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VISITA VIRTUAL A LABITOLOSA

Visita virtual al Yacimiento arqueológico de Labitolosa:  Labitolosa y Castro Muñones 
(La Puebla de Castro).

Jorge Angás Pajas


Trabajo realizado durante la Campaña de 2011 por: Jorge Angás Pajas, Doctor en Historia por la Universidad de Zaragoza,
Director de Scanner Patrimonio e Industria S.L. Empresa Spin-Off de la Universidad de Zaragoza dedicada a la topografía, el escaneo 3D y el estudio de patrimonio.
www.3dscanner.es

Clique sobre la imagen siguiente para realizar la visita virtual a las Termas I (sala templada o tepidarium y sala caliente o caldarium) y al Alcázar de Castro Muñones (en la Peña del Calvario):

http://3dscanner.es/Labitolosa/Recorrido_Virtual_Yacimientos_PueblaCastro.html


http://3dscanner.es/Labitolosa/Recorrido_Virtual_Yacimientos_PueblaCastro.html

MÁS ALLÁ DEL EFECTO MOZART, UN LIBRO DE ANTONIO TORRES RAUSA.

MÁS ALLÁ DEL EFECTO MOZART. LA MÚSICA, DEPORTE DEL CORAZÓN

Autor de la reseña literaria: Pedro Bardají Suárez

La música da alma al universo, alas a la mente, vuelos a la imaginación, consuelo a la tristeza y vida y alegría a todas las cosas (Platón)

Portada del libro de Antonio Torres Rausa

Referencia del libro:
Más allá del efecto Mozart. La música, deporte del corazón.
Autor: Antonio Torres Rausa
194 páginas
Impresión: Imprenta La Guillotina
Depósito Legal: Z446-2017


Antonio Torres Rausa nació en La Puebla de Castro (Huesca). Estudió filosofía y teología en el Seminario de Barbastro. Licenciado en Psicología por la Universidad de Barcelona y en Derecho por la UNED. En la actualidad ejerce de organista auxiliar de las catedrales de La Seo y de El Pilar de Zaragoza y es profesor externo de la UNEZ.



El libro que aquí comentamos es el resultado de los años de formación e investigación y de la dilatada experiencia de Antonio Torres Rausa como organista y docente. Contiene profundas reflexiones e interesantes y prácticos ejercicios de musicoterapia. Es, en definitiva, una obra intelectualmente estimulante.

Antonio Torres Rausa tocando el órgano de la catedral del Salvador de Zaragoza (la Seo de Zaragoza). Autora de la foto: Ana Isabel Serrano Osanz.

Les presento algunos extractos del texto:

“Si la vida es una competición, desde la evolución de las especies a nuestra vida en sociedad, la música es maestra en competición pero con el añadido de <<concertante>>. La palabra concierto viene de <<concertare>>, que, concretamente en el concierto barroco, significa rivalizar, competir. Lo fundamental del concierto barroco tardío es el diálogo, la competición de diferentes grupos sonoros. Y el armazón final, que todo lo unifica, es el <<Tutti>>, en el que todos los músicos, incluidos los solistas, tocan lo mismo. Se ha llegado a la unidad. ¡Qué maravilloso ejemplo! Los seres humanos y sus sociedades deberían avanzar para encontrarse en ese modelo de armonía. Porque el ser humano solo alcanza su realización cuando se relaciona con el conjunto, aportando y sin perder su personalidad.”

La música puede ser utilizada como terapia por los efectos que produce a distintos niveles. A nivel fisiológico modifica la respiración, el pulso, las ondas cerebrales, la secreción de hormonas... A nivel emocional modifica el estado de ánimo y ayuda a la expresión emocional (la música es por naturaleza el lenguaje de los sentimientos y de las emociones). A nivel cognitivo estimula la creatividad, evoca recuerdos, ayuda en el aprendizaje… A nivel social, actúa como agente socializador cohesionando al grupo hacia una actividad y sentimiento común. A nivel espiritual la música ha acompañado desde tiempos inmemoriales a las ceremonias religiosas y ha querido expresar lo misterioso y trascendente del ser humano y la creación; puede dar paz, serenidad, armonía y sentimiento de unidad con el Todo, nos ayuda a conectarnos con Dios.”

“La música contiene muchos de los elementos que el hombre necesita para realizar el viaje de la vida. Pero, cuidado, no toda la música vale lo mismo. Hay música que sana y hay música que destruye, como las trompetas de Josué que destruyeron las murallas de Jericó.”

Antonio Torres Rausa en el órgano de la Iglesia parroquial de Santa Bárbara de La Puebla de Castro junto al Coro “Vexilla Regis” dirigido por Ramón Sabaté Ibarz, interpretando la Misa de Pio X a tres voces mixtas de Julián Vilaseca. Autor de la foto: Pedro Bardají Suárez.

La música como medicina complementaria y alternativa. Antonio Torres nos presenta diversas terapias basadas en la música, el sonido y la vibración, de distintas culturas y continentes. Dedica varios capítulos al repaso histórico de escuelas, filosofías y tradiciones, desde la música ancestral de Egipto, Grecia y los pitagóricos, pasando por Israel, India, Tíbet, China, Japón, África, hasta llegar a la música religiosa, la música barroca, la música romántica, y también la música afroamericana (el jazz, el blus, el soul, el góspel, el hip hop, el rap), y el rock, el heavy metal, el punk y las músicas de la nueva era. Sin olvidar importantes referencias a la danzaterapia.

Al hablar de los efectos de la voz, en unos casos estresantes y en otros aliviadores y reparadores, dice:

“La voz humana es nuestro instrumento más poderoso para transformar el dolor y sufrimiento en un bienestar radiante.” “…al hablar, relajamos la mandíbula y la garganta descargando mucha tensión tanto física como emocional. Por eso es tan importante la conversación.” “…En los últimos años se ha podido demostrar también el valor medicinal del sonido-vibración, en la forma de canturreo, a modo de relajación y masaje del corazón.”

Antonio Torres Rausa tocando el órgano de la Iglesia parroquial de Santa Bárbara de La Puebla de Castro. Autor de la foto: Pedro Bardají Suárez.

Antonio Torres sugiere dietas sónicas para distintas dolencias y enfermedades (por ejemplo para las demencias y el alzhéimer), así como para diferentes actividades, horas del día, y edades (por ejemplo “el método Orff para niños” y “la terapia de tambores para ancianos”). Pero subraya que cada persona ha de encontrar el sonido que le conviene, no se puede afirmar que haya sonidos para trastornos específicos ni que el mismo sonido de los mismos resultados a todo el mundo”.

Para elevar el ánimo propone sintonizar con una música cercana al estado de ánimo, embarcarse y dejase llevar por ella, primero lentamente y luego al trote, esto “cambia sutilmente las ondas cerebrales, el ritmo cardiaco, la respiración y el tono emocional”.

Dedica una especial atención a las investigaciones del eminente doctor Alfred Tomatís y a las evidencias terapéuticas de la música de Mozart y del Gregoriano.

Sobre Mozart dice: “Mozart supo conferir a su música unas dimensiones como nadie. Su música es enormemente enigmática y expresa, las más de las veces, enormes conflictos internos. Resulta tan perfecta porque contiene toda la amplitud de la vida. Por eso el efecto que produce en el oyente es también natural y espontáneo. Es, por tanto, un compositor muy recomendable en musicoterapia”.

Antonio Torres Rausa tocando el órgano de la Iglesia parroquial de Santa Bárbara de La Puebla de Castro junto a la soprano solista Ana Isabel Serrano Osanz. Autor de la foto: Pedro Bardají Suárez.

Sobre el Gregoriano reproduciré tres párrafos del libro:

“Fue a partir del siglo VII cuando la música religiosa cristiana empezó a denominarse Gregoriano en honor del Papa San Gregorio (+604). El Gregoriano se desarrolló en el contexto histórico de la Edad Media, como una respuesta a una época de sensualidad, crueldad y falta de control emocional. El Gregoriano intentó, y lo sigue haciendo desde entonces, sanar la brutalidad del hombre.”

“Las horas del día, sobre todo dentro de los monasterios, tenían una correlación emocional que se vivía a través del Gregoriano: Maitines (antes del amanecer); Laudes (al amanecer) alabando y dando gracias a Dios por la alegría del despertar a un nuevo día; Prima (a las 6 de la mañana); Tercia (a las 3 horas del amanecer, es decir, a las 9 de la mañana); Sexta (a las 6 horas del amanecer, es decir, a las 12 de la mañana); Nona (a las 9 horas del amanecer, es decir, a las 3 de la tarde); Vísperas (avanzada la tarde, tras la puesta de Sol); Completas (significa conclusión y se cantan antes de acostarse).Toda la jornada tenía un ritmo emocional-musical muy adecuado a las horas, desde la alegría del despertar hasta la paz de Completas inmediatamente antes de acostarse. ¿Qué mejor ayuda terapéutica que cantar Completas para tener un sueño profundo y restaurador? El himno de Completas <<Te lucis ante términun>> tanto musicalmente como por su contenido, es un paradigma de paz y buenos sentimientos para el descanso del día, símbolo del descanso final.”

“A partir del Concilio Vaticano 2º el latín fue sustituido en la liturgia católica por las lenguas vernáculas y, por tanto, también el Gregoriano, cuya viabilidad musical estaba ligada a aquél. En este contexto, el abad de un monasterio de Francia, alarmado por la extraña enfermedad que contrajeron la mayor parte de los monjes, acudió al Dr. Alfred Tomatís, el cual después de llegar a la abadía y encontrarse con setenta de los noventa monjes <<tumbados en sus celdas como trapos mojados>>, da un diagnóstico: la causa no era fisiológica sino audiológica. Concretamente, por haber abandonado el gregoriano con sus gloriosos <<ooo>> y los serenos <<iii>> del <<Gloria Patri et filio et spiritui Sancto>>. Al cabo de un tiempo, en efecto, tras volver a la dieta sónica del canto Gregoriano los monjes sanan, cosa no lograda con el cambio de dieta alimenticia ni aumentando el número de horas de sueño. La consecuencia de ello fue la enorme difusión, a nivel mundial, que adquirió el gregoriano por su poder sanador. En España los monjes del monasterio de Santo Domingo de Silos vendieron, en poco tiempo, millones de copias de su disco de Gregoriano.” 

Antonio Torres Rausa en la cónsola del órgano mayor de la catedral basílica del Pilar de Zaragoza.

El libro está sembrado de reflexiones personales con las que Antonio Torres nos invita a trascender todo lo que pensamos, sentimos, decimos y hacemos, para conectarnos con algo más grande de lo que formamos parte. Dice, por ejemplo:

“La música, al igual que una vida en la sinfonía del cosmos, nace en el silencio, se desarrolla con silencios y muere en un silencio final, que deja espacio para la resonancia en el recuerdo de la memoria”.

Coro "Puerta Cinegia" de Zaragoza, de la Asociación de Empresarios de la Empresa Familiar de Aragón. En el centro, detrás del teclado, Antonio Torres Rausa, Director del Coro.

En la vejez, con la jubilación, debemos integrar los achaques, aprender a convivir con ellos y abrirnos a una nueva humanización. Hacer las cosas por el puro placer de hacerlas. Es la ocasión para realizar actividades culturales y artísticas, asistir a cursos de la Universidad de la Experiencia, cantar en un coro, aprender a tocar un instrumento, aprender bailes de salón o bailes regionales como las sevillanas que tienen la ventaja de la elegancia de unir a grupos y que son bastante asimilables por las personas mayores. En estas actividades nos relacionaremos con otras personas y mantendremos el cerebro ocupado, evitando el aislamiento y la soledad que tanto daño causan.”

“El ser humano tiene la capacidad de abrirse a su propia esencia y poner su Yo en conexión vibratoria con el Todo.”

Recomiendo el libro de este ilustre pueblense para todos los amantes de la música, de la filosofía, de la historia, de la espiritualidad, de la musicoterapia. Combina el rigor científico con la amena divulgación, sazonado el texto de estimulantes reflexiones y prácticos ejercicios de terapia musical. No les defraudará.

Antonio Torres Rausa Dirigiendo, en el Santuario de Torreciudad, el Coro Puerta Cinegia de Zaragoza. Soprano, Ana Isabel Serrano Osanz. Organista titular del Santuario de Torreciudad, Maite Aranzabal. Año 2018. Foto de Ana Isabel Serrano Osanz.


En el siguiente audiovisual podrán disfrutar la interpretación que D. Antonio Torres Rausa realizó de la Tocata y fuga en re menor BWV 565 de Johann Sebastian Bach (1685-1750), en el órgano de la Iglesia Parroquial de San Juan el Real de Calatayud (Zaragoza):



En el audiovisual se ha utilizado una foto de Antonio Ceruelo y otra de Victor Manuel Mamblo.


En el siguiente audiovisual podrán disfrutar la interpretación que D. Antonio Torres Rausa realizó del Preludio en sol menor BuxWv 163 de Dietrich Buxtehude (1637-1707), en el órgano histórico de la iglesia de Santa María de Tauste  (Zaragoza):

  
En el audiovisual se han utilizado fotos de www.zaragozaprovincia360.es






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