensivos) “.........No veo claro en su carta del 27 de febrero último si el toque de campanas en esos entierros civiles es ordenado por el alcalde ó por los particulares. Y si por éstos, si están autorizados positivamente por el alcalde ó más bien amparados por la abstención de ejercer su autoridad para impedirlo, como debiera hacerlo. El caso varía, y claro que las medidas a tomar deben variar también. Dígamelo ante todo......” (los puntos suspensivos son el final de la carta)

Como se ha dicho, cura y campanas quedaron hechas trizas en Julio del 36. Del cura, Don Santos Lalueza escribió una pequeña biografía en el libro titulado “Mártires de la Iglesia de Barbastro” De las campanas, reproduzco lo escrito por el Dr. D. Manuel Clemente Cera, médico residente en Barcelona, erudito e hijo de La Puebla.

“En el libro denominado De statu animarum había una página, escrita a mano con preciosa letra redondilla, que bajo el epígrafe “inauguración de las campanas”, decía:

En el día de hoy, después de la Santa Misa, se han bendecido las campanas que han fundido y colocado en la Torre la Casa “Hermanos Menezo” de Santander. Se les ha puesto los nombres de de San Román, Santa Bárbara -titulares de la parroquia-, Santa Catalina y Santa Orosia -la más pequeña- que se llamará vulgarmente la de las doce.
En el bronce estaban grabados los nombres del alcalde y el párroco de la Puebla por aquellas fechas. La gente está de fiesta y los mozos cantan por las calles: “Campana de San Román -doscientas arrobas de peso- de las cuatro la más gran, que nos ha fecho Menezo
Por tradición oral, sabemos que era el juego de Campanas más importante de la Diócesis, si exceptuamos la que tiene la Torre exenta de la catedral de Barbastro. Siguiendo las mismas fuentes de información, las dos campanas mayores se fundieron en la Plaza Mayor, con una aleación de los metales cobre y estaño, con una pequeña porción de plata.

"La Valera" de la Seo de Zaragoza.
 Diametro 167 cm, altura 135 cm.
 Autor de la foto: Gerardo Añon

Catedral de la Seo de Zaragoza.
Autor de la foto: Ángel Jimenez
La campana de más peso y voz era la de San Román, semejante a la que existe actualmente en la catedral de La Seo de Zaragoza denominada La Valera; porque sólo se toca el día de San Valero.

.... Ante los deseos de los vecinos pueblenses de que sus campanas se oyesen a larga distancia por los pueblos de la comarca, el campanero fundidor le manifestó que el buen timbre y la sonoridad dependían de la cantidad de plata que llevasen. Se cuenta que las mujeres echaron al fuego que derretía cuanta plata tenían en sus hogares: cubiertos, bandejas, pulseras, anillos... consiguiéndose el deseo apetecido; las campanas se oían a varios kilómetros de distancia...

La fundición de las campanas debió ser anterior al 1.777, ya que en esta fecha “El lucero de la Colegial de La Puebla de Castro” ya menciona a las dos más grandes que “el capítulo debe levantar en los entierros de primera mano”. Desde entonces hasta el 1936, el pueblo conservó las mismas campanas, reparó en una segunda fundición en 1.863 la más grande, escuchó los mismos tañidos para las distintas circunstancias, el toque rápido de incendio y el lento y solemne de difuntos. Pero ¡qué percepciones tan distintas las de una y otra época!

La Macaria que yo he conocido no es la treintañera de la foto, sino la veterana de los años cincuenta, toda una señora bruja: corpulenta y poderosa, ancho culo y grandes tetas, cabeza erguida y alargada por un gran moño, su cara tenía la palidez de los espíritus y de la barbilla le salían unos grandes pelos negros; sus ojos eran grandes, claros, uno de ellos extraviado y amenazador cuando se la contrariaba. O sea que era una bruja como hecha con ordenador, casi virtual. No tuvo hijos y más de alguno dudaba de su auténtico sexo. En realidad se la denominaba Macaria por ser la mujer de un pobre albañil llamado Macario. Su verdadero nombre era Encarnación y nunca se la vio recibir visitas de familiares, o sea que hasta en esto parecía una mujer misteriosa, como venida de otro mundo.

La Macaria curaba toda clase de enfermedades utilizando como instrumental un muñeco articulado que tenía sentado en el balancín del salón. Para sus invocaciones utilizaba un libro escrito en latín que, si no me equivoco, eran las Catilinarias de Cicerón. Nunca tuvo problemas con el cura ni con “el régimen” ya que no se invadían competencias. En el fondo, colaboraba de una forma muy económica con la Seguridad Social. Más aún, ella se declaraba católica, iba a misa y decía tener visiones apocalípticas sobre La Puebla que se convertiría en un pedregal cuando ella faltase. Al morir asistida por sus vecinas, perdonó la destrucción de La Puebla.

En tiempos anteriores, a la luz de la fría luna de Invierno, hacía con sus adeptas procesiones, que tenían carácter de invocación ó rogativas acompañada de las postulantas casaderas para que lloviesen novios y que, como pedir no resultaba caro, pedían de duque para arriba: Oficiante Macaria: “Te casarás con un Duque” Contestaban todas: “Dice la Macaria”. Oficiante Macaria: “Los Ángeles del Cielo”. Contestaban todas: “Te harán la guardia”. La música de estribillo y coro, era la de la letanía de Todos los Santos.

La afición de La Macaria al latín y a las cantinelas de la Iglesia probablemente le venía de haberse criado entre curas, ya que su madre había sido casera  y no se recuerda haberle oído mencionar nunca a su padre.

Doña Encarnación Celaya murió en la década de los años 60. Fue en su comportamiento cotidiano una mujer muy normal, simpática y con cierta clase de superioridad. Cuando no brujeaba, se dedicaba a coser ó bordar, sentada en el Portal, mientras sus gallinas y gallos picoteaban por la plaza y alrededores. Le tocó vivir una viudedad larga y difícil, en un lugar y en una época en que los Rappel y Aramis Fuster que en el mundo han sido, no se hubieran comido ni un plato de acelgas de los que a ella nunca le faltó.

LA FRATERNIDAD PUEBLENSE: LA SEGURIDAD SOCIAL DE LA PUEBLA DE CASTRO.

"La Fraternidad Pueblense no fue un sueño, fue realidad. Un ejemplo a imitar de tolerancia, de concordia, de honradez, de unión, de hermandad, de búsqueda del beneficio común por encima del personal. El Pueblo unido para el bien del pueblo. Hemos de ser dignos merecedores de este legado de nuestros antepasados y mantener vivo su espíritu en las instituciones establecidas, en la creación de nuevas organizaciones, y desde cualquier acción tanto colectiva como individual, todo para el bien y el progreso de nuestro Pueblo, que es, sin duda, la forma más directa de alcanzar el beneficio personal."

Autor del artículo: Pedro Bardaji Suarez
Colaborador: Gregorio Bardaji Cajigos


La Seguridad Social es definida por la Organización Internacional de Trabajo como: “La protección que la sociedad proporciona a sus miembros, mediante una serie de medidas públicas, contra las privaciones económicas y sociales que, de no ser así, ocasionarían la desaparición o una fuerte reducción de los ingresos por causa de enfermedad, maternidad, accidente de trabajo, o enfermedad laboral, desempleo, invalidez, vejez y muerte; y también la protección en forma de asistencia médica y de ayuda a las familias con hijos.”

En España, el actual sistema de Seguridad Social nació el año 1967, al entrar en vigor “La Ley General de la Seguridad Social”, en plena dictadura Franquista.

Sin embargo, en La Puebla de Castro, el invento de la Seguridad Social había nacido 69 años antes, en 1898; fue bautizado con el nombre de LA FRATERNIDAD PUEBLENSE.
Detalle de los dos primeros artículos del Reglamento (Estatutos) de la Fraternidad Pueblense.
Tomado del Libro de Actas de dicha Sociedad.

El día 25 de Diciembre de 1898, día de Navidad, un grupo destacado de Pueblenses autodenominados “Junta Iniciadora y Directiva” firmaron los Estatutos de la Sociedad de Socorros Mutuos entre vecinos denominada “La Fraternidad Pueblense”; inspirándose en una establecida en Graus llamada “La Protectora Mutua”. Cuatro días después fue presentada en el Gobierno Civil de Huesca.

El 1 de Enero de 1899, día de Año Nuevo, a las dos de la tarde, convocados todos los vecinos mediante bando de alcaldía y bajo la presidencia del Sr. Alcalde, se reunieron en la Casa Consistorial, dándose inicio a la Primera Junta General. Por unanimidad se aprobó que la “Junta Iniciadora y Directiva” quedara establecida como Primera Junta Directiva, quedando como sigue: Presidente: Antonio Trell Labrid; Vicepresidente: Domingo Arcarazo Arno; Tesorero: José Torres Citutat; Secretario: Ramón Permisán Sesa; Vicesecretario: Vicente Burrel; Andador: Tomás Moliner Prat. Se decidió también entregar, gratuitamente, un ejemplar impreso del reglamento (los estatutos) a cada Socio en el momento de pagar la Cuota de Entrada, y cobrar al precio de 25 céntimos cualquier otra copia que solicite.
Detalle del Libro de Actas de la Fraternidad Pueblense.
Acta número 1, correspondiente a la Junta General celebrada el día 1 de Enero de 1899

En la Junta Directiva, sólo los cargos de Secretario y de Andador son retribuidos. El Andador está siempre al servicio de la Junta, es el cauce de comunicación entre ésta y los Socios, ejecuta las órdenes del Presidente y es quien recoge del Socio enfermo el documento firmado por el médico que justifica su enfermedad y que le dará derecho a recibir el socorro de la Sociedad.

Los objetivos de la Fraternidad Pueblense son: socorrer económicamente a los asociados en caso de incapacidad temporal o permanente para trabajar, prestarles dinero con fianza personal, sin garantía inmueble, y asegurar su vida por una cantidad en beneficio de la viuda o familiares. Su carácter es benéfico y no se mezclará en asuntos políticos, religiosos o sociológicos.

Pueden ser Socios los varones entre 20 y 50 años que gocen de buena salud; y, con 15 años, los hijos de los Socios difuntos (acuerdo del año 1917). Se prohíbe la entrada a los que hubieran calumniado a la Sociedad (acuerdo del año 1908). En 1911 la Fraternidad contaba ya con 90 los Socios.

·       La cuota de entrada son 3 pesetas, pudiéndose pagar en tres meses (acuerdo del año 1915). En 1929 se fijaron las siguientes tarifas: 3 pts. los que ingresen con 20 años y antes de cumplir los 21; 5 pts. los que ingresen antes de los 25 años; 8 pts. los que ingresen antes de los 35 años; y 10 pts. los que ingresen antes de los 45 años. En aquellas familias en las que hubiera 2 Socios, el tercero no paga cuota de ingreso (por ejemplo: el padre y 2 hijos).

·       La cuota mensual es de 50 céntimos. En 1930 subió a 1 peseta. El Socio que podía y decidía cotizar más, por ejemplo, pagar dos recibos mensuales, tenía derecho a un incremento similar en su derecho de socorro o cobro (acordado en 1908).

·       Los tres primeros meses se denominan de purgación, durante los cuales no se podrá percibir ningún tipo de socorro.

Una vez cumplidos los 60 años y con 30 años como Socio activo, se dejaba de pagar la cuota mensual conservando los mismos beneficios que los demás Socios.
Recibo del Socio Ramón Tapia Samblancat que acaba de incorporarse como nuevo Socio de la Fraternidad Pueblense en 1929. Recibo facilitado por Casa Teruel.


En cuanto a los subsidios o dietas por enfermedad se establece:

·       1 peseta diaria: Los enfermos de medicinas, con un máximo de 60 días; los de cirugía mayor, hueso roto o dislocado, con un máximo de 30 días; los de cirugía menor, con un máximo de 20 días.

·       50 céntimos diarios: Si la enfermedad perdura más tiempo del establecido en el párrafo anterior o si dejara impedido al Socio para trabajar.

Medidas anti picaresca:

·       El Socio enfermo solo podrá cobrar socorro si su enfermedad excede de 3 días, en cuyo caso se le concederá desde el primer día de la enfermedad (acuerdo del año 1909).

·       El Socio que hubiese recibido socorro, dietas por enfermedad, no podrá abandonar la Sociedad hasta que hayan transcurrido 12 meses desde su último socorro (acuerdo del año 1909).

·       El enfermo sólo podrá salir de casa en casos de cirugía menor y previa autorización por escrito que emitirá el Presidente de la Junta Directiva una vez haya recibido el pase de paseo expedido por el médico.

·       El Andador visitará, al menos 2 veces por semana, al enfermo, dando cuenta al Presidente de la Junta Directiva si dudase de la enfermedad, en cuyo caso se enviará a un médico para comprobarlo. En 1932 se nombró una Comisión encargada de vigilar a los enfermos durante el plazo de dietas reglamentario, cito textualmente según consta en Acta, “para evitar todo fraude o estafa a la Fraternidad  por medio de enfermedad simulada”; fueron nombrados para esta Comisión los socios: Antonio Trell y Luis Ferrer.

·       Si al enfermo se le encontrara en los Cafés, se le sancionará sin cobrar las dietas que le correspondieran (acuerdo del año 1927). En el Acta Nº 56 del año 1927 se hace referencia explícita a uno de los cafés del pueblo, denominado “Café de los Naipes”.

·       Si al enfermo se le encontrara ocupado en algún trabajo, será expulsado de la Fraternidad Pueblense sin derecho a reclamación alguna.

En cuanto al seguro de vida. Al fallecer el Socio, su viuda y en su defecto sus herederos, percibirán, de una vez, 30 pesetas ó 20 pesetas si las dietas de socorro percibidas en su última enfermedad fueron mayores a 6. Este dinero no podrá ser embargado por tribunales para el pago de deudas, su destino es exclusivo para la viuda o herederos.

En cuanto a los préstamos. Todo Socio tendrá crédito hasta un límite máximo de 50 pesetas por 1 año a un interés del 4 %. Para solicitar este préstamo tendrá que presentar dos fiadores solidarios o avalistas.

El Socio que se ausente de la Villa, siempre que no salga al extranjero o a ultramar (en este caso sus derechos quedarán en suspenso hasta su vuelta) y siempre que deje un representante que pague sus mensualidades, disfrutará de los mismos beneficios que los Socios que permanezcan en la localidad.
Sello de La Fraternidad Pueblense

En cuanto a las Juntas Generales. Todos los Socios tienen obligación de asistir a las dos Juntas Generales o Asambleas Generales de Socios que se celebran al año, en Enero y en Agosto, siendo el local de reunión el salón de la Casa Escuela de niñas; multando con 1 peseta al que faltare sin causa justificada. Esta multa pasó a ser de 2 pesetas a partir de 1929. Si el que falta es un miembro de la Junta Directiva, se le aplica una multa doble. Solo quedan dispensados de acudir a Juntas y otros actos obligatorios: el cura párroco, los coadjutores, el maestro de instrucción primaria, los peones camineros, el practicante en cirujia menor y el médico. El objetivo principal de estas reuniones es el discutir y, en su caso, aprobar las cuentas de la Sociedad en el periodo comprendido entre la anterior Junta General y la actual, así como tratar otros asuntos de interés. El Tesorero, que guarda el arca de hierro de la Sociedad con las existencias en caja (dinero en metálico, pagarés y préstamos, 6 acciones de la Eléctrica Pueblense, Títulos de la Deuda del Estado), la abre, coloca los bienes sobre la mesa y los muestra a los Socios; de este modo todos podían comprobar que el contenido del arca coincidía con las cuentas presentadas. Dicha arca tiene dos compartimentos; el Tesorero tiene en exclusiva la llave de uno de ellos que contiene como máximo 250 pesetas, el otro compartimento, protegido por 3 cerraduras, guarda el resto del metálico y demás valores de la Sociedad, las 3 llaves necesarias para abrirlo están en poder del Presidente, del Secretario y del Tesorero. En 1899 las existencias en caja ascendían a 305’90 pesetas; en 1936 a 5.195’25 pesetas; alcanzándose el pico mayor en 1922 con 8.214’75 pesetas. En la Junta General de Enero se lleva a cabo la renovación anual de la Junta Directiva y el nombramiento de los 4 Socios encargados de acarrear cadáveres.

En cuanto a los entierros. Se establece la obligación a todos los Socios de asistir al entierro de los Socios que fallezcan, sin distinción alguna de clase ni de ideología (acuerdo del año 1933), multándose con 1 peseta al que faltare sin causa justificada. Esta multa pasó a ser de 2 pesetas a partir de 1929. Se comenzó pasando lista de asistencia en La Plaza de la Cruz, al regreso del cementerio (acuerdo del año 1930); posteriormente se acordó pasar lista en el cementerio (acuerdo del año 1935); y finalmente se decidió, para evitar la espera del Socio mientras se pasa lista, rellenar una tarjeta de asistencia y entregarla al salir del acto (acuerdo del año 1936).

Como he comentado, en la Junta General anual de Socios del mes de Enero se designan a los 4 Socios acarreadores de cadáveres que, revestidos con capa, son los encargados de conducir el féretro desde la casa a la iglesia y luego de llevarlo hasta el cementerio. Los primeros Socios que realizaron este servicio, año 1889, fueron: Simón Llarden Latres, Calixto Marro Gros, Ramón Guillén Ferrer y Agustín Sopena Aventín. Se les pagaba 50 céntimos a cada uno por fallecido que conducían. Otros acarreadores fueron: en 1925, Antonio Mazana Miranda, Victoriano Subias Cortina, Andres Doz y Angel Espuña; en 1926, Antonio Girón Buiro; en 1929, Gregorio Girón Llacera; en 1931, Sebastián Visar Sopena y José Balaguer Menal; en 1932, Julio Espuña y José Subias. En un artículo publicado en el libré de las fiestas de 1998, Román Carrera Gimenez nos recuerda que estos 4 Socios acarreradores de cadáveres también se encargaban de llevar a hombros el Santo Sepulcro en la Procesión del Viernes Santo.
Pago de dietas al acarreador de cadáveres D. José Balaguer Menal.


El día de San Román se celebraba una misa de aniversario en memoria de todos los Socios difuntos. La asistencia de los Socios a la misma era libre.

Se consideran motivos para expulsar a un Socio de la Fraternidad Pueblense, perdiendo cuantos derechos hubiera adquirido:

·       Simular enfermedad

·       Simular insolvencia para no devolver un préstamo solicitado

·       Dejar de pagar 3 mensualidades seguidas y agotar los 8 días de moratoria que le dará la Junta Directiva después de exhortarle al pago.

·       Faltar 3 veces seguidas, sin causa justificada, a la Junta General

·       No pagar la multa por no asistir al entierro de un Socio

En cuanto a la disolución de la Fraternidad Pueblense. Se establece que ésta no podrá disolverse mientras haya 10 Socios que se opongan, contando en este número a los ausentes. Al disolverse, todos los bienes con que cuente la Sociedad serán repartidos a partes iguales entre todos los Socios que entonces cuente la Sociedad.

La Fraternidad Pueblense asumió también otros servicios para sus Socios:

·       En 1899 la Fraternidad integró a los cofrades de “La Hermandad Nuestra Señora de Camino Fuero”, a propuesta del cura párroco Francisco Trell Labrid, asumiendo su objetivo caritativo y benéfico de acompañar, desde la casa mortuoria a la iglesia, los cadáveres de los Hermanos fallecidos, asistir a los funerales y conducirlos al cementerio.

·       En 1913 pasó a custodiar y administrar el Capital de “La Regeneración Pueblense” Sociedad de crédito y ahorro que funcionaba en el Pueblo.

·       Se solicitó una serie de conferencias al Ingeniero Agrónomo de la Provincia sobre temas agrícolas para que ilustrara a los agricultores de la Villa en el cultivo del almendro, de la vid y del olivo (año 1913).

·       Se Constituyó una Comisión de Abastos para comprar y distribuir los artículos de sulfatos, azufres y abonos químicos para la sementera. Constituían esta Comisión en al año 1921 los Socios: Francisco Fuster, Antonio Vistuer Santaliestra y Pablo Nacenta Escanilla.

·       Se solicitó y le fueron concedidas del Ministerio de Fomento dos Subvenciones por importe de 750 pesetas cada una, los años 1915 y 1916.

·       En el año 1916, dada la penuria y escasez que se sufrió, se acordó que, solo por ese año, los Socios pudieran solicitar crédito por el doble de lo establecido.

·       Se apoyó el proyecto de la Instalación Eléctrica en el Pueblo. En 1915 se destinaron 1.500 pesetas para la compra de 6 acciones de la Eléctrica Pueblense que permanecieron como bienes de la Sociedad hasta que se decidió venderlas en 1936.
Una de las 6 Acciones que la Fraternidad tenía de la Eléctrica Pueblense. Dimensiones: 45 x 32 cm. Su valor era 250 pesetas. El resto de acciones, hasta completar un total de 261 de La Eléctrica Pueblense, las poseían los 10 vecinos siguientes: D. José Trell Labrid 121 acciones; Dª María Teresa Escanilla 109 acciones; D. Ramón Castillón Noguero 8 acciones; D. Juan Antonio Salinas Bergua 4 acciones; Dª Agustina Vidal viuda de Plana 4 acciones; D. Ignacio de Mur Cirera 2 acciones; D. Valentín Augusto Ferrer 2 acciones, D. Mariano Serena Lecina 2 acciones; Dª María Pardo Roca 2 acciones; y D. José Moliner Guillén 1 acción.

El curioso caso del Socio que no asistía nunca a las reuniones. En el acta  de la Junta General del 17 de Enero de 1902, se refleja lo siguiente: “Habiéndose suscitado moción  referente a que el Socio D. Mariano Raso Guardia, faltaba a casi todas las reuniones de la Junta General y que por más que en las papeletas de convocatoria alegaba causas para dejar de asistir y entendiendo que sus alegaciones eran injustas o engañosas, se propuso la Asamblea proceder a la votación de acuerdo al artículo 16 del Reglamento (…es motivo de expulsión faltar 3 veces seguidas sin motivo justificado a la Junta General) por si acordaba su expulsión, más como para que dicha votación fuera válida procedía la previa citación y audiencia del interesado, fue éste citado de inmediata comparecencia por el Andador y manifestó éste que el indicado D. Mariano Raso le había contestado que no quería acudir a la Asamblea y que dijera a la misma que había decidido no querer continuar en la Sociedad de referencia. En su virtud la Junta General dio por excluido de dicha Sociedad al repetido D. Mariano Raso Guardia, declarando no tiene derecho a fondos ni beneficio alguno de la misma”.

Socios destacados:

·       Antonio Trell Labrid, impulsor del proyecto y primer Presidente de la Junta Directiva de la Fraternidad. Ocupó diversos cargos en la misma y se le confiaron determinados servicios como la inversión de capitales, etc.

·       Francisco Trell Labrid, cura párroco de La Puebla de Castro. Ejerció el cargo de Presidente de la Junta Directiva en 1906 y el de Secretario desde 1907 hasta 1922, año en que fue nombrado Canónigo de la Catedral de Barbastro y pasó a vivir en dicha ciudad. Propició la fusión de la Cofradía “Hermandad Nuestra Señora de Camino Fuero” con la Fraternidad Pueblense. Como anécdota y muestra de su espíritu caritativo y altruista consta en acta su renuncia a su derecho a dietas de socorro que le correspondían por enfermedad.

·       José Bestué Laplana, médico de La Puebla de Castro. En 1905 hizo la generosa donación de 12 pesetas de sus honorarios a favor de la Sociedad.

·       Antonio Gros Escanilla, fue Secretario de la Fraternidad desde 1929 a 1936.


Listado de Juntas Directivas desde 1899 y de Socios admitidos, por unanimidad, en Juntas Generales desde 1905:

1899.       Junta Directiva: Presidente, Antonio Trell Labrid; Vicepresidente, Domingo Arcarazo Arno; Secretario, Ramón Permisan Sesa; Vicesecretario, Vicente Burrel; Tesorero, José Torres Ciutat; Andador, Tomás Moliner Prat.


1900.       Junta Directiva: Presidente, José Mur Lacasa; Vicepresidente, José María Laplana Vidal; Secretario, Ramón Permisan Sesa; Vicesecretario, Joaquín Sopena Raso; Tesorero, Manuel Garuz Palacin; Andador, Tomás Moliner Prat.


1901.       Junta Directiva: Presidente, José María Laplana Vidal; Vicepresidente, Mariano de Mur Castillon; Secretario, Ramón Permisan Sesa; Vicesecretario, Román Castarlenas Faro; Tesorero, Francisco Cama Fuster; Andador, Tomás Moliner Prat.


1902.       Junta Directiva: Presidente, Manuel Asin Ferraz; Vicepresidente, Alberto Lacasa y Cera; Secretario, Ramón Permisan Sesa; Vicesecretario, Francisco Llone Cosialls; Tesorero, José Suils Angusto; Andador, Tomás Moliner Prat.


1903.       Junta Directiva: Presidente, Vicente Gode Viola; Vicepresidente, Vicente Bistuer Blanco; Secretario, Ramón Permisan Sesa; Vicesecretario, Francisco Llone Cosialls; Tesorero, Gregorio Bardaji Subias; Andador, Tomás Moliner Prat.


1904.       Junta Directiva: Presidente, Francisco Cama Fuster; Vicepresidente, José Serena Santaliestra; Secretario, Ramón Permisan Sesa; Vicesecretario, Manuel Asin Ferraz; Tesorero, Francisco Llone Cosialls; Andador, Luís Torres Miranda.


1905.       Nuevos Socios: Pablo Asín Vidal y José Cornel Tellet.


Junta Directiva: Presidente, Alberto Lacasa Cera; Vicepresidente, Tomás Lasierra Giron; Secretario, José Asin Lecina; Vicesecretario, Manuel Asin Ferraz; Tesorero, Román Castarlenas Faro; Andador, Luís Torres Miranda.


1906.       Junta Directiva: Presidente, Francisco Trell Labrid (cura párroco de La Puebla de Castro); Vicepresidente, Simón Llarden Latres; Secretario, José Asin Lecina; Vicesecretario, Manuel Asin Ferraz; Tesorero, Antonio Sierra Sahun; Andador, Pedro Salamero Arroyo.


1907.       Nuevos Socios: Antonio Sopena Faro, Joaquín Salamero Sanz, Francisco Trell Vidal, José Bardaji Obis, Manuel Noguera Colomina y Joaquín Mur Lasierra.


Junta Directiva: Presidente, José Serena Santaliestra; Vicepresidente, Antonio Tellet Sallan; Secretario, Francisco Trell Labrid (cura párroco de La Puebla de Castro); Vicesecretario, Manuel Asin Ferraz; Tesorero, José Lecina Castan; Andador, Pablo Asin Vidal.


1908.       Nuevos Socios: José Nacenta Subias, Macario Sanblancat Nacenta, Victoriano Subias Cortina, Antonio Guillén Girón, Antonio Bruballa Trell, Antonio Salamero Suarez, Vicente Noguera Colomina, Juan Miranda Sopena y Joaquín Torres Llacera.


Junta Directiva: Presidente, Manuel Garuz Palacin; Vicepresidente, Santiago Sarrablo Badel; Secretario, Francisco Trell Labrid (cura párroco de La Puebla de Castro); Vicesecretario, Francisco Carrera Laplana; Tesorero, Pedro Torres Peña; Andador, Pablo Asin Vidal.


1909.       Nuevos Socios: Antonio Trillo Labrid, Julian Vidal Arroyo, Francisco Serena Nacenta y Mariano Oncino Marro.


Junta Directiva: Presidente, José Suils Angusto; Vicepresidente, Joaquín Sopena Raso; Secretario, Francisco Trell Labrid (cura párroco de La Puebla de Castro); Tesorero, Francisco Cama Fuster; Andador, Pablo Asin Vidal.


1910.       Nuevos Socios: José Lacasa Gudel, Manuel Mas Guardia, Antonio Mas Guardia, Joaquín Bardaji Plana, Joaquín Menal Boira, José Suils, José Giral Gil, Manuel Garuz Torres, Tomás Giral Morancho, Francisco Suiles Labazuy, Joaquín Cambra Solana y Mariano Martinez.


Junta Directiva: Presidente, Simón Llarden Latres; Vicepresidente, Agustín Sopena Aventin; Secretario, Francisco Trell Labrid (cura párroco de La Puebla de Castro); Tesorero, José María Laplana Vidal; Andador, Pablo Asin Vidal.


1911.       Nuevos Socios: Francisco Cama Arnal, Antonio Sanz Lecina, Gregorio Carruesco, Cecilio Noguera y Antonio Cera Laplana.


Junta Directiva: Presidente, Antonio Tellet Sallan; Vicepresidente, Gregorio Bardaji Subias; Secretario, Francisco Trell Labrid (cura párroco de La Puebla de Castro); Tesorero, Joaquín Bardaji Plana; Andador, Francisco Trell Vidal.


1912.       Nuevos Socios: Joaquín Boira Arnal, José Pano Consul, Antonio Vistuer, José Mur Castillón, Juan Antonio Salinas Bergua, José Tellet Lasierra, José Palacín Oncino, Mariano Serena Lecina, Santiago Martinez Castelar, Ramón Trell Salamero, Sebastián Visac Sopena y Francisco Giral Gil.


Junta Directiva: Presidente, Román Castarlenas Faro; Vicepresidente, Francisco Carrera Laplana; Secretario, Francisco Trell Labrid (cura párroco de La Puebla de Castro); Tesorero, Joaquín Bardaji Plana; Andador, Francisco Trell Vidal.


1913.       Nuevos Socios: Ramón Carrera Mur, Miguel Torres Colomina y José Faro Benabarre.


Junta Directiva: Presidente, Antonio Vistuer Santaliestra; Vicepresidente, Juan Antonio Salinas Bergua; Secretario, Francisco Trell Labrid (cura párroco de La Puebla de Castro); Vicesecretario, José de Mur Castillon; Tesorero, Joaquín Bardaji Plana; Andador, Francisco Trell Vidal.


1914.       Junta Directiva: Presidente, José Nacenta Sanchez; Vicepresidente, Sebastián Lalueza Toda; Secretario, Francisco Trell Labrid (cura párroco de La Puebla de Castro); Tesorero, Benigno Arnal Bardaji; Andador, Francisco Trell Vidal.


1915.       Nuevos Socios: Pedro Ricoll Puy, Mariano Latorre Romeo, José Arnal Vidal, José Cera Salis, Antonio Mur Claveria y Miguel Lecina.


Junta Directiva: Presidente, Joaquín Mur Lasierra; Vicepresidente, Santiago Sarrablo Badel; Secretario, Francisco Trell Labrid (cura párroco de La Puebla de Castro); Vicesecretario, Francisco Llone Cosialls; Tesorero, Joaquín Bardaji Plana; Andador, Francisco Trell Vidal.


1916.       Junta Directiva: Presidente, Paulino Mora Nevot; Vicepresidente, José Giron Campo; Secretario, Francisco Trell Labrid (cura párroco de La Puebla de Castro); Tesorero, Isidro Salamero Vidal; Andador, Francisco Trell Vidal.


1917.       Junta Directiva: Presidente, Juan Antonio Salinas Bergua; Vicepresidente, Antonio Badel Torres; Secretario, Francisco Trell Labrid (cura párroco de La Puebla de Castro); Tesorero, José Torres Miranda; Andador, Francisco Trell Vidal.


1918.       Nuevos Socios: Antonio Pueo Llaquet, Francisco Gil Larruy Jovellar, José Mur Espuña, José Sahun Asin, Ramón Rami Guillen, Matías Ferraz Miranda, Julián Laplana Español y Pedro Moliner Bruballa.


Junta Directiva: Presidente, Julián Vidal Arroyo; Vicepresidente, Antonio Badel Torres; Secretario, Francisco Trell Labrid (cura párroco de La Puebla de Castro); Tesorero, José Torres Miranda; Andador, Francisco Trell Vidal.


1919.       Nuevos Socios: Antonio Gros Escanilla, Joaquín Cambra Rausa, Macario Samblancat, Antonio Trell Tobeña, Marcelino Cama Arnal, Pablo Nacenta Castarlenas y Vicente Latorre Torres.


Junta Directiva: Presidente, Joaquín Bardaji Plana; Vicepresidente, Antonio Lecina Torres; Secretario, Francisco Trell Labrid (cura párroco de La Puebla de Castro); Tesorero, Antonio Badel Torres; Andador, Francisco Trell Vidal.


1920.       Nuevos Socios: José Suarez Serena, Ramón Arnal Vidal, Ramón Sopena Sanmartin, Gregorio Lasierra Torres, Blas Cornel Gode, Mariano Arnal Gros, Ramón Espuña Pascual, Rafael Franco Cosialls, Benito Mur Campo y Paulino Antonio Bruballa Trell.


Junta Directiva: Presidente, Joaquín Bardaji Plana; Vicepresidente, Antonio Lecina Torres; Secretario, Francisco Trell Labrid (cura párroco de La Puebla de Castro); Vicesecretario, Francisco Llone Cosialls; Tesorero, Antonio Badel Torres; Andador, Francisco Trell Vidal.


1921.       Nuevos Socios: Antonio Riva Galindo y Joaquín Piniello Latorre.


Junta Directiva: Presidente, Paulino Mora Nevot; Vicepresidente, Pedro Moliner Bruballa; Secretario, Francisco Trell Labrid (cura párroco de La Puebla de Castro); Vicesecretario, José María Laplana Vidal; Tesorero, Antonio Lecina Torres; Andador, Antonio Badel Torres.


1922.       Nuevos Socios: Teodoro Ricoll Moliner (hijo del Socio Pedro Ricoll Puy) y José Lacasa Guardia.


Junta Directiva: Presidente, Antonio Trell Tobeña; Vicepresidente, Mariano Subias Marro; Secretario, Francisco Trell Labrid (cura párroco de La Puebla de Castro); Tesorero, Antonio Lecina Torres; Andador, Antonio Badel Torres.


1923.       Nuevos Socios: José Subias Rausa, José Balaguer Menal y Ramón Doz Raso.


Junta Directiva: Presidente, Antonio Trillo Labrid; Vicepresidente, José Suarez Serena; Secretario y Tesorero, Antonio Lecina Torres; Andador, Pio Vidal Subias.


1924.       Nuevos Socios: Gregorio Giron Llacera, José Marro Doz y Ramón Giral Morancho.


Junta Directiva: Presidente, José Torres Miranda; Vicepresidente, Manuel Mas Guardia; Secretario y Tesorero, Antonio Lecina Torres; Vicesecretario, Pablo Nacenta Castarlenas; Andador, Martín Tapia Giral.


1925.       Nuevos Socios: Jaime Sarroca Moliner, José Lasierra y Jesús Vidal Subias.


Junta Directiva: Presidente, Francisco Trell Vidal; Vicepresidente, Gregorio Lasierra Torres; Secretario y Tesorero, Antonio Lecina Torres; Vicesecretario, Pablo Nacenta Castarlenas; Andador, José Lacasa Guardia.


1926.       Nuevos Socios: Pedro Sin Mir.


Junta Directiva: Presidente, Mariano Ciutat Costa; Vicepresidente, Francisco Suiles Labazuy; Secretario y Tesorero, Antonio Lecina Torres; Vicesecretario, Pablo Nacenta Castarlenas; Andador, José Lacasa Guardia.


1927.       Nuevos Socios: Jesús Latorre Meler y Francisco Suiles Enseñat.


Junta Directiva: Presidente, Pio Vidal Subias; Vicepresidente, Francisco Suiles Labazuy; Secretario y Tesorero, Antonio Lecina Torres; Vicesecretario, Pablo Nacenta Castarlenas; Andador, José Marro Doz.


1928.       Nuevos Socios: Manuel Arnal Esforzado (cura párroco de La Puebla de Castro), Antonio Mora Llacera, Pascual Moliner Latre, Miguel Pau Pueo, Luis Ferrer Garreta, José Lecina Gudel, José Bardaji Oncino, Martín Nadal Sanz, Francisco Trell Palacin y José Noguera Torres.


Junta Directiva: Presidente, Pio Vidal Subias; Vicepresidente, Francisco Suiles Labazuy; Secretario y Tesorero, Antonio Lecina Torres; Vicesecretario, Pablo Nacenta Castarlenas; Andador, Ramón Rami Guillen.


1929.       Nuevos Socios: Gregorio Bardaji Trell, Antonio Bardaji Trell, Francisco Vidal Ciutat, José Sopena Mora, José Serena Torres, Manuel Menal Lecina, Joaquín Portella Guardia, Manuel Guillen Torres, Julio Trell Torres, Pablo Francisco Cosialls, Juan Franco Clemente, Julio Espuña Sanz, José Pano Raluy, Rafael Rami y Ramón Tapia Samblancat.


Junta Directiva: Presidente, Blas Cornel Gode; Vicepresidente, Antonio Cera Laplana; Secretario y Tesorero, Antonio Lecina Torres; Vicesecretario, Pablo Nacenta Castarlenas; Andador, Ramón Rami Guillen.


1930.       Nuevos Socios: Pablo Trell Palacin, Adolfo Cemeli Enjuanes, Francisco Riva Galindo y Francisco Altemir Lanau.


Junta Directiva: Presidente, Pascual Moliner Latre; Vicepresidente, Antonio Bruballa Trell; Secretario, Antonio Gros Escanilla; Tesorero, Gregorio Bardaji Trell; Andador, Ramón Rami Guillen.


1931.       Nuevos Socios: José Sanmartin, Antonio Lecina Nadal, Manuel Arnal Boira y Joaquín Baldellou Toveña.


Junta Directiva: Presidente, Pedro Moliner Bruballa; Vicepresidente, José Lacasa Guardia; Secretario, Antonio Gros Escanilla; Tesorero, Gregorio Bardaji Trell; Andador, Julio Espuña Sanz.


1932.       Nuevos Socios: Paulino Mora Salamero.


Junta Directiva: Presidente, José Faro Benabarre; Vicepresidente, Manuel Guillen Torres; Secretario, Antonio Gros Escanilla; Tesorero, Gregorio Bardaji Trell; Andador, Julio Espuña.


1933.       Junta Directiva: Presidente, Gregorio Bardaji Trell; Vicepresidente, Manuel Menal Boira; Secretario, Antonio Gros Escanilla; Tesorero, Pablo Trell Bardaji; Andador, Julio Espuña Sanz.


1934.       Nuevos Socios: Félix Buatas.


Junta Directiva: Presidente, Joaquín Baldellou Toveña; Vicepresidente, Manuel Ferraz Garuz; Secretario, Antonio Gros Escanilla; Tesorero, Pablo Trell Palacin; Andador, Julio Espuña Sanz


1935.       Junta Directiva: Presidente, José Sopena Mora; Vicepresidente, Manuel Mas Guardia; Secretario, Antonio Gros Escanilla; Tesorero, Manuel Menal Lecina; Andador, Julio Espuña Sanz


1936.       Nuevos Socios: Leandro Salinas.


Junta Directiva: Presidente, Antonio Bardaji Trell; Vicepresidente, Antonio Bruballa Trell; Secretario, Antonio Gros Escanilla; Tesorero, Juan Antonio Salinas Bergua; Andador, Julio Espuña Sanz



  La Fraternidad Pueblense no fue un caso aislado en la Provincia; en el año 1915, dieciséis años después de que se fundara La Fraternidad Pueblense, en la Provincia de Huesca aparecen recogidas por el Ministerio de Fomento de España, en la Memoria Descriptiva-Estadística de las Entidades Agrícolas y Pecuarias del País, las siguientes Sociedades de Socorros Mutuos: “La Fraternidad Pueblense” de La Puebla de Castro, “La Caridad” y “La Esperanza” de Barbastro, “La Protectora Mutua” de Boltaña, “La Benéfica” de Naval, “La Caritativa” de El Grado, “La Protectora Mutua Gradense” de Graus, y otras en Fonz y Cofita, Estadilla, Almunia de San Juan, Olvena y en Secastilla.

La Fraternidad Pueblense inició su andadura en 1898 y finalizó abruptamente en 1936, al estallar la Guerra Civil, víctima de los convulsos acontecimientos que sacudieron las instituciones, las costumbres y el orden en el Pueblo. Destacados Socios de la Fraternidad, que habían compartido y convivido en la paz y el respeto que la misma les exigía y proporcionaba, tomaron bandos diferentes en la contienda civil, algunos de ellos murieron fusilados por los de ideología contraria.

La Fraternidad Pueblense supuso un gran beneficio para La Puebla de Castro. Recuperar el recuerdo de esta institución nos tiene que llenar de orgullo. Es ejemplo de tolerancia, de concordia, de honradez, de unión, de hermandad, de búsqueda del beneficio común por encima del personal. El Pueblo unido para el bien del pueblo. Hemos de ser dignos merecedores de este legado de nuestros antepasados y mantener vivo su espíritu en las instituciones establecidas, en la creación de nuevas organizaciones, y desde cualquier acción tanto colectiva como individual, todo para el bien y el progreso de nuestro Pueblo, que es, sin duda, la forma más directa de alcanzar el beneficio personal.



Si desea saber más sobre “La Fraternidad Pueblense”, clicar sobre los títulos siguientes:




Pueden también consultar, en la siguiente ventana, el Reglamento (Estatutos) de la Fraternidad Pueblense editado en 1899 por la imprenta Faustino Gambón de Graus; este ejemplar fue propiedad de D. Román Carrera Gimenez y lo donó al archivo de la Iglesia Parroquial de La Puebla de Castro:




Pueden también consultar, en la siguiente ventana, el Reglamento (Estatutos) de la Fraternidad Pueblense editado en 1922 por la Imprenta A. Santamaría de Barbastro; este ejemplar fue propiedad de D. Ramón Tapia Samblancat y ha sido facilitado por sus herederos de Casa Teruel:



Y pueden, por último, consultar, en la siguiente ventana, el Libro de Actas  de las Juntas Generales de La Fraternidad Pueblense; el original se encuentra en el archivo de la Iglesia Parroquial:




Los datos utilizados en este artículo han sido obtenidos del libro de actas de la Sociedad denominada “La Fraternidad Pueblense” y de dos ejemplares del reglamento de la misma, el publicado en 1899 y el modificado y publicado en 1922; los dos primeros documentos se guardan en el archivo de la Iglesia parroquial de La Puebla de Castro y he podido consultarlos por gentileza del cura párroco, Mosén José Mairal Villellas; el ejemplar del reglamento de 1922 me lo ha facilitado Casa Teruel. Y también el artículo titulado ‘’La Fraternidad Pueblense’’ escrito por Román Carrera Gimenez y publicado en el Libré de las Fiestas de La Puebla de Castro de 1998. Y del libro "Memoria Descriptiva-Estadística de Entidades Agrícolas y Pecuarias del País" del año 1915 editado por el Ministerio de Fomento de España.





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