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PASTILLÉ DE ALMENDRA, POSTRE TRADICIONAL NAVIDEÑO DE LA PUEBLA DE CASTRO

PASTILLEZ DE ALMENDRA Y DE CALABAZA EN CASA ROMEU

Autora del artículo y de las fotos: Miryam Miguélez Fernández

De izquierda a derecha, Miryam Miguélez Fernández y Serafina Suárez Salamero, mostrando dos tradicionales pastillez de almendra elaborados para las Navidades del año 2014. Autor de la foto: Pedro Bardají Suárez.

¡¡Mmmmm... PASTILLEZ!!
 
¡¡Mmmm!!, ya se van percibiendo aromas de Navidad y, como no podía ser de otro modo, en casa se elaboran los deliciosos Pastillez de Casa Romeu, el sabroso y típico dulce navideño, de realización casera, con los productos más selectos y más nuestros de este adorable pedacito de Aragón Ribagorzano que es La Puebla de Castro.

Antes de explicar la elaboración de esta delicia de Navidad, me voy a permitir rememorar cómo y con quién aprendí a elaborarlos en justo homenaje a su paciencia, maestría y buen hacer.


MAESTRAS REPOSTERAS

Leocadia Vidal Mora "Leo"









Desde que llegué a esta tierra, por primera vez, hace ya... ¡casi treinta años! tengo el dulce privilegio de degustar los tradicionales pastillez de almendra de Casa Romeu que, mi muy querida Serafina (suegra, amiga y cómplice) realizaba, desde hacía décadas, con su fiel colaboradora Leocadia Vidal Mora (“Leo”) de Casa Feliciana, hija de Casa el Redondo

Ya hace unos años que ambas, Serafina y Leo, me enseñaron a hacerlos y me invitaron a formar parte de este tierno y animado equipo de repostería navideña.

Pero desde hace tan solo tres años nuestra querida Leo, con más de 90 años a sus espaldas, me ha pasado el testigo de su buen hacer, y yo he tomado el relevo, agradecida, para continuar la tradición, codo a codo con Serafina. Gracias Leo, ¡cuánto hemos aprendido contigo!, ¡a tu salud!


GENEROSIDAD

Generosa como pocas, Serafina se desvive por contentar el ánimo, y el estómago de cuantos estamos a su alrededor. Ella nunca tiene pereza para dedicar las horas que sean necesarias para cocinar toda suerte de delicias para los sentidos y también para los estómagos más caprichosos.

Y cuando se acerca el Puente de la Inmaculada, saca del arcón especial, todos esos útiles que durante doce meses de letargo han esperado, reservados, la preparación de los pastillez para una nueva Navidad.

Antes era Gregorio quien traía kilos de las mejores almendras de casa (Desmayo-Largueta o Marconas). “Descoscarlas” y partirlas, una a una, como lo hacían los mejores maestros turroneros de Jijona, ese era el trabajo de nuestro querido Gregorio que, armado de tanta paciencia como tenía, siempre intentaba complacer a nuestra “maestra repostera” para aportar el mejor y más cuidado producto, porque como ella siempre dice, “las cosas hay que hacerlas bien y con mucho mimo y con lo mejor de lo mejor, y más aún si las haces para las personas que más quieres”. Ahora que nuestro querido Gregorio ya no está, hemos simplificado el proceso de las almendras y tratamos de conseguirlas ya sin cáscara.

Gregorio Bardají Cajigós descoscando almendras, con una máquina descoscadora, en el patio de Casa Romeu. Junto a él, su esposa, Serafina Suárez Salamero. Autor de la foto: Pedro Bardají Suárez.

Después había que tostarlas al horno, cuidando de que no se hicieran en exceso ya que podían amargar y... no queremos eso, ¿verdad?.

Otro trabajo de exquisita paciencia era pelar una a una las almendras una vez tostadas. En muchos de los lugares donde todavía se elaboran los pastillez, se suelen hacer con almendras sin pelar, pero Serafina prefiere que queden “más finos al paladar”.

El siguiente paso a realizar es moler las almendras. En Casa Romeu se sigue haciendo con una de esas picadoras manuales de manivela de toda la vida. Esa era también una de las tareas que Gregorio realizaba con paciencia y esfuerzo durante horas.

¿Por qué durante horas?, porque, durante muchos años, y de nuevo por gracia de una gran generosidad, en Casa Romeu se hacían pastillez ¡para dar y tomar!; amén de los que se reservaban para celebrar la Navidad en casa, se elaboraba una buena cantidad para regalar a personas cercanas, vecinas del pueblo, y a familiares.

La receta es la misma desde hace décadas. Si acaso se van ajustando las proporciones en función de la cantidad de pastillez a realizar. Su elaboración tradicional conlleva mucha preparación, tiempo y trabajo así que, actualmente, solamente los elaboramos para casa y la familia.

Elegíamos un día del Puente de la Inmaculada y desde muy temprano empezaba el ritual de la elaboración de los pastillez, que solía finalizar ya bien entrada la noche.

Puede que alguien piense: “¡ya son ganas de trabajar para nada, cuando ahora ya lo venden todo hecho!”. Y yo, que para otras cosas soy de esa misma opinión, respondería: “¡nada que ver los de compra con los que hacemos en casa!”. Almendras del lugar, aceite de los olivos de casa, huevos de gallina “liberada”, miel selecta (recuerdo cuando utilizábamos la miel de nuestras propias colmenas, que cortábamos y extraíamos Pedro y yo), el mejor anís, la mejor harina, azúcar, canela selecta... y todo el mimo y el cariño en cada pieza... Además, en Casa Romeu, los pastillez han de hacerse “bien fartez”, con un relleno de almendra de casi dos dedos de grosor, no como los de compra, en los que has de adivinar dónde se esconde la tímida picada de almendra.


LA RECETA (para unos 20 pastillez grandes de almendra y 3 de calabaza)

  • Almendras tostadas y peladas (de la clase Desmayo-Largueta o Marconas): 3 Kg.
  • Huevos grandes: 15
  • Azúcar: 3 Kg.
  • Harina: 3 Kg.
  • Miel: 2 Kg. (La miel ha de ponerse al baño María un buen rato para que esté muy liquida al usarla)
  • Anís: 1 taza
  • Aceite de oliva: 1,5 l. (1 taza para la masa y el resto para rellenos y pintar)
  • Levadura: 1 sobre
  • Sal: 1 cucharada
  • Canela: 250 grs.
  • Papel para hornear

Cuando hacemos la masa sequilla para los pastillez, también podemos aprovechar para hacer algún pastillo de calabaza, ¡delicioso! Para ello conviene preparar la calabaza con horas de antelación para que “sude” el exceso de agua. Pelar, cortar y laminar la calabaza, espolvorearla con unas pizcas de sal y disponerla en un escurridor para que vaya soltando el exceso de agua, (así evitamos que se “inunden” cuando se están horneando).


LA PASTA DE ALMENDRA


Con unas horas de antelación a la preparación de los pastillez (por ej. la noche anterior), mezclar en un recipiente grande: los 3 kg. de almendra tostada, pelada y molida con 750 grs. de azúcar y 150 grs. de canela molida. Removerlo todo y taparlo (remover de vez en cuando para fusionar aromas y sabores).


LA MASA


En un gran recipiente, batir todos los huevos (en Casa Romeu este proceso se hace con batidor de mano). Poco a poco y sin dejar de batir se va añadiendo el azúcar (750 grs.), la cucharada de sal, la taza de aceite, la taza de anís, y se va incorporando la harina muy poco a poco para que no se formen grumos, añadir el sobre de levadura y, sin dejar de remover, seguir incorporando la harina que vaya admitiendo la masa hasta que se despegue del recipiente (sabremos que la masa está acertada si va haciendo “bambollas”, es decir, burbujas grandes, “como si hirviera”). 



Cuando la masa adquiera consistencia, sacarla del recipiente y amasarla sobre un mesado enharinado (como si fuéramos a hacer pan) hasta que la notemos consistente, blanda, elástica y que no se pegue a las manos. La masa sequilla” debe estar bien trabajada para que pueda estirarse adecuadamente.


Dejaremos reposar la bola o masonéunas 2 horas en un lugar cálido, bien tapada, entre paños limpios de algodón.



Transcurrido este tiempo “repararemos” la masa, es decir, iremos sacando porciones del “masoné” para hacer bolitas de masa más pequeñas (del tamaño de una mandarina grande). Las colocaremos sobre el mesado entre los paños de algodón, para que no se enfríen ni endurezcan, mientras vamos elaborando un pastillé con cada bolita de masa. Si vamos a hacer pastillos de calabaza, podemos dejar alguna bola más grande o unir 2 o 3 para cada uno.


Cada pastillé se realiza con una bola de masa. La estiramos bien con el rodillo sobre papel de hornear, de modo que la masa sequilla quede muy fina pero sin romperse. Los pastillez los podemos hacer de forma alargada o semicircular.



Rellenarlo con 3 zarpadas grandes de la pasta de almendra, se rocía el relleno con: 2 cucharadas de miel (calentada largo rato al “baño María”) y 1 cucharada y media de aceite tibio.



Se cierran a lo largo (como dos hojas de ventana, doblando los extremos estrechos hacia arriba), o en forma semicircular (sellando todo el borde como una empanada, y haciéndole un agujero, del tamaño de 1 céntimo para que respire y no se abra en el horno). Pintar con aceite el exterior, y espolvorear con azúcar.



Hornear hasta que estén dorados.





PASTILLOS DE CALABAZA


Con una bola más grande de masa (o uniendo 2 o 3 de las anteriores), seguiremos un proceso similar.


Estirar la masa con el rodillo, rellenar abundantemente con las láminas de calabaza que hemos tenido en un escurridor. Rociar el relleno de calabaza con 2 cucharadas de aceite de oliva, 3 cucharadas de miel (calentada al "baño María"), 3 cucharadas de azúcar y espolvorear abundante canela molida.


Cerrar, sellar los bordes como si fuera una empanada, hacerle un agujero (para respirar y que no se abran los bordes).  Pintar con aceite y espolvorear con azúcar.



Hornear hasta que esté bien cocido.



Buen provecho y ¡FELIZ NAVIDAD!

ADIÓS A SERAFINA SUÁREZ SALAMERO

Serafina

Nuestra querida Serafina Suárez Salamero, Serafina de Casa Romeu, ha emprendido el viaje glorioso arropada en su fe.

Nos deja un ejemplo de adaptación optimista, ha sido única, la hemos visto ponerse bien guapa para afrontar las situaciones favorables y, más guapa todavía, para afrontar con determinación las adversidades de la vida. Con sus flores embelleciendo la calle, su generosidad y cercanía, sus poesías, su portentosa memoria, las deliciosas anécdotas -con imitaciones incluidas- que tan graciosa nos contaba... nos deja tantos, tantos recuerdos.

Recordatorio de Serafina Suárez Salamero.
Clique sobre el mismo para verlo a mayor tamaño.


La emotiva misa funeral presidida por Mosén José Mairal Villellas fue concelebrada por los sacerdotes Pedro Diez-Antoñanzas González, Rector del Santuario de Torreciudad, y Mosén Jaime Mozas Palaín, capellán del Hospital Comarcal y antiguo párroco de La Puebla de Castro. Al final de la misma Pedro David Bardají Miguélez, nieto de Serafina, recitó el siguiente poema, que definió como un collage: “compuesto con fragmentos y retales de varios poemas de Serafina, que he <<cosido>> de forma que fuera, a la vez, un homenaje a ella y una despedida de su propia voz para todos los presentes”.


Yo quiero daros las gracias

a todos en general

por vuestro amor demostrado

en toda mi enfermedad.

 

Era un veintiocho de Marzo

Serafina se nos va

sé que muchos pensaríais

¡quién se lo iba a decir!

tan garbosa… tan jovial

la que siempre se pensaba

¡que nunca se iba a morir!

 

Pero la vida es así…

y la he vivido con ganas

…y ganas de presumir!

 

Fui un poquito coquetuela

nunca lo intenté negar

Siempre me ha gustado…

La antención llamar.

Este viernes, Viernes Santo,

muchos nos recordarán,

a Serafina y Gregorio

vestidos con ilusión,

nuestra presencia brillaba

en toda la Procesión.

 

Cuántas veces me dijeron:

¿qué secreto guardarás

para los años que tienes

conservarte como estás?

 

No se trata en cumplir años…

¡sino en saberlos llevar!

Si te llenas de alegría

no pienses en resbalar

y así todo lo que anhelas

por fin… ¡lo conseguirás!

 

Y un consejo voy a darte,

No lo olvides en tu vida,

¡come una manzana al día!

mantendrás tu lozanía

y échale vida a esos años

y no años a la vida

porque sino… ¡estás perdida!

 

Y recuérdame alguna vez,

Recuérdame con cariño

Una flor nunca se muere si no

queda en el olvido.

Seguiré con mis volantes,

mis tacones

y este enorme sentimiento.

Recuérdame alguna vez

y… verás que mi estrella brilla

muy cerca del firmamento.

 

Han sido 92 años

regalándoos mi amistad

¡y os digo con toda mi alma!

Si ayer os quería mucho

hoy os quiero mucho más.

 

Hasta el cielo!



A mi querida Serafina”. Carta de María Gloria Menal Franco de Casa Fernando de La Puebla de Castro y de su marido Miguel Gastón García y sus hijas Marta y Silvia, publicada en el Diario del AltoAragón el jueves 1 de abril de 2021:

Me cuesta mucho aceptar que ya no estés aquí y quiero dedicarte unas palabras para agradecerte el gran cariño que siempre nos has dado a mí y a los míos.

Serafina, en estos momentos tengo mi mente llena de recuerdos imborrables de los buenos momentos que hemos pasado juntas y que han quedado marcados con una huella que ni tu muerte los podrá borrar.

Tenía claro que este día podría llegar. La vida, al final, es un ciclo. Pero, una cosa es saberlo y otra muy distintas vivirlo. Jamás pensé que el miércoles día 24 que hablé contigo iba a ser la última conversación pues, me contaste tantas cosas… me comentaste que este año no podrías hacer los crespillos que siempre hacías los 25 de marzo, día de la Encarnación y que con tanto cariño me los enviabas o me los guardabas para cuando fuera a La Puebla. Y siempre con tu mente lúcida y contenta. Has sido un gran ejemplo para mí y por eso guardaré en mi corazón el recuerdo de todos los momentos vividos contigo.

La Puebla de Castro para mí ya no será lo mismo. La calle General Prim va a estar muy vacía, pues nos va a faltar tu compañía, tus flores, tus palabras al amanecer saludando a todos cuantos pasaban, eras muy madrugadora. Todos se van a acordar de ti, mayores, jóvenes, niños y niñas ya que para todos ellos tenías palabras llenas de cariño, querías a todos como tú sabías querer. Y todos te quieren.

Qué difícil va a ser para mí ir a La Puebla al saber que no vas a estar ahí, que no voy a poder llamarte, juntarnos los domingos en misa, las risas, las anécdotas y los ratos que pasábamos en el patio de  tu casa contándonos cosas. Son muchos recueros que van a estar para siempre guardados en mi memoria.

Agradezco mucho a tus hijos Pedro y Miryam que me permitieran hablar contigo estos últimos días. Nuestras conversaciones se centraban siempre en anécdotas vividas y tú, con una memoria privilegiada, recordando vivencias y siempre comentando lo contenta y satisfecha que estabas de lo bien que te cuidaban tus hijos y nieto.

Esta Semana Santa me voy a acordar mucho de ti, te has ido el Domingo de Ramos y el Viernes Santo estoy segura de que muchos te recordarán cuando salías con tu peineta y mantilla que con tanta ilusión lucías y brillabas en la procesión.

Tengo la sensación de que me quedan cosas por decirte, pero voy a terminar diciendo que te queremos mucho en mi casa. Tanto Miguel, como Marta y Silvia y yo te querremos siempre, siempre te recordaremos y permanecerás en nuestros corazones. Estoy segura.

Serafina, ahora en tu despedida, me despido de ti con alegría y sin llanto, porque estoy muy satisfecha de haberte querido tanto.

Siempre estarás en nuestra memoria.



Los días antes de abandonar este mundo Serafina recibió múltiples mensajes de cariño y apoyo, por escrito, por mail, whatsapp, teléfono, de distintos puntos de España y del extranjero. Los pudo leer, escuchar y agradecer personalmente. Dijo que se iba al otro mundo envuelta por el cariño de todos los que la hemos conocido. Muestra de esos mensajes es el que Javier Ortiz Lanau de Casa el Triguero, envió desde Chile:

"Hola Serafina, soy triguero, me han dicho que te vas, además lo haces elegantemente, como no podía ser de otra manera.

La verdad me da mucha pena pero, por otro lado, me alegro mucho porque lograste vivir mucho tiempo y, lo más importante, es que vas a vivir eternamente en el recuerdo de todos los pueblenses entre los cuales me incluyo yo.

Así que muchas gracias por adornarnos con tus vistosos colores, bellas flores y tu generosidad infinita.

Serafina, buen viaje mi queridísima, recuerdos a Gregorio. Besos."



Hace dos años, cuando Serafina cumplió los 90, lo celebró invitando a sus familiares, amistades y a todo el vecindario de La Puebla de Castro a una chocolatada. La asistencia fue multitudinaria. Serafina recibió innumerables muestras de cariño.

 

90 cumpleaños de Serafina. Autor de las fotos: Pedro Bardají Suárez.

Clicando sobre los títulos siguientes podrán disfrutar con algunas vivencias de Serafina:


- ESTA ES MI HISTORIA -

- EL AMOR DE SERAFINA Y GREGORIO -

- A MI QUERIDO GREGORIO -

- LA INOCENTADA AL CURA -








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