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SANTA ROSA DE LIMA EN LA PUEBLA DE CASTRO

Retrato de Santa Rosa de Lima en la Iglesia Parroquial de Santa Bárbara de La Puebla de Castro. Autor del retrato: Jaime Luque Luque.

Entre los tesoros que se veneran en la Iglesia Parroquial de Santa Bárbara de La Puebla de Castro destaca un relicario de plata que contiene el hueso radio del antebrazo de Santa rosa de Lima, la mayor reliquia de esta Santa en Europa. 

Autor del artículo: Pedro Bardají Suárez


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Reliquia de Santa Rosa de Lima. Capilla de las Sagradas Reliquias. Iglesia parroquial de Santa Bárbara de La Puebla de Castro. Autor de la foto: Pedro Bardají Suárez.

Santa Rosa nació en Lima (Perú) el 20 de abril de 1586, fue la cuarta hija de los trece (algunos fallecieron al nacer) que tuvieron el matrimonio Gaspar Flores y María de OlivaCriolla, de padres de origen hispano, nacida y criada en el Perú. Murió en Lima el 24 de agosto de 1617, a los 31 años de edad. Fue beatificada en 1668 y canonizada en 1672 por el Papa Clemente X.

Plano de la Ciudad de Lima del año 1685 de Nolasco. Vemos a Santa Rosa de Lima, a Santo Toribio de Mogrovejo, a San Francisco Solano y San Juan Bautista.

Las dos figuras femeninas más veneradas en el continente Americano son la Virgen de Guadalupe y la Santa Rosa de Lima. El jesuita Cristóbal de Miralles considera la aparición de rosas (desconocidas en esa parte del mundo) acompañando la estampación milagrosa de la imagen de la Virgen de Guadalupe en la tilma (manta) del indígena Juan Diego en 1531, como el anuncio de la llegada, 55 años después, de Santa Rosa de Lima.

La Virgen de Guadalupe grabada en la tilma del indio Juan Diego. Autor del cuadro: Jorge Sánchez Hernández.

 En este lienzo se recrea el momento en que la tilma (ayate o manta) del indígena Juan Diego revela la imagen de Santa María de Guadalupe, el día 12 de diciembre de 1531.  Tras la cuarta aparición de la Virgen de Guadalupe (las apariciones tuvieron lugar entre el día 9 y el 12 de diciembre de 1531 del calendario Juliano), el vidente indígena de 57 años Juan Diego, ha recogido, por mandato de la Virgen, unas rosas de castilla (desconocidas en esa parte del mundo) en el estéril suelo del cerro Tepeyac. La propia Virgen le ha acomodado las rosas en la tilma del indio. El cuadro representa el momento en el que Juan Diego despliega su tilma dejando caer las rosas a los pies del Obispo franciscano fray Juan de Zumárraga, instante en el que, de manera milagrosa, la imagen de la Virgen aparece impresa en la tilma del indio.

Isabel Flores de Oliva (Santa Rosa de Lima) tiene el honor de ser la primera persona nacida en el continente Americano declarada Santa. Símbolo de la cristiandad en las Indias Occidentales. Fue proclamada Patrona y protectora de Lima, del Perú, de la totalidad del continente Americano y de Filipinas. A esta mística universal deben su nombre la mayoría de las niñas que llevan el nombre de Rosa.

Estampa de Santa Rosa de Lima dibujada por Genaro Gutiérrez, grabado por Blas Ametller. Cuadro original de Bartolomé Murillo. Fecha de la estampa: entre 1788 y 1841.

El sacerdote Jesuita Antonio de Vega Loaysa, que la conoció, declaró, durante el proceso de canonización, que Rosa “era de naturaleza corpulenta y fuerte como sus padres y hermanos, que todos son fornidos y de complexión corpulenta y recia”. Era más bien alta, de cabello rubio, abundante y gracioso, según atestigua su hermano Hernando, melena que se cortó en torno a los 12 años. El análisis efectuado al cráneo de la Santa, por especialistas forenses de Brasil y del Perú, concluye que era mujer de gran belleza, de rasgos suaves, ovalado rostro, frente despejada, ojos negros, grandes y redondos, boca pequeña y barbilla abultada.

Reconstrucción digitalizada del rostro probable de Santa Rosa de Lima a partir del análisis efectuado a los relieves el cráneo de la Santa por especialistas odontólogos y antropólogos forenses de Brasil y del Perú.

Se cuenta que a los tres meses de vida, estando en la cuna, su rostro se trasfiguró en un rosa.

Visión de la rosa. Óleo sobre tela de Laureano Dávila, pintor quiteño. Siglo XVIII. Se encuentra en el Monasterio de Santa rosa en Santiago (Chile).

A los tres meses de su nacimiento, mientras dormía en la cuna, vio el ama que la cuidaba que se había trasformado el rostro del bebé en una rosa. Dio voces llamado y acudieron los de la casa con gran admiración. Una rosa aureolaba su pequeña cabeza. La madre le dijo: “de aquí en adelante tú serás mi rosa, así te han de llamar, no ha de ser otro tu nombre”.


Los testimonios coinciden en afirmar que los ayunos y penitencias a que sometía su cuerpo la dejaban muy delgada, pero no se trasparentaba en su rostro, que permanecía entero, lleno y blanco. Y, a menudo, sus mejillas se encendían de un color rosado que causaba admiración. Algunos psicólogos interpretan esos repentinos enrojecimientos de las mejillas como un síntoma de timidez y de su acentuado pudor. Lo cierto es que vivió recatadamente, se mantuvo casta y virgen y rehuía el ser conocida, buscando la soledad de su casa y, en su casa, la de su jardín y, en su jardín, la de su capillita u oratorio donde practicaba recogimiento interior, oración y penitencia.

Mortificaciones y penitencias de Santa Rosa de Lima. Imagen extraída de: https://ec.aciprensa.com/wiki/Santa_Rosa_de_Lima:_Impugnaci%C3%B3n_a_las_objeciones_a_su_esclarecida_santidad_hechas,_desde_la_Teor%C3%ADa_de_la_deconstrucci%C3%B3n_y_la_Teor%C3%ADa_de_g%C3%A9nero

Casi toda su existencia trascurrió en Lima, a excepción de cuatro años de su adolescencia que pasó, con su familia, en el pueblo de Quives. Allí recibió el sacramento de la Confirmación de manos de Santo Toribio de Mogrovejo, entonces Arzobispo de Lima, que la llamó Rosa

Santo Toribio de Mogrovejo confirmando a Rosa de Lima. Grabado del burilista holandés José Mulder en La Estrella de Lima convertida en Sol sobre sus tres coronas (Amberes, 1688) de Francisco de Echave y Assu.


Su estancia en Lima se redujo al entorno del hogar paterno y a sus visitas a la Iglesia de Santo Domingo donde era muy devota de la Virgen del Rosario. Solo en los 3 últimos años abandonó el hogar familiar para trasladarse a vivir, también en Lima, a la casa del Contador Gonzalo de la Maza y de su mujer María Uzátegui, donde falleció.

Basílica y convento de Nuestra Señora del Rosario, conocido como de Santo Domingo, Lima. Autor de la foto: Ingo Mehling.

Mediante sus trabajos de primorosa costurera apoyó económicamente a su familia. Lo hizo también cultivando flores, en el huerto de su casa, que vendía en ramilletes por medio de su criada. 

En una habitación de la casa acogía a enfermos desamparados y a esclavos negros africanos que carecían de hospital. Los atendía con gran caridad, los curaba y alimentaba. Uno de sus proyectos, que no pudo llegar a realizar, fue el de fundar un monasterio de nombre “Santa Catalina de Siena (o de Sena)”, donde pretendía ejercer de enfermera.

Santa Rosa de Lima venerada por indios, negros y mestizos. Anónimo. Siglo xviii. Pintura sobre cobre. Convento de los Descalzos, Lima.

A los 20 años ingresó en la Tercera Orden de Santo Domingo. Cambió su nombre por el de Sor Rosa de Santa María. Sin ser monja, llevó hábito dominico blanquinegro con toca franciscana de color marrón.

Santa Rosa de Lima con el hábito dominico y el griñón (toca) franciscano. Anónimo cusqueño, s. xviii. Casa Lorca, Chosica, Lima.

Fue una gran mística. Disfrutó de numerosas apariciones del Señor, en forma de niño y de adulto, llegando a desposarse con Cristo poco antes de su muerte. Siguió el modelo de abstinencias y mortificaciones de su admirada Santa Catalina de Siena (o de Sena). En su ascetismo llevó las penitencias corporales hasta el extremo (ciñó a su cuerpo una cadena y a su frente una corona de pinchos, se flagelaba, tenía por cama unos troncos con cascotes, ayunaba, hacía el vía crucis cargando una gran cruz de madera, apenas dormía manteniéndose en vela y oración…), todo ello en un intento de acercarse a Cristo a través de experimentar, en su propio cuerpo, sufrimientos parecidos a los que el Salvador padeció en la pasión.

Mortificaciones y penitencias de Santa Rosa de Lima. Sobre la cruz cargada de cilicios. Anónimo, s. xviii. Casa de Ejercicios de Santa Rosa, Lima.

Desposorio Místico de Santa Rosa, de Juan Tinoco, año 1680. El cuadro se encuentra en la Capilla Ochavo de la Catedral de Puebla, Méjico.

El Desposorio Místico o matrimonio espiritual es uno de los momentos más importantes de la vida de Santa Rosa. El domingo de ramos de 1616, unos meses antes de su muerte, no recibe ninguna palma para portarla en la procesión. Piensa que será por alguna ofensa cometida y se dirige a pedir perdón a la Capilla del Rosario de la Iglesia de Santo Domingo. Allí sintió que el niño Jesús, que sostiene en brazos la Virgen del Rosario, una talla traída a Lima por los conquistadores, le dice “Rosa de mi corazón, sé mi esposa” y ella, en arrobamiento, respondió “Aquí tienes Señor a tu humilde esclava”. La Virgen María fue madrina del desposorio. Aquellas palabras fueron grabadas en un anillo de oro por Fray Alonso de Velasques  que le entregó a Santa Rosa el Domingo de Resurrección en presencia de la madre de Santa Rosa, María de Oliva, y del matrimonio Gonzalo de la Maza y María Uzátegui. Anillo que Santa Rosa llevó hasta el día de su muerte. Santa Rosa fue la primera Santa en desposarse con Jesucristo en el Nuevo Mundo.

Fue examinada por la Inquisición ante la acusación de embustera y falsa mística. No solo quedó libre de sospecha sino que fue confirmada y estimulada a seguir su crecimiento espiritual. Amante de la oración en soledad y de la vida contemplativa, Santa Rosa atravesó frecuentes periodos de “noche oscura”, de desconexión con el Creador, y alcanzó los tres niveles de experiencia mística: la oración de unión, el éxtasis o arrobamiento y la unión plena con Dios, la diversidad humana y la naturaleza. Vivencias que fue capaz de resumir en unos sencillos gráficos “las Mercedes del Alma” y la “Escala Espiritual”, para asombro de la ciencia mística y de la teología.

Mercedes ο heridas del alma. Manuscrito hológrafo de Santa Rosa, en tinta y bordado sobre papel. Medidas: 42 cm. x 30,5 cm. Monasterio de Santa Rosa de Lima, Cercado de Lima, Perú. Imagen tomada de: PUCP (Pontificia Universidad Católica de Perú), http://repositorio.pucp.edu.pe/index/handle/123456789/137436

Transcripción de las Mercedes ο heridas del alma que se encuentra en el reverso del marco que la protege. Imagen tomada de: PUCP (Pontificia Universidad Católica de Perú), http://repositorio.pucp.edu.pe/index/handle/123456789/137436


Escala espiritual. Manuscrito hológrafo de Santa Rosa de Lima, en tinta y bordado sobre papel. Medidas: 42 cm. x 30,5 cm. Monasterio de Santa Rosa de Lima, Cercado de Lima, Perú. Imagen tomada de: PUCP (Pontificia Universidad Católica de Perú), http://repositorio.pucp.edu.pe/index/handle/123456789/137436

Transcripción de la Escala espiritual que se encuentra en el reverso del marco que la protege. Imagen tomada de: PUCP (Pontificia Universidad Católica de Perú), http://repositorio.pucp.edu.pe/index/handle/123456789/137436
Rubrica de santa Rosa de Lima. Imagen tomada de: PUCP (Pontificia Universidad Católica de Perú), http://repositorio.pucp.edu.pe/index/handle/123456789/137438

Las discrepancias con su madre, que pretendía casarla, duraron hasta el momento mismo de la muerte de Santa Rosa. Fue allí, en el lecho mortuorio donde se produjo la reconciliación. La madre acepto gozosa el camino de perfección que su hija había llevado.

Muerte de Santa Rosa de Lima. Lienzo atribuido a Angelino Medoro. Basílica Santuario de Santa Rosa, Lima.

Murió en olor de santidad siendo sus últimas palabras: “Jesús sea conmigo”. Durante el velatorio la beata Luisa de Melgarejo entró en éxtasis relatando, en voz alta, la visión que estaba teniendo, la llegada y glorioso recibimiento de Santa Rosa en el Cielo, premio a la vida de santidad que había llevado y al amor a Jesús. 

Muerte de Santa Rosa de Lima. Oleo sobre tela de Laureano Dávila, escuela quiteña, segundo tercio del s. XVIII. Se encuentra en el Monasterio de Santa rosa en Santiago (Chile). En la parte superior izquierda del cuadro se representa una especie de "ventana al Cielo" a donde se dirige el alma de Santa Rosa.

Santa Rosa, durante su vida, por su humildad, fue poco conocida en la ciudad de Lima. Esto cambió en el instante mismo de su muerte. Falleció posiblemente de aneurisma cerebral, que le sobrevino con altas fiebres y una probable tuberculosis pulmonar pues echaba sangre por la boca,  acababa de comenzar el día 24 de agosto de 1617, día de San Bartolomé, media hora después de la media noche. La visión de la prestigiosa mística Luisa de Melgarejo,  viendo entrar a Santa Rosa en el Cielo, corrió de boca en boca por la ciudad. Al amanecer, toda Lima era conocedora de que había muerto una Santa. El revuelo fue impresionante. A su encuentro acudieron multitud de personas que nunca la conocieron.    

Se corrió la voz de que varios tullidos y mancos que tocaron su cuerpo se sanaron. El fervor aumentó. La guarda de alabarderos que había dispuesto el Virrey para proteger el cadáver fue incapaz de contener el arremolinamiento de devotos.

El cuerpo sin vida de Santa Rosa fue enterrado en la cripta del Convento de Santo Domingo.      

A los trocitos de hábito, de la palma, pedazos de su escapulario, etc. que a modo de reliquias fueron arrebatados del cadáver, se sumó el tomar tierra de su sepultura. Estos preciados objetos fueron repartidos por todo el Perú  y su contacto, orando e invocando a la Santa, se cuenta que produjeron un incontable reguero de alivios y curas milagrosas de enfermedades.

Retrato póstumo de Santa Rosa de Lima muerta. Lienzo de Angelino Medoro, Lima, 1617. Santuario de Santa Rosa, Lima.  

En el lecho de muerte, a las pocas horas después del fallecimiento de la santa limeña, Gonzalo de la Maza hizo retratar el rostro de Santa Rosa. A su efecto llamó al pintor italiano Angelino Medoro, quien realizó el primer testimonio de su apariencia física, el 24 de agosto de 1617.

Dicen que, tras su fallecimiento, no parecía muerta sino dormida. El Arzobispo de Lima D. Bartolomé Lobo Guerrero testificó que habiendo transcurrido 36 horas de la defunción de la Santa, se acerco a besarle la mano y tenía los dedos, manos y brazos tan tratables (flexibles)  que parecían cosa viva y que el cuerpo exhalaba una fragancia y olor como de Rosa (“olor de santidad”).


Toda la sociedad limeña participó en las exequias. Algunos estudiosos han descrito su funeral como la concentración humana más grande de toda la época colonial en la ciudad.

Funeral de Santa Rosa de Lima. Óleo sobre lienzo, 1918. Autor: Teófilo Castillo. Museo de arte de Lima.

El Papa Inocencio IX dijo de Santa Rosa: “probablemente no ha habido en América un misionero que con sus predicaciones haya logrado más conversiones que las que Rosa de Lima obtuvo con su oración y mortificaciones”.


Jesucristo, la Virgen, San José y Santo Domingo de Guzmán reciben a Santa Rosa de Lima en el Cielo. La filacteria dice: "S. Rosa cuias fragancias beatificadas de virtud i santidad". Debajo, en un primer plano, situados a ambos lados del escudo coronado de Lima con la estrella de Belén (símbolo de la bienaventurada criolla) están el Pontífice Clemente X y el monarca Carlos II firmando la bula de canonización. La inscripción inferior dice: "Dio este lienzo la devoción de Miguel López, Año 1687". Colección Barbosa-Stern, Lima.

En este cuadro se refleja el interés de la Corona de España, que movió todas sus influencias y resortes, para lograr elevar a los altares a la primera Santa del Nuevo Mundo Hispano. La corona española quería dar a conocer que su labor evangelizadora en la Américas estaba dando fruto. El proceso de beatificación de Santa rosa se inició a los 8 días de su fallecimiento. Contó con el apoyo unánime de la ciudad de Lima. A la devoción que le profesaban las clases populares se unió el respaldo de la Orden Dominica y el de los dirigentes civiles de la ciudad. También las élite criollas de Lima, tanto civiles como religiosas, encontraron en la figura de Santa Rosa un reconocimiento identitario a su emergente prestigio, poder y autoridad social. Fueron precisamente estas élites criollas de Lima las que costearon, en su mayor parte, el gasto de los arduos procesos de beatificación y canonización de la Santa. Esa conjunción de voluntades permitió, una vez transcurrido el periodo establecido para discutir la causa de santidad por la Santa Sede en Roma, realizar la beatificación en un tiempo récord. En aquella época el pontífice Urbano VIII decretó que debía trascurrir un periodo mínimo de 50 años desde la muerte de la persona para iniciar su proceso de beatificación, tratando así de asegurar que la reputación de santidad de la que gozaba el candidato era duradera y no meramente una fase de celebridad pasajera. A los 51 años de su muerte, Santa Rosa fue Beatificada, recibiendo adoración en los altares y, 3 años después, en 1671, fue canonizada. 

La figura de Santa Rosa de Lima ha representado, en el corazón del pueblo peruano, un símbolo de integración nacional; en su veneración convergen todas las clases sociales.


Han sido y son innumerables los favores y milagros concedidos, a lo largo y ancho de todo el mundo, por medio de su persona y por la intermediación de sus reliquias y de sus imágenes, a las que los fieles solicitan ayuda y protección.

Santa Rosa de Lima.

El primer convento en honor a Santa Rosa se levantó en Zaragoza (España), inaugurado en 1674.

Santa Rosa de Lima. Oleo sobre lienzo de Claudio Coello, año 1683. Museo del Prado. Madrid. El niño Dios de sus amores la está coronando de rosas y le está diciendo “Rosa de mi corazón sé mi esposa”, en clara alusión al Desposorio místico.

La reliquia que custodiamos en La Puebla de Castro de la Santa, la mayor que de la misma se conserva en Europa, forma pareja con otra de San Francisco Solano. Ambas fueron adquiridas y se les rinde culto en la localidad desde hace aproximadamente 250 añosSe conservan, con su auténtica, en dos preciosos relicarios de plata, gemelos, de fina filigrana cordobesa, que guardan, respectivamente, el hueso cúbito del antebrazo de San Francisco Solano y el hueso radio del antebrazo de Santa Rosa de Lima. Su presencia en nuestra localidad da cuenta de la influencia del Abadiado y de los Marqueses de La Puebla de Castro al conseguir tan preciado tesoro para la protección y devoción de los fieles, para mayor gloria de Dios y engrandecimiento de la localidad.

Capilla de las Sagradas Reliquias de Santa Rosa de Lima y San Francisco Solano. Iglesia parroquial de Santa Bárbara de La Puebla de Castro. Autor de la foto: Pedro Bardají Suárez

El investigador, experto en reliquias, cultos y comportamientos colectivos D. Eliseo Serrano Martín, Decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza y catedrático de historia moderna, en su conferencia  titulada “San Francisco Solano, Santa Rosa de Lima y La Puebla de Castro”, impartida en esta localidad, explicó en detalle la vida del Franciscano Solano y de la Dominica santa Rosa de Lima, a los que llegó a proponerse compartir el ser nombrados Patronos de Lima, en un intento por unir las dos órdenes mendicantes tradicionalmente enfrentadas. Y ensalzó el enorme tesoro que representó y representan para La Puebla de Castro y para Aragón entero las Reliquias de estos dos gigantes de la fe.

Efectivamente, en épocas pasadas, donde la religión y la espiritualidad dominaban todos los órdenes de la vida cotidiana, que La Puebla de Castro contara con dos Reliquias de la talla de Santa Rosa de Lima y San Francisco Solano, equivalía a lo que actualmente podría representar para el hospital de una localidad, contar con dos de los más reputados cirujanos del mundo. La iglesia parroquial de santa Bárbara de La Puebla de Castro fue, sin duda, foco permanente de espiritualidad atrayendo creyentes en busca de ayuda divina por medio de tan grandes intercesores. Un pasado que sigue más presente que nunca ante la necesidad inherente de espiritualidad que acompaña a todo ser humano.

Reliquias de Santa Rosa de Lima y San Francisco Solano. Capilla de las Sagradas Reliquias. Iglesia parroquial de Santa Bárbara de La Puebla de Castro. Autor de la foto: Pedro Bardají Suárez

Según apuntan las investigaciones conjuntas que venimos realizando desde los municipios de Montilla (Córdoba) y La Puebla de Castro, los relicarios podrían haber llegado a La Puebla de Castro por donación de los próceres de dichas localidades.

En el año 1722, la 5ª Marquesa de La Puebla de Castro, Dª María Teresa del Milagro Moncada Benavides contrajo matrimonio con D. Antonio Fernández de Córdoba-Figueroa, 11º Duque de Medinaceli, 10º Marqués de Priego y Señor de la Villa de Montilla. Tenemos datos de la presencia de la Marquesa de La Puebla de Castro en Montilla y de su devoción y donaciones a la Virgen del Rosario de la Parroquia de Santiago Apóstol. El hijo de ambos, D. Pedro Fernández de Córdoba y Moncada Castro12º Duque de Medinaceli, 6º Marqués de la Puebla de Castro, 11º Marqués de Priego y Señor de la Villa de Montilla, restauró la Iglesia de san Francisco Solano de Montilla, levantada sobre la casa natal del Santo. Con él, la Real Casa de Castro pasó a integrar y agrandar la Casa de Medinaceli. Posiblemente los relicarios llegaron a La Puebla como regalo de la 5ª Marquesa de La Puebla de Castro, de su marido con motivo de la boda o del hijo de ambos.


D. Martín Santiváñez Vivanco, rector de la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL) de Perú, visita y venera las reliquias de Santa Rosa de Lima y de San Francisco Solano de La Puebla de Castro. De izquierda a derecha, D. Martín Santivañez Vivanco, D. Pedro Bardají Suárez, Dª Malús Burrel Raso, Dª Eva Altemir Benabarre Mosén José Mairal Villellas párroco de La Puebla de Castro, canónigo de la Catedral de Barbastro y vicario judicial del Obispado de Barbastro-Monzón. Autor de la foto: Juanjo Clapés Morancho.

"Fuera de la Cruz no hay otra escalera para subir al Cielo" (Santa Rosa de Lima)


BIBLIOGRAFÍA

* Agradecemos la labor desinteresada de Dª Mercedes Rivas Sanabria, bibliotecaria de la biblioteca pública municipal de Albalate de Zorita (Guadalajara) que digitalizó y nos envió el libro de Fr. Luis G. Alonso Getino "Santa Rosa de Lima, patrona de América. Su retrato corporal y su talla intelectual según los nuevos documentos".

Alonso Getino, Luis G. (1943), “Santa Rosa de Lima, patrona de América. Su retrato corporal y su talla intelectual, según los nuevos documentos”, M. Aguilar, Madrid.

Amador, Policarpio (1862), “Huesos de Santa Rosa. Transcipción de Antuanette Meseses”, El Comercio, Lima, 27 de Agosto, Nº 7418, Año XXIV, Sección Crónica de la Capital.

Archivo Arzobispal del Lima: Sección eclesiástica, Proceso apostólico con testificaciones a favor de Santa Rosa de 1630 a 1632.

Archivo Secreto Vaticano: Manuscritos, 1570, 1573 y 1574.

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Cuadro de Santa Rosa de Lima realizado por la pintora Mª Elena Marco García. Capilla de las Sagradas Reliquias de Santa Rosa de Lima y San Francisco Solano. Iglesia Parroquial de Santa Bárbara de La puebla de Castro. Autor de la foto: Pedro Bardají Suárez.


EL OBISPO D. ÁNGEL PÉREZ PUEYO VISITA LA PUEBLA DE CASTRO Y AUTENTIFICA LAS RELIQUIAS DE SAN FRANCISCO SOLANO Y SANTA ROSA DE LIMA.

DOCUMENTO DE AUTÉNTICA DE LAS RELIQUIAS DE SAN FRANCISCO SOLANO Y DE SANTA ROSA DE LIMA DE LA PUEBLA DE CASTRO

 Autor del artículo: Pedro Bardaji Suarez


D. Ángel Pérez Pueyo, Obispo.
El día 20 de Febrero de 2016 el Sr. Obispo de la Diócesis de Barbastro-Monzón, D. Ángel Pérez Pueyo, se trasladó a  La Puebla de Castro a venerar las reliquias de San Francisco Solano y de Santa Rosa de Lima, que  se guardan en el joyero de la Iglesia Parroquial, y a firmar el documento de Auténtica de las mismas para que, expuestas a la veneración de los fieles, puedan recibir el culto público que la Iglesia autoriza.


En el siguiente audiovisual encontrarán un resumen de la Visita del Sr. Obispo a las reliquias, de la firma del documento de Auténtica y del posterior ágape con el que le obsequió la señora Alcaldesa, María Teresa Bardají Lanau, en representación de todo el pueblo.
 



Bajo estas líneas pueden ver la Nueva Auténtica concedida por el Sr. Obispo D. Ángel Pérez Pueyo a las reliquias de San Francisco Solano y Santa Rosa de Lima. 20 de Febrero de 2016. Anverso y reverso del documento. Firma junto al Obispo, el párroco Mosén José Mairal Villellas y, como testigos, Pedro Bardají Suárez, Miryam Miguélez Fernández, Fernando Martín Bravo, Mariano Serena Samitier, Andrés Terentí Ferrer, Manuel Garuz Suils, Eva María Altemir Benabarre, Robert Marty, Esther Vea-Murguía Estivariz. El original se encuentra en el archivo de la Iglesia Parroquial de La Puebla de Castro. Clique sobre el documento si desea verlo a mayor tamaño.




Seguidamente pueden ver el Decreto episcopal confirmando la autenticidad de las reliquias de San Francisco Solano y de Santa Rosa de Lima de la parroquia de Santa Bárbara de La Puebla de Castro, firmado por el Sr. Obispo de la Diócesis de Barbastro-Monzón D. Ángel Pérez Pueyo el día 29 de Junio de 2016. Clique sobre el documento si desea verlo a mayor tamaño.



MEMORIA DE DOCUMENTOS DEPOSITADOS EN EL ARCHIVO DE LA IGLESIA PARROQUIAL DE LA PUEBLA DE CASTRO Y EN EL ARCHIVO DEL MUSEO DIOCESANO DE BARBASTRO, QUE AVALAN EL DOCUMENTO DE AUTÉNTICA DE LAS RELIQUIAS DE SAN FRANCISCO SOLANO Y DE SANTA ROSA DE LIMA.
Los relicarios de plata guardan el hueso cúbito del antebrazo de San Francisco Solano y el hueso radio del antebrazo de Santa Rosa de Lima. Muestran marcas y ralladuras superficiales en la plata. No hay signos de que se hayan manipulado ni forzado los engarces con posterioridad a la sujeción original de las reliquias de los Santos.

Santa Rosa de Lima  fue canonizada el año 1671 y San Francisco Solano en el año 1726.

Las reliquias fueron adquiridas por el Abadiado de La Puebla de Castro entre los años 1726 (Canonización de San Francisco Solano) y 1774 (primer inventario conservado en el Archivo Diocesano en que se citan los dos relicarios).

Joyero museo de la Iglesia Parroquial de Santa Bárbara de La Puebla de Castro. Sobre la mesa, los dos relicarios de plata que contienen, respectivamente, el hueso radio del antebrazo de Santa Rosa de Lima y el hueso cúbito del antebrazo de San Francisco Solano. Autor de la foto: Pedro Bardaji Suarez.

Durante la Guerra Civil se quemó todo el archivo de la Iglesia Parroquial de Santa Bárbara de La Puebla de Castro y con él "la auténtica" de los relicarios citados. Sin embargo se conservan varios documentos que prueban la veracidad de su origen y el culto que tradicionalmente se les profesó, a estas dos reliquias, en La Puebla de Castro:

1. Archivo Diocesano de Barbastro-Monzón. Varias Actas-Inventarios de la Iglesia Parroquial La Puebla de Castro S. XVIII (a partir del 1744). Legajo 815.

En los que se cita expresamente los dos relicarios de plata conteniendo huesos de San Francisco Solano y de Santa Rosa de Lima. En la última hoja se especifica que las reliquias de San Francisco Solano y de Santa Rosa de Lima cuentan con su correspondiente Auténtica y que a las dos reliquias se les da culto.

Por estos documentos sabemos que en 1774  y en 1777 el abad de la Iglesia Colegial de La Puebla de Castro era Joseph de Lasala.  En 1774 se declara en Acta inventario la presencia de los dos relicarios en la Iglesia. Desconocemos si las reliquias las adquirió este Abad u otro anterior.

Durante la visita del Señor Obispo a las reliquias. De izquierda a derecha: Mariano Serena Samitier, el señor Obispo D. Ángel Pérez Pueyo, Mosén José Mairal Villellas y Miryam Miguélez Fernández. Autor de la foto: Pedro Bardaji Suarez.

2. Objetos de arte y de culto incautados en La Iglesia de La Puebla de Castro para incorporarlos al Tesoro Artístico Nacional 1937. El Acta de Incautación se conserva en el archivo de la Iglesia Parroquial de La Puebla de Castro.

Acta, de fecha 27 de noviembre de 1937, por el que una delegación de la Junta Central del Tesoro Artístico, recibe, del concejo municipal de La Puebla de Castro, varios objetos religiosos y de culto entre los que se encuentran las tablas del Retablo gótico de San Román de Castro y los 2 relicarios de plata

Al estallar la Guerra Civil en España (1936) y para proteger las obras de arte, fundamentalmente las relacionadas con el culto religioso, de los ataques destructores de grupos anarquistas y anticlericales, el Gobierno de La República puso en marcha una Junta de Incautación a fin de salvar y proteger el patrimonio artístico de España. Con todas estas obras se creó el Tesoro Artístico Nacional que viajó, en cajas, junto al Gobierno de La República, desde Madrid a Valencia, desde aquí a Figueras y finalmente, en febrero de 1939, a Ginebra (Suiza), donde fueron depositadas en el Palacio de las Naciones. 

De modo que, junto a las obras del Museo del Prado, que conformaban el núcleo del Tesoro Artístico Nacional, viajaron también varias joyas del tesoro religioso de La Puebla de Castro, entre ellas, los huesos de San Francisco Solano y de Santa Rosa de Lima que sufrieron el exilio.

El señor Obispo D. Ángel Pérez Pueyo y Mosén José Mairal Villellas venerando la reliquia de Santa Rosa de Lima. Autor de la foto: Pedro Bardaji Suarez.

3. Museo del Prado. Inventario de las Cajas del Tesoro Artístico a la llegada a Ginebra.

El Museo del Prado nos ha facilitado fotocopias de las anotaciones del primer inventario que se realizó de las cajas al llegar a Ginebra.

Yolanda Cardito Rollán (Archivo Museo Nacional del Prado. Centro de Estudios Casón del Buen Retiro. C/ Alfonso XII, 28. 28014 Madrid) nos ha enviado fotocopias de las Actas del inventario que se realiza a la llegada de las obras a Ginebra, de las cajas en las que llegaron y el contenido, no solo del retablo sino también de los demás objetos de valor procedentes de La Puebla de Castro, entre los que se encuentran, catalogados como piezas de orfebrería, los dos relicarios de plata. Las fotocopias incluyen papeles manuscritos con anotaciones a lápiz que forman parte de las notas personales que Neil MacLaren (Director de la National Gallery de Londres) tomó al revisar los contenidos de las cajas, debió de ser el primero o uno de los primeros en ver el contenido, y Yolanda Cardito  añade: "me pareció un documento interesantísimo que creo poca gente conoce ya que no hace mucho tiempo que fue donado a nuestro Archivo. Te mando esta referencia de quien fue este señor por si tuvieras que citar el documento: 3 de marzo, comienza en Ginebra el inventario de las obras evacuada, llevado a cabo por un Comité de Expertos integrado por Eric MacLagan, director del Victoria and Albert Museum y Neil MacLare, de la National Gallery; Jauiard,  Dreyfus, Huyghe y Verguet, del Louvre; Deonna y Gielly del Musée d'art et d'historie de Ginebra; Eugenio d'Ors y José María Sert, representantes del Gobierno Nacionalista; Timoteo Pérez Rubio y José María Giner, en representación de la Junta, y M. Vallery-Radot, miembro del secretariado de la Sociedad de Naciones, en representación de Avenol."

Las cajas del Tesoro Artístico Nacional depositadas en el Palacio de la Sociedad de Naciones de Ginebra (Suiza). Año 1939. En estas cajas estaban las tablas del Retablo Gótico de San Román de Castro y los relicarios de San Francisco Solano y de Santa Rosa de Lima, junto a otros bienes incautados en la Iglesia de Santa Bárbara de La Puebla de Castro el 27 de noviembre de 1937

Durante los meses de mayo y junio de 1939 las cajas del Tesoro Artístico Nacional regresaron a España. La Puebla de Castro recuperó el Retablo gótico de San Román de Castro y los dos relicarios de plata con los huesos de San Francisco Solano y Santa Rosa de Lima.

4. Catálogo Monumental de Huesca. CSIC. Ricardo del Arco. 1942.

En el "Catálogo monumental de España. Huesca." Publicado por el C.S.I.C. en 1942, el eminente historiador D. Ricardo del Arco y Garay, recoge en la página 233: "La parroquia de La Puebla de Castro ha podido recuperar, entre otras piezas, 2 relicarios, uno con un hueso de San Francisco Solano, apóstol de las Indias".

El señor Obispo D. Ángel Pérez Pueyo y Mosén José Mairal Villellas venerando la reliquia de San Francisco Solano. Autor de la foto: Pedro Bardaji Suarez.

5. El templo románico de Castro. Ricardo del Arco. Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo 111 (1942), pp. 291-325.

D. Ricardo del Arco, en su artículo titulado "El Templo románico de Castro" publicado en el Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo 111, año 1942, páginas 291 a 395, escribe, en el Post Scritum, el siguiente párrafo: "Los marxistas ocuparon la comarca y despojaron a Castro de sus obras de arte, lo mismo que al templo parroquial de La Puebla de Castro. Ha podido ser recuperado íntegro el retablo mayor… y otras piezas de orfebrería, entre las que destacan dos cálices, dos relicarios (uno con un hueso de San Francisco Solano, apóstol de las Indias) y una fuente bautismal, de plata, del siglo XVIII. Todo estaba en la iglesia parroquial."

El Sr. Obispo D. Ángel Pérez Pueyo, junto a la Sra. Alcaldesa de La Puebla de Castro, María Teresa Bardají Lanau, durante el ágape que puso colofón a la visita del Sr. Obispo. Autor de la foto: Pedro Bardají Suarez.





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