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ABADIADO DE CASTRO - 3 de 3 - ESTUDIO DEMOGRÁFICO Y ECONÓMICO DE LA PUEBLA DE CASTRO EN LOS SIGLOS XVIII Y XIX

ABADIADO DE CASTRO   (3de3)

3) ESTUDIO DEMOGRÁFICO Y ECONÓMICO DE LA PUEBLA DE CASTRO
    EN LOS SIGLOS XVIII y XIX. Se analizan documentos de 1747 y 1817.

(Autor: Antonio Torres Rausa;
 Licenciado en Filosofía y Letras y en Derecho, organista y miembro fundador de la Asociación Aragonesa Aguilera de Heredia, amigos del órgano)

Artículo publicado en el “Diario del AltoAragón”, 10 de agosto de 2009

Bendición de las casas el Sábado Santo y recogida de huevos por Mosén Antonio Olivera y el sacristan Mariano Serena "Borbón". Fecha de la foto: 4 de Abril de 1954. Se encuentran en la Plaza Mayor, en la puerta de Casa El Sastre.
Los monaguillos cantábamos: ”Ángeles somos, del cielo venimos, cestas traemos y huevos pedimos”
A TRAVÉS de amplios cuestionarios que los visitadores apostólicos preparaban en sus visitas pastorales a las parroquias de su diócesis, hemos conocido cantidad de datos sobre pueblos que hoy serían totalmente desconocidos. En su día, publicamos en este mismo medio, las visitas pastorales del Obispo de Barbastro a La Puebla de Castro en los años 1528, 1597 y 1699. De las visitas se desprenden cantidad de noticias sobre el retablo, campanas, ajuar de la Iglesia, vida y conducta de los curas y parroquianos, etc.

Hoy me voy a centrar en los datos que aporta la cédula que envía el cura de La Puebla de Castro a su obispo el 7 de abril de 1747, en la que le da cuentas del Cumplimiento Pascual de sus feligreses, que dicho sea de paso, corresponde al 100% de los habitantes del pueblo.

La Iglesia obligaba, y que yo sepa el precepto sigue vigente, a que todos sus feligreses comulgasen y confesasen, por lo menos, una vez al año. Este precepto se hacía cumplir en la Pascua y se aprovechaba para realizar un examen previo de doctrina cristiana. De esta manera, la Iglesia tenía un conocimiento total del estado espiritual de su grey, que en lo que se refiere al estado material, como también veremos, lo realizaba a través del diezmo.

La confesión tenía que ser sincera en cuanto a los pecados más graves y vergonzantes pues, de lo contrario, la comunión sería sacrílega: Por eso, para facilitar el anonimato, se traían confesores de otros pueblos que no conociesen al penitente y así y todo, en muchos casos, el cumplimiento pascual no dejaba de ser un “cumplo y miento”. En todo caso es justo reconocer, el prestigio que siempre tuvo la Iglesia con respecto al sigilo sacramental o secreto de confesión, lo cual no impedía tener un exhaustivo conocimiento de cada uno de sus feligreses y del conjunto de su grey.

El documento que analizo se refiere al Cumplimiento Pascual que hubo en La Puebla de Castro el 7 de Abril del año 1747 y que se encuentra en el archivo de la Diócesis de Barbastro. El racionero y regente Joseph asevera “por la verdad in pectore sacerdotis que han cumplido todos los parroquianos con los anuales preceptos de confesión y comunión... y así mismo han sido examinados y aprobados en la doctrina Cristiana como consta del asiento en los cinco libros”. En la cédula analiza casa por casa y a cada uno de sus vecinos, haciendo constar su estado, casado-a, soltero-a, viudo-a, mancebo, doncella, párvulo-a, menor, criado-a , pastor...

Dice que los nacidos y bautizados en el año 1746 son 27, de una población de 422 habitantes. Los difuntos adultos son 12 y los difuntos párvulos suman 28.

La primera conclusión que sacamos es la elevada tasa de natalidad que sobrepasa el 6% de la población, que no es nada si tenemos en cuenta la mortandad que asciende al 10% (hoy consideraríamos una mortandad normal la que va entre el 0,8 y el 1%). Por lo que se observa, el tránsito del parvulario era más que difícil, ya que de los 40 fallecidos más de la mitad son párvulos.

Los parroquianos que enumera la cédula que han cumplido con el precepto, son 422, incluidos 5 menores, y siendo el cumplimiento el 100% de la población, significa que ése es el número de habitantes, incluyendo a los 19 habitantes de Castro. La hoy desaparecida aldea de Castro estaba constituida por Casa Joseph Rami (9 de familia más 2 pastores y una criada), Casa Ramón Oncino (2 de familia y un criado) y Casa Joseph Salamero (4 de familia). También se incluye la actualmente en ruinas Casa Peralta, con sus 2 casas, la denominada principal o Casa de Dª Theresa Soldevilla Viuda (5 de familia más la criada) y Casa del Basallo, donde vive un matrimonio al servicio de la principal.

El total de 422 vecinos se distribuyen en 99 casas con un promedio de poco más de 4 personas por casa. En la mayor parte de las casas convivían 3 generaciones y en algún caso 2 matrimonios que ni siquiera eran familia pero que aprovechaban la misma casa.
Las casas de mayor poderío económico son las más pobladas: “Casa Juan Antonio La Casa” y “Casa Andrés Gudel” que tienen 11 miembros respectivamente contando 2 criados y 2 criadas cada una de ellas.

Es de destacar la “Casa del Abad”, que cita a Magdalena Aguilar como casera, María Nadal como criada y a Pedro Cardid y Fco. Joyas como criados. El abad es con toda seguridad el Dr. Joseph de Lasala, siendo obispo de Barbastro D. Juan Manuel Cornel, hijo de Cerler y que por cierto murió en La Puebla de Castro cuando iba de viaje.

No es de extrañar el poderío del Sr. Abad, ya que La Puebla de Castro era un abadiado de patronato señorial, dependiente del Marqués de Castro que elegía al abad y lo presentaba al Obispo. Prerrogativa exclusiva del abad de Castro era el derecho de colación o investidura de sus racioneros o curas coadjutores, único caso que se daba en toda la diócesis de Barbastro. El abad de La Puebla de Castro tenía el diezmo sobre Castro, La Puebla, Barasona y Peralta. Como quiera que de los diezmos había que repartir 2/9, en concepto de tercias reales, al señor temporal (marqués de Castro) y ¼ al Sr. Obispo (de ahí viene la frase de “tener muchos cuartos”), había que llevar una disciplina contable muy prolija, lo que nos permite hoy tener una idea muy aproximada de la producción agropecuaria de aquellos tiempos.

Tenemos documentación muy precisa del valor del diezmo del Abad en una fecha algo posterior, cuando al quedar vacante el abadiado por muerte del abad en 1817, D. Antonio Díaz, en nombre de su Ilma., pide al capellán de La Puebla de Castro D. Francisco Lacasa que cuantifique el valor del diezmo de la cosecha próxima a efectos de poder determinar qué tanto por ciento debía pedir al nuevo candidato para el puesto de Abad. Por lo que se ve para optar al puesto tenía que ser un clérigo con cierta liquidez ya que su señor (obispo o marqués), que irían algo alcanzados, pedían dinero por adelantado. De la contestación que D. Francisco Lacasa hace a su Ilma. Se deducen las siguientes cifras:

Ingresos del Sr. Abad por diezmada
Cahíces de mixtura ............................ 70
cahíces de trigo ................................. 14
cahíces de ordio-cebada ..................... 8
cahíces escalla .................................. 24
cahíces avena ..................................... 2
nietros de vino ..................130 (26,000 l)
arrobas de cáñamo ........................... 20
mijo
pollos
gallinas de treudo ............................... 4
quintales de aceite .............................. 8

Producción global de Castro,
La Puebla y Barasona
Cahíces de mixtura ...........................700
cahíces de trigo ................ 140 (93.240l.)
cahíces de ordio-cebada .................... 80
cahíces escalla ................................ 240
cahíces avena ................................... 20
nietros de vino ........... 1.300 (260-000 l.)
arrobas de cáñamo ......................... 200
mijo
pollos
gallinas de treudo ............................. 40
quintales de aceite ............................ 80
               (aprox. 4000 l.) (mala cosecha)

Éstos son los ingresos que se estima tendrá el Abad en el año 1818 y, en consecuencia deducimos los totales del abadiado. El Sr. Abad, aparte de sus obligaciones con el Sr. Obispo y con el Marqués de Castro tendrá que repartir entre sus racioneros, que eran cinco, y el vicario de Barasona. Naturalmente, tenía, además, los ingresos derivados del culto, por lo que, en conjunto, el abad de La Puebla de Castro se permitía una vida relativamente holgada y su puesto era codiciado por la mayor parte del clero de la diócesis.

La mixtura era la materia prima con la que se hacía el pan que comían los pobres, es decir, la mayoría del pueblo. Con sólo 140 cahíces de trigo estimamos que sólo podía comer pan blanco una tercera parte de la población, lo cual coincide con las noticias que nos da el Diccionario Madoz que dice que La Puebla produce pan sólo para una tercera parte de su población. La rentabilidad del suelo era muy baja, no mucho más alta que la de siglos anteriores que no sobrepasaba la relación de 3 granos por cada uno de simiente.

En cuanto al aceite, si estimamos un consumo de 25 litros por persona, debemos pensar en una autosuficiencia con cosechas normales de 10.000-12.000 litros.

En cuanto a la producción vinícola es claramente superior a la de los tiempos últimos, antes de que las viñas fueran arrancadas. En el año 1943 se declaró una cosecha de 168.000 l. y en 1962 sólo se alcanzaron 162.400 litros. En la fecha a que nos referimos había mucha viña plantada y una producción de 260.000 litros reportaría a las principales casas los necesarios recursos para mantener un cierto estatus.

No deja de ser paradójico en una visión moderna de la economía, que con estas cifras de producción aportadas se pudieran mantener en el conjunto de este territorio 25 criados, 11 criadas y 6 pastores, según aparece en la citada cédula del Cumplimiento Pascual de 1747.







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