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SAN ANTONIO Y LA FOGUERA 2026

FESTIVIDAD DE SAN ANTONIO ABAD EN LA PUEBLA DE CASTRO

17 de Enero de 2026, sábado

  • 12 h. Encendido de la hoguera 
  • 13 h. Santa Misa en la capilla de San Antonio Abad
  • 19 hSubasta en el Bar Social y, seguidamente, 
  • Estofado de Corzo ofrecido a todos los presentes por la Asociación de Cazadores
Recogida de donativos para la Subasta en el Bar Social

Autor del cartel: Mariano Serena Samitier

Organiza: Parroquia de La Puebla de Castro
Colabora: Asociación de Cazadores

SAN ANTONIO Y LA FOGUERA POR ROMÁN CARRERA GIMÉNEZ

SAN ANTONIO ABAD, BENDICIÓN DE LOS ANIMALES, LA SUBASTA Y LA FOGUERA. 17 de Enero.


Autor del poema: Román Carrera Giménez
Poema publicado en “El Libré” de las fiestas de La Puebla de Castro de 1993




Al bendito San Antonio
qu´al desierto s´en va í,
en su capilla del Barrio
s´ha venerau mucho aquí.


Ermita de San Antonio Abad.
Autor de la foto: Pedro Bardaji Suarez

D´aquella tan llarga vida
yo no sé to´l historial,
pero en custión de memoria
aún m´encontro prou tar cual
y m´acordo d´estas cosas
de cuan eba yo zagal:

Aprovechán las vacaciones
y pasada la Navidá
la leña pa la foguera
mos meteban a carriá.

Cara´l monte desfilaban
las cuadrillas de zagals
per las tardes cuan marchaban
ben provistos de ramals.
Cada cuadrilla su choca
cojeba con ilusión,
cuan la teneban atada
mos meteban en cordón
y estiraban cara´l Bario
on formaban el montón.

Tamé iban a los leñeros
de las eras y las casas,
y mos llevaban maderos
de las casas espaldadas.

Al escurecé per la tarde
los días del novenario,
iban al Santo a rezale
la novena y el Rosario.
con pío fervor
de Antonio los triunfos
victorias y honor”.

Ya en el día de su fiesta,
el diecisiete d´enero,
encendé la gran foguera
eba siempre lo primero.


Foguera de San Antonio. Autor de la foto: José Noguera García
La puerta de la capilla
s´abriba a continuación;
to´l día la chen dentraba
llevada per la devoción
hacia el Santo que visitaba
pedinle su protección.

Las imágenes y el retablo
eban de güeña calidá;
estaban con San Antonio,
de compañeros d´altá,
San Vicente y San Lorenzo
y la Virgen del Pilá.

En el lau de San Vicente
estaba la tenalleta,
la que guardaba l´aceite
pa cargá la lampareta.

Cuan al Santo en su capilla
tanta chen el veneraba
y allí misas ofrecidas
tantísmas sen celebraba,
se le feba la novena
cuan su fiesta s´acercaba,
con misa per la mañana
y rosario a la tardada.

Allí la misa primera
feba siempre sobre tó
en el día de su fiesta
el especial predicadó.

La mayó feba el párroco
en la iglesia parroquial,
on predicaba l´otro
un sermón fenomenal.

Aquel día las campanas
baldiaban todas a la vez,
a las diez pa la gran Misa
y a las doce pa comé.

Tamé sobre la capilla,
arriba en su ventaneta,
daba güeltas muy ligera
la graciosa campaneta.

Hasta l´año trenta y nueve
no va sé costumbre aquí;
al Portal tó aquellos vajes
sacaban a bendecí,
y abrevá ta las Cañutas
los llevaban desd´allí.

Güegos, cebollas, patatas,
bel guirlache u mazapán,
de tocino muchas patas,
y algún pollo de corral;
algunos de mucha pasta
per la tarde en el Portal
al puyá en la subasta
se gastaban un dineral.


Subasta de San Antonio año 2009. En la mesa, de izquieda a derecha, Gregorio Bardaji Cajigós de Casa Romeu, Mosén Jose Mairal Villellas y Mariano Serena Garuz "Borbón". Detrás, de izquierda a derecha, Manuel Garuz Suils "Manolé de Gul", Raquel Torres Rubiella de Casa Nacenta y María Dolores Barbanoj Arasanz de Casa Tereseta. Delante, en la esquina inferior izquierda, María Cosculluela Mora de Casa el Sastre.  
Autor de la foto: Pedro Bardaji Suarez

En el Bario mientras tanto,
ardeba la foguera,
y en la capilla ante el Santo
muchísmas velas de cera.

Hoy se llevan sobre ruedas
las chocas y los maderos
y zagals casi no´n queda
en estos tiempos modernos.

Ya en La Puebla de Castro
é poca chen la que queda;
más el diecisite d´enero,
aunque seiga sin novena,
aún celebrán San Antonio
y le fan la gran foguera.




Pueden acceder al artículo sobre la presentación de Poemario de Román Carrera en La Puebla de Castro clicando sobre el siguiente título:

GOZOS DE SAN ANTONIO ABAD

GOZOS DE SAN ANTONIO ABAD

Autor del artículo: Mosén José Mairal Villellas


San Antonio Abad
venerado en la Ermita del Barrio.
Foto facilitada por Mosén José Mairal
Cantemos acordes con vivo fervor
de Antonio los triunfos: victoria y honor.

Apenas siente Antonio, de Dios la inspiración,
riquezas y delicias, disfruta con amor.
Su alma se extasía, en un mundo mejor,
y en rutas derivadas, se esconde sin temor.

Cantemos acordes con vivo fervor
de Antonio los triunfos: victoria y honor.

Antonio diligente, con celo y con saber;
al grande y al pequeño enseña por doquier.
Así que, placentero, disfruta en soledad:
al Dios de los amores, ternuras y bondad.

Cantemos acordes con vivo fervor
de Antonio los triunfos: victoria y honor.



ORACIÓN:
Oh Dios, que concediste a San Antonio Abad servirte en el desierto con una vida santa, concédenos, por su intercesión, que negándonos a nosotros mismos, te amemos siempre y sobre todas las cosas. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.


LOS REYES MAGOS LLEGAN A LA PUEBLA DE CASTRO 5 DE ENERO DE 2026

¡ Los Reyes Magos de Oriente nos visitan !

Viernes 5 de enero de 2026

A las 18:30 h. los recibiremos en el Barrio San Antonio y juntos les acompañaremos a la Plaza Mayor

A las 19:30 h. habrá, para todos, chocolate con torta en el Bar Social

Acto organizado por la Asociación Cultural de La Puebla de Castro

CONCIERTO DE NAVIDAD 2025 EN LA PUEBLA DE CASTRO

Concierto de Villancicos en La Iglesia Parroquial de Santa Bárbara de La Puebla de Castro

Sopranos: Ruth Reparaz y Cristina Gallud

Organista: Maite Aranzabal (Organista Titular del Santuario de Torreciudad)

Día: Sábado 27 de diciembre de 2025

Hora: 19:15 h.

Lugar: Iglesia Parroquial de Santa Bárbara de La Puebla de Castro


Autor del cartel: Mariano Serena Samitier

De izquierda a derecha, la soprano Cristina Gallud, la organista de Torreciudad Maite Aranzabal y la soprano Ruth Reparaz. Foto de https://torreciudad.org/

Programa del Concierto

Programa del Concierto de Villancicos


EL HUEVO DE YEGUA

Vicente Burrel Guillén
Autor del artículo:   
Vicente Burrel Guillen


Tengo por cierta, porque así me la contó mi abuelo, esta extraordinaria historia que aquí voy a relatar, con asombroso desenlace en la Sierra de El Mon que La Puebla de Castro comparte con el vecino pueblo de Aguinaliu.



Me contó mi abuelo que los jóvenes hermanos Prudencio y Sebastián, del vecino pueblo de Aguinaliu, marcharon cruzando la montaña de El Mon, a la Feria de Barbastro, una de las Ferias ganaderas más importantes de Aragón. Llevaban prous cuartos (suficiente dinero) y el encargo de su padre de comprar una buena mula para aliviarles la pesada carga de las tareas del campo.

Dicen que Prudencio y Sebastián eran algo simplots, es decir, cortos de entendederas, y, en previsión de desastres, bien que les advirtió su padre que tuvieran cuidado de no ser engañados.

La sierra de El Mon. Foto tomada durante la construcción de los túneles en la carretera de la central que conduce, por el Congosto de Olvena (antiguamente denominado Tallada de Castro), a Barbastro. Foto facilitada por Casa Gul de La Puebla de Castro.

Llegaron con hora a la Feria de Barbastro y allí, poco acostumbrados a tanta gente, entre tantos puestos, con tanto alboroto, perdieron el oremus y se enferiaron, es decir, gastaron más de lo debido. Al cabo de un rato cargaban ya una talega llena de esquilas, navajas, abarcas, ramales, y otras variopintas zarandajas que habían comprado.

Los pertinaces rebuznos y relinchos de las caballerías de uno de los tratantes de bajes de la Feria, les recordó su misión. Y cayeron en la cuenta de que, descontando el dinero gastado, no les alcanzaban los cuartos para ninguna de las mulas y machos a la venta.

Qué desespero el de estos hermanos. No podían volver a casa sin la mula. Sebastián chemecaba (gemía) recordando las veces que el padre les había zurrado la badana y Prudencio pronosticaba un fatal desenlace: “¡ay nino (chico), pobres de nusotros (nosotros), menudo batán mos (nos) espera…!”

Tanto lamento despertó el interés de un hortelano vivales que allí exponía a la venta sus verduras: “¡Zagals (zagales), tos siento sulsí (os noto angustiados)!, ¿qué tos (os) pasa…?”. Los hermanos, confiados, le contaron su desgracia. Y aquel hombre, fingiendo apiadarse de tanta tragedia, les ofreció venderles, por el dinero que les quedaba, un huevo de yegua. “¡¿Vende usté (usted) guegos (huevos) de yegua…?!”, preguntó, entre sorprendido y aliviado, Prudencio.

Ignorantes de cómo podía ser un huevo de yegua si tales los hubiera, los dos hermanos aprovecharon la oportunidad que se les ofrecía e hicieron negocio.

El avieso vendedor retiró la tela que cubría una cesta donde, envuelto por abundante paja, guardaba el socorrido y misterioso huevo de yegua. Les previno que debían trasladarlo con sumo cuidado, pues iba muy adelantada su incubación y, en tres o cuatro días a lo más, la potranca rompería el cascarón. El hortelano, delicadamente, apartó con sus manos la paja, dejando a la vista de los ilusionados hermanos un hermosísimo melón. Con la misma delicadeza, lo acomodó en la alforcha (alforja) de Prudencio, recubriéndolo de paja.

El huevo de yegua. Autor de la foto: Pedro Bardají Suárez.

Que contentos marcharon Prudencio y Sebastián cara a casa. Prudencio llevaba, pegada al cuerpo, para darle calor, la alforja con el preciado huevo de yegua dentro, y, Sebastián, cargaba con la talega de útiles y baratijas. 

Subiendo la sierra de El Mon dilucidaron que, al llegar al pueblo, la persona más indicada para acobar (incubar) el huevo de yegua habría de ser su aguela (abuela) Agustina, mujer un tanto imposibilitada y bastante fondona que, con toda seguridad, se aprestaría gustosa al cometido de permanecer inmovilizada, acobando (incubando) al huevo bajo sus sayas, no más de tres o cuatro días según pronosticó del vendedor, hasta que la potranca se decidiera a romper el cascarón y llegar a este mundo.

Habiendo cruzado la sierra, ya de bajada y cercanos a Aginaliu, el entusiasmo y contento de esta pareja de feriantes se vino al traste al dar Prudencio una pisada en falso, o un tropezón, que para el caso es lo mismo, cayéndose al suelo y con él la alforja, de cuyo interior, por la inercia del golpe, salió despedido el melón, quiero decir, el huevo de yegua, que comenzó a rodar camino abajo. “¡Corre Sebastián, corre, tiens (tienes) qu’alcanzá el guego (que alcanzar el huevo) antes que se malmeta…!”, gritaba desesperado Prudencio desde el suelo.

El huevo, rodando cuesta abajo, salió del camino en una curva y se enfiló a estrellarse contra un pedrusco, bajo el que se encontraba una liebre encamada durmiendo.

Prudencio se levantó del suelo y siguió a su hermano Sebastián que corría tras el huevo rodante, sin poder evitar que, al golpear contra el pedrusco, se abriera el melón en dos mitades. Al punto, con el ruido del golpe, saltó sobresaltada la libre, zigzagueando espantada cerro abajo sin que llegaran a alcanzarla. “¡Aprisa Sebastián, que ya saliu (ha salido) del guego la potranca, encorréela, que no se mos (nos) escape…!”, gritaba Prudencio a la zaga de su hermano.


Liebre ibérica. Foto de http://lacanadawx.blogspot.com.es

Y allí quedaron sin consuelo los dos hermanos, llorando tan gran pérdida: “¡Que desenvuelta habría siu (sido) pa trillá (para trillar)… y qué rápida pa llabrá (para labrar)… qué contento habise estau (habría estado) padre…!”, se decían, apenados, el uno al otro. Y volvían a recordar, entre suspiros, lo corredera y espabilada que la habían visto nacer, a la prematura potranca, tras romperse accidentalmente el huevo.

Hasta aquí llega la historia que me contó mi abuelo. No sabemos, pero podemos imaginar, la cara y respuesta del padre cuando estos hijos se presentaran en casa, sin dinero, sin la caballería que habían salido a comprar, con un saco de baratijas y contando una historia tan increíble como la que acabáis de leer.






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