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SAN FRANCISCO SOLANO EN LA PUEBLA DE CASTRO

SAN FRANCISCO SOLANO EN LA PUEBLA DE CASTRO
             Autor del artículo: Pedro Bardaji Suarez 

Clicando sobre las fotos podrá disfrutarlas a mayor tamaño.

Retrato de San Francisco Solano en la Iglesia Parroquial de Santa Bárbara de La Puebla de Castro. Autor del retrato: Jaime Luque Luque.

De entre los tesoros que se guardan en el Joyero-Museo de la Iglesia Parroquial de Santa Bárbara de La Puebla de Castro, destaca un relicario de plata que contiene el hueso cúbito del antebrazo del llamado “Apóstol de América”, San Francisco Solano.

Mosén José Mairal Villellas, Párroco de La Puebla de Castro, junto a la reliquia de San Francisco Solano en La Iglesia de Santa Bárbara de La Puebla de Castro. Mosén José Mairal es también Vicario Judicial del Obispado de Barbastro-Monzón, Canónigo de la Catedral de Barbastro y Delegado Diocesano de Liturgia, así como el Párroco de Secastilla, Ubiergo y el Capellán de la Casa Amparo y de la Cofradía de San Ramón de Barbastro. Autor de la foto: Pedro Bardaji Suarez.

La sagrada reliquia de San Francisco Solano de La Puebla de Castro (la mayor que de Solano se conserva en este momento en el mundo) forma pareja con otra de Santa Rosa de Lima (posiblemente la única y en todo caso la mayor reliquia de la Santa que existe en Europa). Ambas fueron adquiridas y se les rinde culto en la localidad desde hace aproximadamente 250 años. Su presencia da cuenta de la influencia del Abadiado de La Puebla de Castro al conseguir tan apreciado tesoro para devoción de sus fieles. Se conservan, con  documento de Auténtica, en la Iglesia de Santa Bárbara en dos preciosos relicarios de plata, gemelos, de fina filigrana cordobesa, que guardan, respectivamente, el hueso cúbito del antebrazo de San Francisco Solano y el hueso radio del antebrazo de Santa Rosa de Lima

Su presencia en nuestra localidad da cuenta de la influencia del Abadiado de La Puebla de Castro y del cariño hacia el pueblo de los Marqueses de La Puebla de Castro pues, posiblemente, fueron ellos quienes las donaron para devoción de los fieles y para mayor gloria de la localidad.  

Su adquisición fue el equivalente actual a fichar a dos eminentes médicos para el Hospital del pueblo. Proporcionaron protección y seguridad a los vecinos y convirtieron a La Puebla de Castro en foco de atracción y peregrinación de otras poblaciones.


Mosén José Mairal Villellas junto a la pareja de Relicarios de Plata que se guardan en el Joyero-Museo de la Iglesia Parroquial de La Puebla de Castro. Uno de los relicarios contiene el hueso cúbito del antebrazo de San Francisco Solano y el otro relicario guarda el hueso radio del antebrazo de Santa Rosa de Lima. Autor de la foto: Pedro Bardaji Suarez.

San Francisco Solano, sacerdote y misionero Franciscano, nació en Montilla (Córdoba) en marzo de 1549 y murió en Lima (Perú), el 14 de julio de 1610.

Es el Patrono, entre otras, de las ciudades de Lima, La Habana, Panamá, Cartagena de Indias, La Plata, Ayacucho, Santiago de Chile  y, por supuesto, de su ciudad natal Montilla en España. Es también el Santo Patrón del Folclore Argentino, de los Terremotos, de la Unión de Misioneros Franciscanos, de Navegantes, del Mar del Sur… Fue propuesto para patrón de los Toreros. Su festividad, en España, se celebra el 14 de Julio.

Relicario de plata que contiene el hueso cúbito del antebrazo del llamado “Apóstol de América”, San Francisco Solano. Iglesia Parroquial de Santa Bárbara de La Puebla de Castro. Autor de la foto: Pedro Bardají Suarez.

Se le suele representar sosteniendo un violín en una mano y alzando la cruz con la otra. Es el Santo de la alegría y de la música. Solía cantar y bailar ayudado de un pequeño rabel de dos cuerdas que tocaba con un arco, instrumento musical precursor del violín. El primero que usa el término “Violín” para referirse al instrumento que tocaba el Santo fue el cronista Diego de Córdoba. Se narra que también tocaba la flauta pastoril. Los instrumentos musicales los usaba para entornar salmos, himnos y los cantos a la Virgen, y en especial en la evangelización de los pueblos por donde desarrolló su misión apostólica.

San Francisco Solano. Autor del cuadro: Pedro Díaz, año 1810. Atributos: Cruz, indígena a sus pies, violín (por su talento de buen músico).

Fue ordenado Sacerdote con 27 años y con 39 años marchó a evangelizar las comunidades indígenas del Virreinato del Perú. En aquellos tiempos, irse a América era irse para siempre. Dos años duró el viaje hasta llegar a las tierras del Tucumán (Argentina). Recorrió a pie distancias de más de 3.000 kilómetros con incontables peligros y sufrimientos. Fue nombrado Custodio de la Provincia del Tucumán, una región muy fértil y de extensos campos y llanuras denominada el “Edén de América”, situada en el norte de Argentina, cuya superficie es aproximadamente el doble de la de España. Tuvo una gran facilidad para aprender las lenguas nativas, dominó el Tonokoté, hablado por los indígenas en Santiago del Estero, el guaraní y el quechua.


Fueron incontables los milagros y prodigios que se le atribuyen. Por ejemplo, en España: a un niño enfermo de peste bubónica, le lamió las llagas y al día siguiente quedó curado. En otra ocasión, conmovido por la tristeza de una madre ante su niño muerto, oró a Dios pidiéndole que le devolviera la vida y el niño resucitó. En América: En la ciudad de Trancas, clavó su bastón en la tierra e hizo brotar agua; las aguas de este manantial, que se conoce como el “Pozo del Pescado”, se consideran hoy en día milagrosas, numerosos peregrinos las utilizan para bendecir casas y haciendas e incluso para bañar en el propio manantial a enfermos. En San Miguel de Tucumán calmó a un toro bravo escapado de una lidia, el toro terminó por arrodillarse y lamerle las manos y se dejó conducir de regreso al corral. En la Nueva Rioja espantó plagas de langostas. También en La Rioja del Tucumán, salvó a la ciudad de ser arrasada por miles de indios Diaguitas, salió a hablarles y les propuso como autoridad máxima del lugar una imagen del Niño Jesús Alcalde, indígenas y españoles lo aceptaron y se hizo la paz dando origen a la fiesta llamada "Tinkunaco", una de las más importantes del Tucumán. En otra ocasión, camino de Santiago del Estero, al entrar en el Río Dulce que bajaba muy embravecido, levantó el cordón de su hábito y la masa de agua se abrió dejándole paso a él y a los carreteros que le acompañaban, luego, con su gracejo andaluz, dijo en tono de broma: “- ahí tienen el río hondo…“; desde entonces se llamó Río Hondo a esa parte del Río Dulce, así como a la población que se halla a sus orillas. También predijo terremotos. De su estancia en Lima destaca un sermón que predicó en la Plaza Mayor -el famoso sermón de Lima del 21 de diciembre de 1604-; conmovió tanto a toda la población que tuvieron que abrir esa noche todas las iglesias para atender la necesidad de oración y penitencia de los habitantes, “fue el más grande testimonio de conversiones que se haya visto en el Perú; tanto alboroto causó que la Inquisición examinó en teología el contenido de dicho sermón, sin encontrar falta.


Detalle del relicario de plata que contiene el hueso cúbito del antebrazo del llamado “Apóstol de América”, San Francisco Solano. Iglesia Parroquial de Santa Bárbara de La Puebla de Castro. Autor de la foto: Pedro Bardaji Suarez.

A su entierro acudieron unas cinco mil personas, casi toda la población de Lima, y la gente se disputaba sus ropas, cabellos, etc. Fue necesario ponerle hasta un quinto hábito, todos querían tener una reliquia por el amor y devoción que le tenían. No se podía dejar ni por un minuto el cuerpo sin el cuidado de la guardia del Virrey, porque la gente seguía sacando algo del cuerpo. Se lo enterró en medio de la capilla mayor, debajo del altar mayor de la Catedral de Lima. Fue beatificado en el año 1674 y canonizado en 1726.

“San Francisco Solano fue para los Indios Occidentales lo que San Francisco Javier para los orientales y con más fruto” (P. Samuel Eijan). Llamado el “Taumaturgo de América” y “Apóstol de Argentina y Perú”, vivió los ideales de la caridad y la pobreza franciscanas.


INFANCIA Y FORMACIÓN

San Francisco Solano nació en Montilla (Diócesis de Córdoba) en marzo de 1549, en la calle Sotollón. Francisco fue el hijo de Mateo Sánchez Solano, alcalde de Montilla, y Ana Jiménez “La Hidalga”; familia acomodada. Tuvo dos hermanos mayores Diego e Inés. No se sabe con exactitud la fecha de su nacimiento, aunque sí la de su bautismo: el día 10 de marzo de 1549, en la Parroquia de Santiago, donde se conserva su partida. En aquella época se bautizaba a los pocos días de haber nacido, por eso algunos autores creen que fue el 5 de marzo cuando vino al mundo.

Cofrades llevando la imagen de San Francisco Solano en la entrada de la Iglesia de San Francisco Solano en Montilla (Córdoba).

Creció en un hogar cristiano. Fue un muchacho despierto e inteligente, y ya en su infancia daba limosna y enseñaba a los muchachos pobres del barrio. Desde niño tuvo el don de pacificar a la gente y una profunda vocación misionera.

Comenzó su educación con los padres de la Compañía de Jesús, los jesuitas de su ciudad, y luego con los Jesuitas de Córdoba, entrando luego en la Orden de San Francisco a los 20 años. Durante su largo periodo de formación franciscana, cursó Filosofía y Teología en el convento Franciscano de la Recolección de Santa María de Loreto (Sevilla), fue nombrado Vicario del coro, es decir, encargado de dirigir el rezo y los cantos, desarrollando sus dotes innatas para la música y el canto, y predicador de Sevilla y confesor, ordenándose sacerdote en 1576, a sus 27 años. Solicitó sin éxito ser destinado como misionero a la Berbería, al norte de África.

Su padre Don Mateo murió el 24 de diciembre de 1579 y fray Francisco Solano vuelve a Montilla donde visita a su madre ciega. Permanecerá 2 años en Montilla realizando curaciones inexplicables que dieron comienzo a su fama de milagrero. Le presentaron un niño enfermo de peste bubónica, fray Francisco Solano oró y le lamió las llagas y al día siguiente se secaron las llagas del niño y quedó curado.

Milagro de San Francisco Solano en la Cuesta de las Tenerías  Óleo sobre lienzo, 450 x 350 cm. Parroquia de Santiago, Montilla. Obra de José Santiago Garnelo y Alda. El Santo sanó a un niño afectado por la lepra lamiéndole sus llagas. Autor de la foto: José Palma Varo.

Luego fue trasladado como Maestro de Novicios y Coristas al Convento de La Arruzafa (Córdoba) y luego paso a ser Guardián y Vicario y Maestro de Novicios en el Convento de San Francisco de Monte (Adamuz, Córdoba), aquí se contagió de la peste pero se curó y siguió atendiendo a otros enfermos aquejados de la misma enfermedad. Durante su estancia en este convento le empezaron a llamar “El Santo” porque conmovido por la tristeza de una madre ante su niño muerto, oró a Dios pidiéndole que le devolviera la vida y el niño resucitó.

De aquí pasó al Convento de San Luis el Real en la Zubia (Granada) desde el que se desplazaba a predicar a las cárceles y visitaba a los enfermos del Hospital de san Juan de Dios de Granada. Estando en este convento tuvo noticia de que el Rey Felipe II había autorizado a fray Baltasar Navarro, Comisario de la Orden Franciscana, para llevarse a 12 frailes al nuevo mundo, a las regiones del Tucumán y Paraguay; y consiguió la licencia para ir de Misionero  a “las partes más remotas de las Indias”.


HACIA EL NUEVO MUNDO, CONTEXTO HISTÓRICO.

El Virreinato constituyó la máxima expresión territorial y político-administrativa que existió en la América Española y estuvo destinado a garantizar el dominio y la autoridad de la monarquía peninsular sobre las tierras recientemente descubiertas.

El primer Virreinato otorgado en América recayó en D. Cristóbal Colón, como parte de las concesiones que la Corona le hizo en las Capitulaciones de Santa Fe, antes de iniciar su primer viaje rumbo a las Indias. Sin embargo, el Virreinato Colombino fue de corta duración, extinguiéndose definitivamente en 1536. En cambio, se establecieron en 1535 y 1543, los dos grandes Virreinatos, el de Nueva España y el del Perú con capital en Lima, unidades que subsistieron durante todo el período colonial.


Mapa de los Virreinatos de La Nueva España y del Perú en la época en que San Francisco Solano llegó a América.

En aquel tiempo, se llamaba Perú a todo el territorio español de América del Sur. También se considera que los verdaderos conquistadores de América fueron los Misioneros. Acabada la conquista del gran Imperio Incaico, que se extendía desde el sur de Colombia hasta el norte de Chile y el noroeste de Argentina, los Misioneros de las distintas Órdenes religiosas iniciaron la evangelización de estos extensos territorios. En Perú el trabajo fue comenzado en 1531 por Dominicos y Franciscanos; más tarde llegan los Agustinos, Mercedarios y Jesuitas, sin olvidar al clero secular que también participó en este apostolado. 
 
Desde Perú se extendió el cristianismo por todos los territorios vecinos, como Chile, Bolivia y Tucumán. En tierras del Plata la cristianización floreció cuando en 1547 se estableció por el Chaco el enlace con Perú. A fines del siglo XVI se incluyeron también en el trabajo misional Paraguay y Uruguay.

Virreinato del Perú en su máxima extensión.

Al crecimiento exterior de la Iglesia correspondió el interior. Se celebraron los primeros Concilios Provinciales y se dieron las primeras normas pastorales para la catequesis indígena. Con ese fin se instituyeron las llamadas "doctrinas" o parroquias de indios. Se publican los primeros catecismos y el mismo Concilio Limense de 1567 hizo obligatorio para los Misioneros el aprendizaje de las lenguas indígenas.

Los obispos más celosos, como Santo Toribio de Mogrovejo, se dieron a recorrer en visitas pastorales, que duraban años, sus inmensas diócesis.

En esta primera hora de la evangelización, estuvo en primera línea la Orden Franciscana con la figura de San Francisco Solano que trabajó en muchos de los territorios arriba mencionados.


DEL CONVENTO DE ZUBIA (GRANADA) AL TUCUMÁN (ARGENTINA); 2 AÑOS DE VIAJE: DE 1588 A 1590.

El 8 de noviembre de 1588, a sus 39 años, pasó por Montilla a despedirse de su madre ciega y anciana que acepta resignada la voluntad de su hijo. En aquellos tiempos, irse a América era irse para siempre. De Montilla pasó a Sevilla para embarcarse. En Sevilla estaba la Casa de Contratación, que por aquel entonces centralizaba todo el comercio con la América española.

La expedición la comandaba D. García Hurtado de Mendoza y Manrique, IV Marques de Cañete, nombrado VIII Virrey del Perú. La flota partió de la bahía de Cádiz el 13 de marzo, se componía de un total de 36 naos, a bordo de las cuales iban unos 300 soldados y 70 misioneros entre Franciscanos, Dominicos, Agustinos, Mercedarios y Jesuitas. La nave en la que viajó fray Francisco Solano era la “Santa Catalina”.

La flota no tocó Canarias por saber de la existencia de corsarios, pero la embarcación fue invadida por una plaga de piojos. La primera escala en tierras americanas tuvo lugar en la isla Dominica, y el siguiente destino fue Cartagena de Indias, adonde llegaron el día 7 de mayo. Desde allí partieron el 16 de junio hacia  el punto final del viaje por el Atlántico: el puerto Panameño llamado “Nombre de Dios”. Para poder continuar el viaje hasta el Perú, debieron emprender la travesía a pie del istmo de Panamá, de aproximadamente 100 kilómetros. En la ciudad de Panamá, fray Francisco Solano permaneció durante 3 ó 4 meses en el Convento de los Franciscanos antes de salir hacia el Perú el día 28 de octubre.


Mapa de la ruta comercial con el Virreinato del Perú. Autor: Máximo Sagredo.

En el viaje de Panamá a Perú, el barco encalló frente a la isla Gorgona, entre Colombia y Ecuador. Francisco fue el último en subir al bote de salvamento. En Isla Gorgona pasaron muchas penalidades, alimentándose de cangrejos, peces y culebras grandes. Algunos de los frutos y hierbas eran venenosos y causaron la muerte a más de un náufrago. Fray Francisco Solano predicó en Navidad prometiendo que pronto llegaría el ansiado socorro, como así fue; llegó un barco de salvamento que los condujo hasta el puerto Peruano de Payta, desde donde emprendieron viaje por Huacachira, Piura y Trujillo hasta la ciudad de Santa para adentrarse después en el interior del continente llegando a Lima, capital del Virreinato del Perú. Tres de los frailes que acompañaban a Francisco Solano habían fallecido ya durante el trayecto.

Desde Lima hasta su destino en Tucumán tenía todavía que recorrer más de 3.000 Kilómetros. Basta fijar los ojos en un mapa de América para darse cuenta del inmenso y áspero espacio a atravesar.

Mapa del Virreinato del Perú.

La doble acción de colonización y evangelización tuvo lugar desde la costa del Pacífico hacia el interior, es decir, de oeste a este. Así pues, la ruta natural era lo que actualmente sería Perú-Bolivia-Argentina, teniendo que cruzar la cordillera de los Andes. Los caminos eran tortuosos y estrechos, y en altitud existía el problema del “soroche” o enrarecimiento del aire. Fray Francisco Solano, siguiendo dicha ruta, trasmontó los Andes y, luego de cruzarlos, llegar hasta el Cuzco, para tomar después el camino que conduce al Callao, esto es, a la meseta frígida y casi desnuda de vegetación que domina la actual Bolivia y que se prolonga hasta casi los confines del Norte Argentino. Aquí comenzaba la bajada abrupta y sinuosa hasta Salta y más abajo a las llanuras del Tucumán. Realizó la mayor parte del camino a pie, otras en pobres cabalgaduras, sufriendo las consecuencias de la falta de abrigo y de las rigideces del clima. “Si por allí habían pasado los conquistadores y capitanes en busca del Dorado y del rico cerro de Potosí, ¿iban a mostrarse menos animosos los discípulos de Cristo, los conquistadores de las almas?”

Mapa del Virreinato del Perú creado en 1542 (la línea roja señala el Camino Real que unía Lima con Buenos Aires pasando por Potosí).

Uno de los cronistas de esta peripecia relata lo siguiente: “…repuestas las fuerzas, fray Francisco Solano reinicia el camino a pie, desde Lima destino Tucumán. Siguiendo el camino de los Incas, por la sierra, fue hasta Jauja (a unos 300 kilómetros al este de Lima). Allí permaneció durante un tiempo para descansar y para aclimatarse. Después prosiguió su camino, pasando por Ayacucho, Cuzco, Pucará, Puno, Copacabana (a orillas del lago Titicaca), La Paz, Potosí (célebre por su abundancia de plata), Humahuaca, Jujuy, Salta, San Miguel de Tucumán, Esteco y por fin, el final del su trayecto, Santiago del Estero”.


EN EL TUCUMAN, MILAGROS QUE OBRÓ. DEL AÑO 1590 AL 1598.

El Tucumán era una región situada en el norte de la actual Argentina, tierra muy fértil y de extensos campos y llanuras, denominada el “Edén de América”. Comprendía lo que hoy en día se conoce como Región Noroeste de Argentina. Su superficie es aproximadamente el doble de la de España.

El jefe de la expedición franciscana, fray Baltasar Navarro, informó mediante carta al Rey de la llegada al Tucumán (fray Francisco Solano contaba ya 41 años): “…a 15 de noviembre del año 1590 llegué a esta Gobernación del Tucumán con ocho religiosos de la orden de mi Padre San Francisco, de los once que Su Majestad me mandó traer a dicha Gobernación; dos murieron en Panamá y uno se ahogó en un naufragio que padecimos en el Mar del Sur”. Allí encontraron la Misión Franciscana llamada “la Custodia de San Jorge del Tucumán”, fundada en 1565.

En todo aquel inmenso territorio solo había cinco ciudades: Santiago del Estero, Córdoba de la Nueva Andalucía, San Miguel del Tucumán, Nuestra Señora de Talavera del Esteco, y Lerma en el valle de Salta. Poco tiempo después, el 20 de Mayo de 1591, se fundaría “Todos los Santos de la Nueva Rioja”, donde el padre Solano haría muchos prodigios. Y solo había dos Obispados, el del Tucumán y el del Río de la Plata. El primero era tan pobre; decía su Obispo, fray Fernando Trejo, en 1601, que su catedral carecía de ornamentos decentes y no tenía cómo poder levantar el seminario.

Los Franciscanos, Dominicos y Mercedarios habían penetrado en la región años hacía, pero su número era muy escaso. Tras ellos vinieron los padres de la Compañía de Jesús, pocos también. En 1610, veinte años después de la llegada de fray Francisco Solano a la zona,  los Franciscanos poseían seis conventos: en Tucumán, Córdoba de la Nueva Andalucía, Santiago del Estero, Rioja, Talavera y Salta, pero en el que más había seis o siete frailes y en el que menos dos o tres; los Mercedarios tenían también seis casas, en las mismas ciudades, pero su número de frailes era menor; la Orden de Santo Domingo sólo tenía un convento en Córdoba de la Nueva Andalucía; finalmente, la Compañía de Jesús sólo poseía domicilios en Córdoba y Tucumán, aunque en el primero los religiosos pasaban los veinte. 

Fray Francisco Solano fue pronto nombrado Custodio de la Provincia del Tucumán, encargado de visitar las misiones de la región. Las distancias entre convento y convento eran enormes, y además estaba la gran barrera del idioma. En el Tucumán había más de 20 lenguas, muy diferentes entre sí. La mayor dificultad para todo buen Misionero es el idioma; si no habla el idioma de los naturales no puede haber fruto. Se afirma que el Padre Solano a los 6 meses de estar con los nativos podía entender y hablar su lengua, por esa razón mediante su mucha caridad y sus prédicas convertía y bautizaba a muchos de los naturales. Esta probado que dominó el Tonokoté, hablado por los indígenas en Santiago del Estero, el guaraní y el quechua, y que los indios lo consideraban un hechicero por su perfecto dominio de los distintos dialectos.

San Francisco Solano evangelizando indígenas en el Tucumán.

Su obra en el Tucumán fue gigantesca y se estima que bautizó miles de indios. Es cierto que la primera preocupación de los Franciscanos era la de bautizar a los indígenas, pero lo hacían individualmente conforme al aprovechamiento de la doctrina que cada uno mostraba. Prestaban especial atención a los niños, para los que había escuelas en todos los conventos.

La relación de fray Francisco Solano con las mujeres indias era de prudencia y distancia, tratando de evitar la tentación de la carne, más teniendo en cuenta los graves escándalos causados con las indias por algunos encomenderos, y aún a veces por ciertos padres doctrineros. Cuenta fray Diego de Córdoba y Salinas que el padre Solano, “…ordenó que, desde trecho de a cien pasos de su celdilla pobre donde se recogía, no pudiese pasar alguna india, ni llegase a hablarle, si no fuese en la iglesia, para confesarse o cosa necesaria; y si alguna pasaba la señalación, la hacía castigar con los fiscales de la doctrina, y con esta tregua se aseguraba de las astucias del enemigo”

A San Francisco Solano se le conoce también como “el Taumaturgo del Nuevo Mundo", por la gran cantidad de prodigios y milagros que realizó. Entre los muchos que se le atribuyen destacaré los siguientes:

En la ciudad de Trancas, cuando el pueblo originario comenzaba a abandonar la tierra debido a una larga sequía, el padre Francisco Solano clavó su bastón en la tierra e hizo brotar agua. El manantial, que se conoce como “el Pozo del Pescado”, nunca se secó. Hoy en día se consideran sus aguas milagrosas y numerosos peregrinos las utilizan para bendecir sus casas y haciendas e incluso para bañar en el propio manantial a enfermos.

Pozo del Pescado en Trancas, en la Provincia del Tucuman (Argentina).

En San Miguel de Tucumán celebrando unas fiestas con lidia de toros, se escapó uno muy bravo que mató indios y caballos. El padre Solano venía por la calle por donde corría el toro, ante el temor de todos, imploró a Dios, le mostró el cordón, el toro se calmó y se acercó a oler el cordón y terminó por arrodillarse y lamerle las manos y se dejó conducir de regreso al corral. Debido a este hecho, San Francisco Solano fue propuesto para Patrono de los Toreros, aunque el título final lo obtuvo San Pedro Regalado

San Francisco Solano y el toro. Autor del cuadro: Bartolomé Esteban Murillo, año 1645. Patrimonio Nacional. Reales Alcázares. Sevilla. Este cuadro proviene de la serie de lienzos realizados por Murillo para la decoración del Claustro Chico del Convento Casa-Grande de San Francisco, mostrando el milagro del amansamiento de un toro bravo.

En otra ocasión, fray Francisco Solano volvía de la provincia de Tucumán con una tropa de carros cargada de madera para la iglesia que mandó edificar en Santiago del Estero. La tropa se detuvo al paso del Río Dulce, que, muy crecido en ese momento, bramaba como un torrente y arrastraba árboles y peñascos. Otras carretas aguardaban también detenidas. Aseguraban los carreteros que el paso del río era allí muy hondo. Se desataron los bueyes. Mientras bestias y personas tomaban un descanso, fray Francisco, apartado, oraba. Al rato, ordenó uncir los bueyes y continuar el viaje. Todos le miraron con asombro, pero obedecieron. El padre Solano montó en su mulita y encabezó la marcha. Al entrar en el río, levantó el cordón de su hábito, y la masa de agua se abrió dejándole paso. Como el Santo, con su gracejo andaluz, dijera en tono de broma: “- ahí tienen el río hondo…“ Desde entonces se llamó Río Hondo a esa parte del Río Dulce, así como a la población que se halla a sus orillas. También se cuenta que antes de poder cruzar el río y no teniendo que comer, el padre Solano se puso a pescar y sacó tal cantidad de peces que alcanzó para todos.

En la Nueva Rioja sufrían una plaga de langostas que se comían el trigo. Buscaron al padre Solano para que bendijera los campos y alejara a estos animalitos dañinos. Fray Francisco lo hizo y las langostas se fueron.

En La Rioja del Tucumán, salvó a la ciudad cuando miles de indios Diaguitas conducidos por 45 caciques, cansados de los abusos que los españoles cometían contra ellos, se dispusieron a atacar y arrasar la ciudad. El padre Francisco Solano salió a hablarles, éstos depusieron su actitud al escuchar sus palabras y muchos solicitaron ser bautizados, pero con la condición de no tener como autoridad a ningún alcalde español. Fray Francisco les propuso que la autoridad máxima del lugar fuera la imagen de un Niño Jesús Alcalde. Todos lo aceptaron y se hizo la paz. La entronización del Niño Dios como Alcalde, dio origen a la fiesta llamada "Tinkunaco", una de las más importantes del Tucumán, que se celebra el 31 de diciembre al mediodía, bajo el sol riojano, con la asistencia de numerosas autoridades e incontables fieles.

Niño Dios como alcalde. Fiesta Tinkunaco en La Rioja (Argentina). Autor de la foto Noelia Diaco.

El capitán Cristóbal Barba de Alvarado da testimonio de que, viajando en funciones de teniente del Gobernador, con el padre Solano y una importante comitiva de españoles e indios, vinieron a encontrarse en peligro grave por la sed. El fraile le dijo: “Señor capitán, caven aquí. Al punto lo puso por obra el capitán. Cavó en la parte y lugar que el padre Francisco le había señalado. Y salió un golpe de agua con la cual bebieron todos los que se hallaron presentes, y las cabalgaduras y animales que traían”; y no fue la única vez que hizo esto.

En Santiago del Estero se cuenta que guardan una cuerda de su rabel que les hace muchos milagros, sobre todo a las señoras para tener un buen parto.

Después de 8 años de incansable labor en el Tucumán sus superiores le ordenaron venir a la Provincia de los XII Apóstoles, a la comunidad de Lima, como Guardián del nuevo Convento de La Recolección (Recoleta) de Santa María de los Ángeles.


LOS ÚLTIMOS AÑOS DE SU VIDA EN TRUJILLO Y EN LIMA

A los 49 años de edad el padre Solano inició el viaje de vuelta a Lima; fue lento, constante y agotador, pues lo hizo de nuevo a pie, enfermo y en lamentables condiciones físicas. El itinerario fue prácticamente el inverso al de su llegada al Tucumán. Pasó por Sucre y Potosí, La Paz, Copacabana, Cuzco, Ayacucho y finalmente Lima.

Lima era la ciudad más floreciente de América del Sur, capital del Virreinato del Perú que alcanzaba desde Panamá hasta el Estrecho de Magallanes. También era sede del Arzobispado y de la Audiencia Real. Tenía muchos colegios, conventos y hospitales, así como la Universidad de San Marcos

Plano de Lima del S. XVII de Nolasco, abajo a la derecha San Francisco Solano.

A finales del siglo XVI, coincidieron en Lima, al mismo tiempo que fray Francisco Solano, algunas personas Santas como San Martín de Porres (el célebre “Fray Escoba”), Santa Rosa de Lima y el arzobispo de Lima Santo Toribio de Mogrovejo.

Lima era un gran mosaico de razas y categorías sociales. Predominaban los andaluces, pero también había portugueses y sefardíes, negros de Angola, indios de diversas tribus y mestizos. La abundancia de dinero hizo crecer como la espuma los negocios mercantiles. Las mujeres rivalizaban en lujos y despilfarros, e incluso las esclavas vestían de seda y con joyas. Empezaron a proliferar los lugares de diversión y fiestas tales como tabernas, garitos, mancebías y corrales de comedias siendo que éstos últimos estaban prohibidos en el reino de España desde el 2 de mayo de 1598. Se cuenta que el padre Solano solía entrar en dichos lugares predicando la vida ordenada y el volver los ojos hacia Dios.

Al tiempo de estar en Lima, fray Francisco fue enviado a Trujillo donde permaneció 2 años sirviendo como Superior del Convento de La Encarnación.
 
El padre Solano mostró siempre una especial amistad con los pajarillos. El cronista fray Juan de Vergara, compañero suyo, cuenta de él que “…después de comer se iba a un montecillo que allí cerca estaba, desmigajando un pedazo de pan, que era el ordinario sustento que les llevaba. Llegábanse tantas aves sobre el siervo de Dios, que era cosa maravillosa, y estaban sobre su cabeza, hombros y manos hasta tanto que les echaba su bendición y entonces se iban”.

San Francisco Solano.

Al despedirse de Trujillo para volver a Lima predijo que vendría una gran ruina sobre la ciudad de Trujillo y, a los 3 meses, Trujillo fue asolada por una pestilencia que mató a más de 800 personas acompañada de un aguacero que desoló la ciudad y de una plaga de moscas y sabandijas.

En 1604, fue de nuevo trasladado a Lima. Contaba ya 55 años. Ese mismo año, el día 21 de diciembre predicó el famoso sermón de Lima en la Plaza Mayor. Pidió que se arrepintieran y se encomendaran a Dios, que los terremotos y diluvios que se venían dando en Lima y ciudades cercanas se debían a sus pecados: “…si no hay arrepentimiento, si no hay penitencia, si no se pide clemencia, Lima se hundirá en su ruina moral, se hundirá espiritualmente”. El efecto del sermón fue inmediato, durante toda esa noche las iglesias se abrieron, se expuso el Santísimo y se realizaron procesiones de penitencia, oraciones y promesas de buenas obras. Toda la ciudad entro en aflicción y todos trataron de arreglar sus vidas con Dios. Se ha dicho que este fue el más grande testimonio de conversiones que se haya visto en el Perú. Fue tal la conmoción y alboroto que provocó en la población que el Arzobispo, el tribunal de la Inquisición y la audiencia real, entre otros, pidieron se examinar en teología el contenido de las palabras pronunciadas por el padre Solano. En audiencia, fray Francisco Solano expuso que estando en su cuarto en oración, pensando en qué predicaría ese día en la Plaza, su pensamiento se iluminó; debía predicar lo dicho por el Apóstol Juan: Que los vicios de la carne, la avaricia y vanidad habían de destruir al mundo y que siendo esto así: ¿Cómo Lima no estás destruida con tantas torpezas y carnalidad, tanta soberbia y vanidad, tanta avaricia y malos tratos? Mira que si no te arrepientes, si no te enmiendas, te ha de destruir Dios muy pronto y quizá será esta noche. Dios no quiere la muerte del pecador, sino la conversión y que salve su espíritu; y que esto había dicho porque se enmendasen y no porque hubiese tenido revelación Divina de que fuera a ser destruida la ciudad esa noche. Se tomó nota escrita de lo declarado y, sin encontrar falta, se firmó y se envió al Virrey y al Arzobispo.


MUERTE Y CANONIZACIÓN

Debido a su enfermedad, fray Francisco Solano es trasladado a la enfermería del Convento de San Francisco de Lima. El último médico que le atendió fue Pedro Rodríguez, testificó que tenía debilidad en todo su cuerpo, que los continuos ayunos, las penitencias, la mala cama, le estaban descarnando y aumentaban sus fuertes dolencias de estómago. Parecía un esqueleto y sufría de fiebres y calenturas.

Poco antes de morir escribió una carta dirigida a su hermana Inés, en Montilla (España): “La gracia del Espíritu Santo sea siempre en su alma, hermana mía. No tengo otra plata ni oro que enviarle sino palabras, y no mías, sino de Jesucristo, que por eso me atrevo a escribirlas. Dice el dulcísimo Jesús por San Mateo: "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia"; en este lugar es amar a Dios según lo declaran algunos doctores y santos, pues bienaventurada el alma que en esta vida padece hambre y desea hartarse en el Señor, encendiéndose en su amor. Si vuestra merced, hermana mía, quiere ser dichosa y bienaventurada en esta vida y en la otra, tenga hambre y sed de servir a Dios, de amarle, poseerle y gozarle; quiera y ame a tan buen Dios de todo corazón, de toda su alma y con todas sus fuerzas. …y ofrézcale en sacrificio todos los trabajos, pobrezas y necesidades que padece, con hambre y sed de gozar de aquellas riquezas, delicias y regalos del Cielo, que es el centro de nuestro descanso... A todos mis sobrinos dará mis recomendaciones, encargándoles de mi parte sirvan a Dios y no le ofendan”.

Icono de San Francisco Solano. Proviene del Taller de Iconos Jean de Saint Denis www.tallerdeiconos.com.

Desde el 6 de junio de 1610 no abandonó su lecho de enfermo. El padre Guardián fray Pinedo declaró que era admirable ver como pasaba tantos días sin comer, parecía imposible que siguiera viviendo; sufría de mucho frío, se le abrigaba bastante, padecía de debilidad, de los dolores estomacales y de calambres en las piernas. A pesar de todos esos males, su rostro permanecía alegre y manifestaba estar contento con la voluntad de Dios, nunca se quejaba, aguardaba de gozar de la vida sin muerte, la bienaventuranza de estar  más cerca de Dios. Decía que Dios le había quitado todas las fuerzas del cuerpo para que no le pudiera ofender y se hacía leer textos que le llenaran de gozo y paz interior. Decía: ¡qué buen amigo es Dios!, ¡Amemos a nuestro buen Dios!

Bastón de San Francisco Solano, cruz con la que predicaba y silla en la que reposaba. Fotos facilitadas por Jaime Luque Luque.

El día de su muerte, 14 de julio de 1610, con 61 años de edad, festividad de San Buenaventura, los pajaritos cantaban como nunca se había oído. Fray Juan Gómez decía que Dios los había mandado. A las 10 y cuarto de la mañana expiró con serenidad en su rostro, diciendo “¡Glorificado sea Dios! Se cuenta que a esa misma hora las campanas de la Iglesia de Loreto en Sevilla, Convento donde pasó los primeros años de franciscano, se repicaron por unos minutos sin que nadie las tocase.

Testigos presenciales afirmaron que su cuerpo, que en vida era el de un hombre moreno, enjuto, de pocas carnes, después de muerto se transformó y se llenaron de carne los pies y las manos, su rostro se volvió blanco y muy hermoso, y yacente parecía estar vivo.

El entierro se celebró el 15 de Julio de 1610, acudieron unas cinco mil personas casi toda la población de Lima, y la gente se disputaba sus ropas, cabellos, etc. Fue necesario ponerle hasta un quinto hábito, todos querían tener una reliquia por el amor y devoción que le tenían. No se podía dejar ni por un minuto el cuerpo sin el cuidado de la guardia del Virrey, porque la gente seguía sacando algo del cuerpo; hay quien cuenta que en fervor fanático llegaron a llevarse un dedo y un diente del cadáver. Se le dio sepultura en medio de la capilla mayor, debajo del altar mayor de la Catedral de Lima.

Catedral de Lima. Perú.

Ese mismo día, antes del entierro se realizaron dos retratos, en lienzo, del Santo, los pintores fueron, Juan de Aguayo y el capitán Pedro Coelho, natural de Madrid, que conocía al padre Solano desde hacía 11 años. Como por las prisas ninguno de los dos retratos quedó bien, el Virrey, habiendo transcurrido unas horas del funeral, mandó que se abriera la sepultura y que los mismos pintores realizaran dos nuevos retratos del cadáver. Un grupo de frailes franciscanos daba luz con hachones encendidos, se desenterró el cuerpo que no había sufrido nada de corrupción y no tenía nada de mal olor y parecía como dormido. La orden era pintar sólo el rostro y las manos. Una vez realizado el trabajo, lo volvieron a enterrar. 

San Francisco Solano. Oleo post mortem realizado por el artista Pedro Reinalte Coelho en 1610. Se conserva en el Convento de San Francisco de Lima. Es, con toda seguridad, el retrato más fidedigno del Santo.
San Francisco Solano. Oleo post mortem. Autor anónimo. Año 1610. Se conserva en Montilla (Córdoba). Foto facilitada por Jaime Luque Luque.

Tan sólo 15 días después de la muerte del padre Solano se abrió el proceso de canonización, una información sobre la vida y costumbres de fray Francisco Solano, y sobre los milagros y maravillas que Dios obró por sus manos”. Las gestiones comenzaron en Lima, donde hubo 500 testigos, y después continuaron en otras ciudades del Perú, en el Tucumán y en España.

Mucho antes de que Roma lo elevara a los altares, el padre Francisco Solano ya era venerado en innumerables iglesias y reconocido como Patrono de numerosas localidades americanas y benefactor de su ciudad natal. Esta devoción creciente, puenteaba y contravenía el farragoso y largo protocolo romano de reconocimiento de Santidad, que el Papa Urbano VIII había reservado en exclusiva para la Santa Sede y que en una Bula fechada el 30 de octubre de 1635 así ratificaba:   …prohibiendo el culto en las Iglesias a las imágenes, pinturas o cuerpos de personas no beatificadas o canonizadas, ni a la impresión de sus supuestos milagros o revelaciones, por no abrir puertas y aclamar Santos si no han sido declarados como tales por la Santa Sede”.  Siguiendo el mandato del Papa Urbano VIII, fray Pedro Arauz, Calificador del Santo Oficio y Ministro Provincial de la Provincia de los Doce Apóstoles del Perú, dicta una patente de no culto desde el Convento de Jesús de Lima, el 13 de noviembre de 1659, por la que ordena: “se quite y hagan quitar de las Iglesias las imágenes o pinturas que por devoción se haya hecho del Santo Varón fray Francisco Solano y que se cumpla este mandato”. Pero el culto y veneración al padre Solano eran ya irrefrenables, por todos los lugares se proclamaban nuevos milagros, curaciones y gracias recibidas que al Santo se atribuían.


San Francisco Solano, Patrón de El Galpón (Provincia de Salta, en Argentina) Devotos Gauchos con la imagen del Santo.

El 1674 el Papa Clemente X procedió a la Beatificación de Francisco Solano y se decreta: “…que reciba el nombre de beato y que su cuerpo y reliquias se expongan, sin sacar procesiones, a la veneración de los fieles, y se celebre Misa de Confesor no pontífice, la recitación del oficio, en Montilla pueblo natal del Francisco Solano y en Lima donde reposan sus restos y la región Tucumana”.

El 27 de diciembre de 1726 el Papa Benedicto XIII publicó la Bula de Canonización. La noticia auténtica de la canonización llegó a Lima a principios de 1728. El Virrey mandó iluminar la ciudad por 8 días. El 24 de Julio se celebró solemnemente la fiesta de San Francisco Solano. Las campanas no se cansaron en su repiqueteo, se hicieron fogatas, cohetes voladores, clarines, cajas y chirimías. 

Monumento a San Francisco Solano en Villamontes Gran Chaco (Bolivia). Autor de la foto: Lokomoises.

San Francisco Solano es Patrono de los Terremotos, de los Navegantes, de la Mar del Sur, de la Unión de Misioneros Franciscanos y del Folclore Argentino. También es Patrono de Montilla (España) y de numerosas ciudades americanas como Lima, La Habana, Panamá, Cartagena de Indias, La Plata, Ayacucho y Santiago de Chile, entre otras. Su imagen es venerada en el tempo franciscano de Santiago del Estero el día 24 de Julio. En España su festividad es el 14 de Julio.

Mosén José Mairal Villellas junto a la reliquia de San Francisco Solano en La Iglesia parroquial de Santa Bárbara de La Puebla de Castro. Autor de la foto: Pedro Bardaji Suarez. 




























EL SANTO DE LA ALEGRÍA Y DE LA POBREZA Y CARIDAD FRANCISCANA

San Francisco Solano 
evangelizando 
indígenas.
Iconográficamente se le suele representar sosteniendo un violín en una mano y alzando la cruz con la otra. Solía cantar y bailar ayudado de un pequeño rabel (instrumento musical precursor del violín) de dos cuerdas que tocaba con un arco. El primero que usó el término “Violín” para referirse al instrumento que tocaba el Santo fue el cronista Diego de Córdoba. Se narra que también tocaba la flauta pastoril y que utilizaba los instrumentos musicales en la evangelización de los pueblos indígenas por donde desarrolló su misión apostólica.
Los cronistas de San Francisco Solano relatan que desde joven llevaba una vida muy austera, de profunda humildad y desprecio de su persona, amigo de la penitencia y de la oración, visitaba con frecuencia al Santísimo por la noche y se quedaba hasta altas horas. En las mañanas, muy temprano, al pasar por su puerta se le veía tocar el rabel y cantar alabanzas al señor y a la Virgen María. En su oración diaria en el templo, cantaba y danzaba para honrar y alabar a Dios, a la Virgen y a los Santos de su devoción. Cantaba coplas de amor al Divino Niño Jesús, sobre todo en la Navidad, e invitaba todos los religiosos a cantar. Sus excesivas penitencias y su espíritu de oración no le impedían ser alegre con los demás. Francisco Solano fue el Santo de la alegría y de la caridad. Acudía siempre a servir a los pobres y necesitados, hacía de enfermero, les llevaba medicamentos, les confesaba, les repartía las cosas que obtenía mediante limosna, les pedía que volvieran sus ojos a Dios y les ayudaba a bien morir. Sus principales armas fueron un rabel y una cruz que alzaba con su mano al predicar.


LA RELIQUIA DE SAN FRANCISCO SOLANO VIAJA A GINEBRA DURANTE LA GUERRA CIVIL

Al estallar la Guerra Civil en España (1936) y para proteger las obras de arte, fundamentalmente las relacionadas con el culto religioso, de los ataques destructores de grupos anarquistas y anticlericales, el Gobierno de La República puso en marcha una Junta de Incautación a fin de salvar y proteger el patrimonio artístico de España. Con todas estas obras se creó el Tesoro Artístico Nacional que viajó, en cajas, junto al Gobierno de La República, desde Madrid a Valencia, desde aquí a Figueras y finalmente, en febrero de 1939, a Ginebra (Suiza), donde fueron depositadas en el Palacio de las Naciones. 
 
En el archivo de la Iglesia Parroquial de La Puebla de Castro se conserva el acta, de fecha 27 de noviembre de 1937, por el que una delegación de la Junta Central del Tesoro Artístico, recibe, del concejo municipal de La Puebla de Castro, varios objetos religiosos y de culto entre los que se encuentran las tablas del Retablo gótico de San Román de Castro y los 2 relicarios de plata.  De modo que, junto a las obras del Museo del Prado, que conformaban el núcleo del Tesoro Artístico Nacional, viajaron también varias joyas del tesoro religioso de La Puebla de Castro, entre ellas, los huesos de San Francisco Solano y de Santa Rosa de Lima que sufrieron el exilio. El Museo del Prado nos ha facilitado fotocopias de las anotaciones del primer inventario que se realizó de las cajas al llegar a Ginebra, en concreto las anotaciones manuscritas del experto Neil MacLaren, Director de la National Gallery de Londres; en dichas anotaciones y en posteriores hojas escritas a máquina, aparecen, entre otros, los objetos citados evacuados de La Puebla de Castro. 
 
Las cajas del Tesoro Artístico Nacional depositadas en el Palacio de la Sociedad de Naciones de Ginebra (Suiza). Año 1939. En estas cajas estaban las tablas del Retablo Gótico de San Román de Castro y los relicarios de San Francisco Solano y de Santa Rosa de Lima, junto a otros bienes incautados en la Iglesia de Santa Bárbara de La Puebla de Castro el 27 de Noviembre de 1937.


Durante los meses de mayo y junio de 1939 las cajas del Tesoro Artístico Nacional regresaron a España. La Puebla de Castro recuperó el Retablo gótico de San Román de Castro y el hueso de San Francisco Solano. En el "Catálogo monumental de España. Huesca." Publicado por el C.S.I.C. en 1942, el eminente historiador D. Ricardo del Arco y Garay, recoge en la página 233: "La parroquia de La Puebla de Castro ha podido recuperar, entre otras piezas, 2 relicarios, uno con un hueso de San Francisco Solano, apóstol de las Indias". También D. Ricardo del Arco, en su artículo titulado "El Templo románico de Castro" publicado en el Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo 111, año 1942, páginas 291 a 395, escribe el siguiente párrafo final: "Los marxistas ocuparon la comarca y despojaron a Castro de sus obras de arte, lo mismo que al templo parroquial de La Puebla de Castro. Ha podido ser recuperado íntegro el retablo mayor… y otras piezas de orfebrería, entre las que destacan dos cálices, dos relicarios (uno con un hueso de San Francisco Solano, apóstol de las Indias) y una fuente bautismal, de plata, del siglo XVIII. Todo estaba en la iglesia parroquial." 

En la actualidad el relicario de plata que contiene el hueso cúbito del antebrazo del llamado "Apóstol de América", San Francisco Solano se guarda en el Joyero-Museo de la Iglesia Parroquial de Santa Bárbara de La Puebla de Castro.



FUENTES CONSULTADAS

Relicario con hueso de San Francisco Solano en La Puebla de Castro: Catálogo Monumental de Huesca, Ricardo del Arco, C.S.I.C., Madrid, 1942, página 233.    

Archivo de la Iglesia Parroquial de Santa Bárbara de La Puebla de Castro. Acta de incautación, de la delegación de la Junta Central del Tesoro Artístico, de objetos religiosos y de culto, fecha 27 de noviembre de 1937.

Archivo Diocesano de Barbastro-Monzón. Legajo 815: Inventario arciprestazgos Graus, Campo, La Fueva. Carpeta La Puebla de Castro: inventarios de los bienes de la iglesia colegial de La Puebla de Castro de los años 1774, 1777 y 1790.

Museo del Prado. Inventarios de las cajas del Tesoro Artístico Nacional al llegar a Ginebra. 1939.

Los datos de esta breve semblanza del Santo han sido contrastados en los documentos y las declaraciones escritas de testigos, que se recogieron, a partir de los 15 días de su muerte, y que forman parte del expediente de su proceso de Canonización. También he consultado: “El Apóstol de América, San Francisco Solano” del padre Luis Julián Plandolit OFM, editorial Cisneros, Madrid, año 1963; “Vida de San Francisco Solano” de fray Emilio Carpio Ponce OFM, Convento de San Francisco de Jesús, Lima, Perú, Agosto de 2011; “San Francisco Solano, en Año Cristiano, Tomo III” del padre Rubén Vargas Ugarte, S.J., Madrid, Ed. Católica (BAC 185), 1959, pp. 125-133.

Nuestro agradecimiento a Mosén José Mairal Villellas, Cura Párroco de La Puebla de Castro,  por la labor que realiza de conservación y enriquecimiento del patrimonio religioso cultural del Pueblo, así como por las facilidades que da para el acceso, estudio y divulgación de los bienes que con tanto celo custodia.


SAN FRANCISCO SOLANO EN MONTILLA (CÓRDOBA)

Placa en la Iglesia de San Francisco Solano. 
Montilla (Córdoba)


San Francisco Solano –“El Santo”, como todos los montillanos lo conocen–  es el Patrón de la Ciudad.

La iglesia parroquial de San Francisco Solano se levanta en el solar que ocupó la casa en que nació el Santo. El solar fue adquirido en 1664 a expensas de Francisco Isidro de Alba, oidor de la Real Chancillería de Granada que, junto con el pueblo de Montilla, inició la construcción del nuevo templo en 1681. En este lugar se guarda un importante patrimonio, con obras de arte alusivas a la vida de San Francisco Solano. La tradición asegura que en el lugar exacto que hoy ocupa la imagen titular del Patrón, en el retablo mayor, estaba la habitación donde nació el “Evangelizador de las Américas”.


Si desea saber más sobre “SAN FRANCISCO SOLANO EN MONTILLA”,  puede clicar sobre los títulos siguientes:


Imágenes y fuente de San Francisco Solano en Montilla (Córdoba). Fotos facilitadas por José Palma Varo.


CANCIÓN A SAN FRANCISCO SOLANO

El grupo musical Almagato  publicó en 2006 un CD-Libro titulado “El ensueño del monte”, recopilatorio de cultura, ritmos, mitos y leyendas del Noreste Argentino, en especial de la provincia de Santiago del Estero.

CD-Libro "El Sueño del Monte" 
de Almagato.
Una de las canciones esta dedicada a San Francisco Solano, su título “La violín Solano (violín de la tierra)”, voces: Gloria Geberovich y Jaime González. El ritmo es una zamba, danza de cortejo en la que la pareja de bailarines evoluciona hablándose con pañuelos, el hombre persigue a la mujer, que le rehúye con una mezcla de recato y picardía. En éste, como en otros bailes, hay unos gritos de mando de uno de los músicos, para organizar el baile en el tumulto que suele montarse en las fiestas populares; al empezar se grita: “¡Se va una Zamba!”; para dar comienzo al baile: “¡Adentro!”; para indicar el estribillo: “¡A la vuelta!”; para indicar que comienza la segunda parte: “¡Se va la segunda!”.

Pueden escuchar la CANCIÓN, “LA VIOLÍN DE SOLANO” haciendo CLIC sobre el signo del triángulo del reproductor siguiente:


                                   
                                   LETRA DE LA CANCIÓN:

Llegó Francisco Solano
con su violín y su cruz
trayendo sonidos
de las sombras a la luz.
Iba trayendo sonidos
de las sombras a la luz.

Cruzando los salitrales,
por techo el azul del cielo,
la voz del coyuyo
le fue prestando su acento.
La música del coyuyo
le fue prestando su acento.

Con el pulso de la tierra
Santiago lanza su canto:
las armas no ganan guerras
pero sí el violín de un Santo,
con el pulso de la tierra
Santiago lanza su canto.

Su mano abierta y curtida
de amor y de soledad
arrancaba espinas
que sangraban libertad,
Francisco sacaba espinas
que sangraban libertad.

Del norte llegó viajando
a Santiago del Estero
y al cielo subió cantando
este Santo violinero,
y al cielo subió tocando
este Santo violinero.

Con el pulso de la tierra
Santiago lanza su canto:
las armas no ganan guerras
pero sí el violín de un Santo,
con el pulso de la tierra
Santiago lanza su canto.

(El Coyuyo es una chicharra o cigarra muy ruidosa y abundante en Santiago del Estero)


El CD-Libro “El sueño del Monte”, rinde homenaje a Mauricio Aznar y a Santiago del Estero, la primera ciudad que se levantó en suelo Argentino en el año 1533. Almagato lo componen: Patricia Badian y Alicia Fernández (voz), Alberto Moreno (voz y quena), Jaime Lapeña (violín y vioala), Jaime Gonzalez (voz, guitarra española y acústica, charangos, mandolín, flautas, ocarina, bombos, sachabombos, cajas y percusiones). Trabajo publicado en 2006 por el propio Almagato en colaboración el Gobierno de Aragón. 


BENDICIÓN DE SAN FRANCISCO SOLANO EN HUMAUACA (PROVINCIA DE JUJUY, EN ARGENTINA)

En la torre de la esquina del antiguo Cabildo de la ciudad construido en 1940, frente a la Plaza de Humauaca aparece todos los días, a las 12 horas del mediodía, la imagen articulada de San Francisco Solano a dar su bendición a todos los presentes; tiene 3 movimientos de saludo y aparece por apenas un minuto.








Si desean ver el artículo completo del VIAJE Y ESTANCIA DE LA RELIQUIA de San Francisco Solano de La Puebla de Castro en el municipio de Montilla (Córdoba), cliquen sobre el siguiente Título:







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