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ADIÓS A SERAFINA SUÁREZ SALAMERO

Serafina

Nuestra querida Serafina Suárez Salamero, Serafina de Casa Romeu, ha emprendido el viaje glorioso arropada en su fe.

Nos deja un ejemplo de adaptación optimista, ha sido única, la hemos visto ponerse bien guapa para afrontar las situaciones favorables y, más guapa todavía, para afrontar con determinación las adversidades de la vida. Con sus flores embelleciendo la calle, su generosidad y cercanía, sus poesías, su portentosa memoria, las deliciosas anécdotas -con imitaciones incluidas- que tan graciosa nos contaba... nos deja tantos, tantos recuerdos.

Recordatorio de Serafina Suárez Salamero.
Clique sobre el mismo para verlo a mayor tamaño.


La emotiva misa funeral presidida por Mosén José Mairal Villellas fue concelebrada por los sacerdotes Pedro Diez-Antoñanzas González, Rector del Santuario de Torreciudad, y Mosén Jaime Mozas Palaín, capellán del Hospital Comarcal y antiguo párroco de La Puebla de Castro. Al final de la misma Pedro David Bardají Miguélez, nieto de Serafina, recitó el siguiente poema, que definió como un collage: “compuesto con fragmentos y retales de varios poemas de Serafina, que he <<cosido>> de forma que fuera, a la vez, un homenaje a ella y una despedida de su propia voz para todos los presentes”.


Yo quiero daros las gracias

a todos en general

por vuestro amor demostrado

en toda mi enfermedad.

 

Era un veintiocho de Marzo

Serafina se nos va

sé que muchos pensaríais

¡quién se lo iba a decir!

tan garbosa… tan jovial

la que siempre se pensaba

¡que nunca se iba a morir!

 

Pero la vida es así…

y la he vivido con ganas

…y ganas de presumir!

 

Fui un poquito coquetuela

nunca lo intenté negar

Siempre me ha gustado…

La antención llamar.

Este viernes, Viernes Santo,

muchos nos recordarán,

a Serafina y Gregorio

vestidos con ilusión,

nuestra presencia brillaba

en toda la Procesión.

 

Cuántas veces me dijeron:

¿qué secreto guardarás

para los años que tienes

conservarte como estás?

 

No se trata en cumplir años…

¡sino en saberlos llevar!

Si te llenas de alegría

no pienses en resbalar

y así todo lo que anhelas

por fin… ¡lo conseguirás!

 

Y un consejo voy a darte,

No lo olvides en tu vida,

¡come una manzana al día!

mantendrás tu lozanía

y échale vida a esos años

y no años a la vida

porque sino… ¡estás perdida!

 

Y recuérdame alguna vez,

Recuérdame con cariño

Una flor nunca se muere si no

queda en el olvido.

Seguiré con mis volantes,

mis tacones

y este enorme sentimiento.

Recuérdame alguna vez

y… verás que mi estrella brilla

muy cerca del firmamento.

 

Han sido 92 años

regalándoos mi amistad

¡y os digo con toda mi alma!

Si ayer os quería mucho

hoy os quiero mucho más.

 

Hasta el cielo!



A mi querida Serafina”. Carta de María Gloria Menal Franco de Casa Fernando de La Puebla de Castro y de su marido Miguel Gastón García y sus hijas Marta y Silvia, publicada en el Diario del AltoAragón el jueves 1 de abril de 2021:

Me cuesta mucho aceptar que ya no estés aquí y quiero dedicarte unas palabras para agradecerte el gran cariño que siempre nos has dado a mí y a los míos.

Serafina, en estos momentos tengo mi mente llena de recuerdos imborrables de los buenos momentos que hemos pasado juntas y que han quedado marcados con una huella que ni tu muerte los podrá borrar.

Tenía claro que este día podría llegar. La vida, al final, es un ciclo. Pero, una cosa es saberlo y otra muy distintas vivirlo. Jamás pensé que el miércoles día 24 que hablé contigo iba a ser la última conversación pues, me contaste tantas cosas… me comentaste que este año no podrías hacer los crespillos que siempre hacías los 25 de marzo, día de la Encarnación y que con tanto cariño me los enviabas o me los guardabas para cuando fuera a La Puebla. Y siempre con tu mente lúcida y contenta. Has sido un gran ejemplo para mí y por eso guardaré en mi corazón el recuerdo de todos los momentos vividos contigo.

La Puebla de Castro para mí ya no será lo mismo. La calle General Prim va a estar muy vacía, pues nos va a faltar tu compañía, tus flores, tus palabras al amanecer saludando a todos cuantos pasaban, eras muy madrugadora. Todos se van a acordar de ti, mayores, jóvenes, niños y niñas ya que para todos ellos tenías palabras llenas de cariño, querías a todos como tú sabías querer. Y todos te quieren.

Qué difícil va a ser para mí ir a La Puebla al saber que no vas a estar ahí, que no voy a poder llamarte, juntarnos los domingos en misa, las risas, las anécdotas y los ratos que pasábamos en el patio de  tu casa contándonos cosas. Son muchos recueros que van a estar para siempre guardados en mi memoria.

Agradezco mucho a tus hijos Pedro y Miryam que me permitieran hablar contigo estos últimos días. Nuestras conversaciones se centraban siempre en anécdotas vividas y tú, con una memoria privilegiada, recordando vivencias y siempre comentando lo contenta y satisfecha que estabas de lo bien que te cuidaban tus hijos y nieto.

Esta Semana Santa me voy a acordar mucho de ti, te has ido el Domingo de Ramos y el Viernes Santo estoy segura de que muchos te recordarán cuando salías con tu peineta y mantilla que con tanta ilusión lucías y brillabas en la procesión.

Tengo la sensación de que me quedan cosas por decirte, pero voy a terminar diciendo que te queremos mucho en mi casa. Tanto Miguel, como Marta y Silvia y yo te querremos siempre, siempre te recordaremos y permanecerás en nuestros corazones. Estoy segura.

Serafina, ahora en tu despedida, me despido de ti con alegría y sin llanto, porque estoy muy satisfecha de haberte querido tanto.

Siempre estarás en nuestra memoria.



Los días antes de abandonar este mundo Serafina recibió múltiples mensajes de cariño y apoyo, por escrito, por mail, whatsapp, teléfono, de distintos puntos de España y del extranjero. Los pudo leer, escuchar y agradecer personalmente. Dijo que se iba al otro mundo envuelta por el cariño de todos los que la hemos conocido. Muestra de esos mensajes es el que Javier Ortiz Lanau de Casa el Triguero, envió desde Chile:

"Hola Serafina, soy triguero, me han dicho que te vas, además lo haces elegantemente, como no podía ser de otra manera.

La verdad me da mucha pena pero, por otro lado, me alegro mucho porque lograste vivir mucho tiempo y, lo más importante, es que vas a vivir eternamente en el recuerdo de todos los pueblenses entre los cuales me incluyo yo.

Así que muchas gracias por adornarnos con tus vistosos colores, bellas flores y tu generosidad infinita.

Serafina, buen viaje mi queridísima, recuerdos a Gregorio. Besos."



Hace dos años, cuando Serafina cumplió los 90, lo celebró invitando a sus familiares, amistades y a todo el vecindario de La Puebla de Castro a una chocolatada. La asistencia fue multitudinaria. Serafina recibió innumerables muestras de cariño.

 

90 cumpleaños de Serafina. Autor de las fotos: Pedro Bardají Suárez.

Clicando sobre los títulos siguientes podrán disfrutar con algunas vivencias de Serafina:


- ESTA ES MI HISTORIA -

- EL AMOR DE SERAFINA Y GREGORIO -

- A MI QUERIDO GREGORIO -

- LA INOCENTADA AL CURA -



ESTA ES MI HISTORIA… Relato Biográfico de Serafina Suarez Salamero.

Serafina Suarez Salamero. 
Con 86 años de edad. Año 2015.
ESTA ES MI HISTORIA...

Autora del artículo: 
 Serafina Suárez  Salamero

Serafina Suarez Salamero nació el 11 de Abril de 1929 en Casa Romeu de La Puebla de Castro.

En Mayo de 2003 escribió, en prosa poética, el relato de su vida que aquí presentamos.

Las fotografías son propiedad de Casa Romeu. Si desea verlas a mayor tamaño clique sobre las mismas.




Puede escuchar el texto completo, leído por Serafina, haciendo clic sobre el signo del triángulo del reproductor siguiente:



ESTA ES MI HISTORIA, mi historia sin reservar. Es muy triste al empezar y feliz… al terminar.

Casa Romeu. En ella nació y toda la vida ha vivido Serafina Suárez Salamero.

Mi signo es Aries y la verdad, me gusta la atención llamar. Era un 11 de Abril de una primavera hermosa y yo nací… como una rosa.

Serafina Suarez Salamero con 1 año de edad. Año 1930.

Mi niñez un tanto triste me es difícil olvidar. Mi Madre murió muy joven, no la pude disfrutar. Recuerdo su sufrimiento y su larga enfermedad, una horrible hidropesía, entonces muy difícil de curar.

Foto de Boda de Josefa Salamero Raso y Pedro Suarez Serena, padres de Serafina Suarez Salamero.

Mi Padre estuvo en la cárcel seis años, ¡que atrocidad, que injusticias cometían solo por un ideal!

Josefa Salamero Raso y Pedro Suarez Serena durante su viaje de novios en Tarrasa. Pasean con la tartana de Jaime Ballará. Jaime Ballará estaba casado con Josefa Suarez Serena (natural de La Puebla de Castro y hermana de Pedro Suarez),  tenían una Vaquería en Tarrasa y repartían la leche por la ciudad con esta tartana.

Nuestra casa estaba entonces en una lucha infernal, tía Cándida, tío Gregorio… con unas riñas constantes que a mí me hacían temblar.

Lo que más siente mi alma… que nunca pude jugar. Las otras niñas jugaban y yo, a mis diez años de edad tenía que hacer la cena y tenía que fregar. Es triste, es realidad.

Tuve un hermano, Isidré, era tanto su saber que a sus tres años cumplidos dicen, sabía leer. Joaquín de Lapallarola era su amigo ideal y recuerda que en la escuela, como él no había otro igual.

Serafina Suarez Salamero junto a su hermano Isidro Suarez Salamero.

A los ocho años cumplidos el Señor se lo llevó. Un veintiuno de Enero andaba con “la rodeta” y en “el Royal” se cayó. No pudo salvarlo nadie. ¡Con qué llanto nos dejó…!

Mi Padre estaba en la cárcel y mi Madre ya murió, ya pueden imaginarse como me encontraba yo.

Ya la vida transcurría con alguna novedad, mi Padre volvió a casarse, tía Cándida merecía recibir su lealtad… tantos años que la pobre también tuvo que luchar y su vida ilusionada tuvo que sacrificar, quedándose con nosotros y la casa continuar.

Tío Gregorio estuvo ciego 18 años, pero ciego de verdad, y aunque algunas rarecillas le tuve que soportar, pues se iba por las casas que le dieran de merendar o en otras casas pedía una copa de coñac, yo, aunque ya lo sabía, me tenía que aguantar, en el fondo lo quería, lo quería de verdad.

Y si veinte años volviera con su ceguera a pasar, lo digo con toda el alma, ¡lo volvería a cuidar!

Gregorio Salamero Raso (Tío Gregorio).

Cuando quería asearlo, que era mi prioridad, se enfadaba y me decía alguna barbaridad. Pero luego arrepentido se me ponía a llamar: “¡Serafina ¿dónde estás? Tu eres la dueña de casa sientes… no lo vayas a olvidar, que eras hija de mi hermana y tu Padre vino a heredar!”

Cuánto quería al “mocé”, como le solía llamar, y todas las mañanitas cuando lo iba a levantar lo primero que decía: “¿y el mocé… cuándo vendrá?”.

Gregorio Salamero Raso (Tío Gregorio) asistido por su sobrina Serafina Suarez Salamero. Año 1985.

Murió a los 98. Pero quién iba a esperar, con las desferras que hizo, a esa edad poder llegar. Una anécdota curiosa me queda por explicar, qué estómago que tenía, pero qué barbaridad, se comió un ciento de naranjas un día primaveral, empezó en “las Sucarradas” y terminó en “el Royal”.

Al famoso tío Toné, no lo vamos a olvidar. Era corto de estatura, un metro… un poquito más. Pero fue un aventurero. En sus años de mocedad se marchó a Francia, a Cuba, Puerto Rico y Panamá. Pasó sus calamidades y, yo creo recordar, con cinco huevos diarios se solía alimentar.

Antonio Salamero Vidal (Tío Toné). Foto tomada en el Portal (Plaza de la Cruz) el año 1962, contaba 91 años de edad. Tío Toné Falleció un año después, el 3 de Abril de 1963.

En sus 18 años que tardaba en regresar, no escribió una sola carta y llegó sin avisar, con un sombrero de copa y un traje sin abrochar, una camisa sin cuello y una muda sin llevar.

Era famoso en el pueblo, pues todos recordarán, forastero que venía, allí se iba a preguntar. Y también hablaba solo, era su debilidad, el silencio le escuchaba, su conversación llevaba y nadie le contrariaba.

Mi Padre fue un hombre bueno, inteligente, muy sabio y trabajador, al mismo tiempo, un Señor. Murió a los 91. Estaba sordo también, pero eso no importaba, su vida compaginaba, él tocaba la guitarra, le gustaba leer y su paseo diario no se dejaba perder.

Pedro Suarez Serena camino del huerto de La Reguera pasando por la Urbanización Lago de Barasona (El Campin). Año 1978.

Tuvo una muerte feliz. Era digno de admirar, con todo lo que sufrió, perdonó…, pero nunca olvidó.

De izquierda a derecha, Serafina Suarez Salamero, su marido Gregorio Bardají Cajigos y Pedro Suarez Serena (padre de Serafina). Año 1974.

A mí me faltan palabras para poder expresar lo mucho que lo quería, y dice mi corazón que no pasa un solo día que recuerde su memoria con cariño y devoción.

Me voy a ir desplazando de mi vida familiar, y ya me voy acercando a mi vida personal.

Voy cumpliendo quince años y también los dieciséis. ¡Ilusiones y alegrías se suceden por doquier! Soy un poco coquetuela y, no lo puedo negar, van saliendo pretendientes, pero uno muy especial.

Serafina Suarez Salamero con 22 años de edad.

Han pasado muchos años y jamás olvidaré el año 45, bailando “Recuérdame”.

Y va mi vida cambiando y me tengo que casar, como soy hija única, la casa no la puedo abandonar, y tengo que renunciar a mis ilusiones vanas que tanto me hicieron soñar.

En Tarrasa yo pasaba temporadas de alegría y de ilusión. ¡Qué familia tan querida, tan alegre y de tanta comprensión!

De izquierda a derecha, Pedro Suarez Serena (padre de Serafina; casado en segundas nupcias con Cándida Salamero Raso, hermana de la primera mujer de Pedro Suarez), José Suarez Portella de Casa Suarez  junto a su mujer Julia Arnal Torres, Cándida Salamero Raso (tía Cándida, segunda madre de Serafina), Josefa Suarez Serena (tía Josefa, hermana de Pedro Suarez Serena, casada en Tarrasa con Jaime Ballará), Serafina Suarez Salamero, Ignacia Lacasa Tellet de Casa el Tejedor (mujer de Jaime Suarez Portella). Delante, agachada, la niña Lourdes Suarez Lacasa (hija de Ignacia Lacasa y de Jaime Suarez). Detrás, el coche con el que los Ballará vinieron desde Tarrasa a La Puebla de Castro. Foto tomada en el Portal (Plaza de la Cruz) junto a la era Tomasa.  Año 1960.

Por fin llegó mi destino, un destino excepcional, un amor llamó a mi puerta, no lo pude despreciar. Era Gregorio. Era tan guapo, tan cariñoso y leal que en poco tiempo ya supo mi corazón conquistar.

Gregorio Bardaji Cajigos.

Pasamos algunos años con conflicto familiar y tuvo que demostrarme que me quería de verdad.

Serafina Suarez Salamero y Gregorio Bardaji Cajigos, de novios, bailando enamorados.

El 29 de Diciembre se celebró nuestra unión, en el Pilar de Zaragoza, allí nuestra bendición. De nuestro viaje de novios pocos pueden presumir, con cuarenta y cinco días… ya se puede ser feliz. Al regreso de este viaje, en el Barrio, nos estaban esperando treinta personas queridas… me emociono al recordarlo.

Boda de Serafina Suarez Salamero y Gregorio Bardaji Cajigos en la basílica del Pilar de Zaragoza. A la derecha de los novios, Amalia Cajigos Subirá (madre de Gregorio) y Pedro Suarez Serena (padre de Serafina). Año 1963.
Serafina Suarez Salamero y Gregorio Bardají Cajigos.

Y para el 15 de Octubre, qué fecha tan señalada, nace nuestro hijo Pedrito, ya está nuestra sed calmada.

Serafina Suarez Salamero levantando en brazos a su hijo Pedrito. Año 1965.

El niño crece feliz, hace feliz nuestra unión, y pudimos asistir a su Primera Comunión.

Serafina Suarez Salamero y Gregorio Bardaji Cajigos junto a su hijo Pedrito. Domingo de Ramos del año 1971. Foto tamada en la C/ General Prim de La Puebla de Castro; al fondo, Casa Nasarre y el Bar del Ros.

Los años iban pasando, se fue a la Universidad y, como es ley de la vida, se empezaba a enamorar. Allí conoció a Miryam, allí conoció a su amor, es una chica de prendas, una chica superior.

Serafina Suarez Salamero, a la derecha, junto a su nuera Miryam Miguélez Fernández. Año 1992.

Se casaron, son felices y viven con ilusión. Tienen un niño precioso que llena su corazón.

Delante, Gregorio Bardaji Cajigos y Serafina Suarez Salamero, detrás, Miryam Miguélez Fernández (nuera de Serafina y Gregorio) llevando en brazos al hijo Pedro David (nieto de Serafina y Gregorio). Año 1995.

Voy a terminar mi historia con esta breve canción: “tengo un marido excelente que me da felicidad ¡porque el humor que yo tengo! se refleja… ¿no es verdad?”

Serafina Suarez Salamero mimando sus flores que lucen en la fachada de Casa Romeu. Junto a ella, su nuera Miryam Miguélez Fernández.

La Puebla de Castro. Mayo de 2003.

Hoja manuscrita de Serafina Suarez Salamero con su peculiar caligrafía.

Clicque sobre el siguiente título para conocer la emocionante historia de Amor de Serafina y Gregorio:







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